España

La policía y el acoso judicial a Blocus neutralizan las movilizaciones violentas en las principales ciudades españolas

Dispositivo de la Policía Nacional en la Plaza de Callao de Madrid, este sábado.
Dispositivo de la Policía Nacional en la Plaza de Callao de Madrid, este sábado. | Daniel González / EFE

Un dispositivo policial de máximos, el blindaje preventivo del comercio y la evidente falta de seguimiento en la calle han neutralizado este sábado la ofensiva convocada por la plataforma anónima Blocus. Tras los graves disturbios y asaltos a tiendas registrados el pasado fin de semana en Barcelona, los nuevos llamamientos a través de redes sociales para replicar los saqueos en pleno puente de Todos los Santos y coincidiendo con Halloween se han saldado con una jornada de calma tensa y sin incidentes de consideración en las principales capitales españolas.

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La respuesta de seguridad ha tenido su epicentro en Barcelona, donde los Mossos d’Esquadra activaron el nivel 4 sobre 4 de riesgo –el grado máximo, reservado para escenarios críticos y no utilizado en la ciudad desde las protestas de 2021 por el encarcelamiento del rapero Pablo Hasél–. Centenares de agentes de la policía autonómica y de la Guardia Urbana tomaron a partir de las tres de la tarde los accesos al centro y las principales arterias comerciales para bloquear las tres convocatorias simultáneas promovidas por la red.

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El filtro policial en la capital catalana se tradujo en más de mil personas identificadas –la mayoría jóvenes que acudieron con vestimenta oscura, siguiendo las consignas de los canales digitales– y cerca de un centenar de actas por incautación de armas blancas y herramientas preparadas para forzar accesos. El plan de contingencia municipal implicó además el cierre de bocas de metro, el desvío de autobuses, la inutilización de estaciones de Bicing y la retirada preventiva de más de 200 contenedores de basura para impedir barricadas. En el marco de los controles, los agentes arrestaron a un joven sobre el que pesaba una orden judicial de detención anterior.

A última hora de la tarde, el alcalde Jaume Collboni compareció desde la jefatura de la Guardia Urbana para certificar la tranquilidad en las calles y atribuir el éxito al "trabajo ingente" de los cuerpos de seguridad. "Esto no es fruto de la casualidad; se ha desplegado uno de los operativos más importantes vistos en la ciudad", sostuvo Collboni, quien advirtió de que la vigilancia continuará activa y remarcó el efecto disuasorio del aviso a los progenitores de menores: "Quien la hace, la paga; los actos tienen consecuencias".

Calma en Madrid y en el resto de España

El repliegue de los convocados se repitió en Madrid, donde el Ayuntamiento movilizó a 1.700 agentes municipales en coordinación con la Policía Nacional. Comercios de Gran Vía, Montera y la Milla de Oro de Serrano amanecieron con paneles de madera protegiendo sus escaparates y varias firmas adelantaron el cierre a media tarde, pero los controles y registros en puntos neurálgicos evitaron cualquier conato de altercado. Idéntica normalidad se constató en Valencia, Bilbao, San Sebastián y en una docena de municipios catalanes como Mataró, Salt, Igualada o Lleida, donde el comercio operó en un clima de expectación pero sin disturbios.

Más allá del despliegue en la vía pública, la pérdida de tracción de la protesta responde al severo golpe policial y judicial asestado a la estructura organizativa de Blocus. La plataforma afrontaba este sábado descabezada tras el ingreso en prisión provisional y sin fianza de su presunto fundador e impulsor en España, decretado por un juzgado de Torrent (Valencia), que además le impuso la incomunicación digital estricta para evitar que dinamice redes desde la cárcel en la causa abierta por organización criminal, desórdenes y robos con fuerza.

La ofensiva de la Guardia Civil y la Policía Nacional, que ha dejado una decena de detenidos en Valencia, Bilbao, Málaga y Tenerife –incluyendo a administradores que difundían manuales para fabricar cócteles molotov o coordinaban acciones en tiempo real–, unida al internamiento en centros cerrados de varios dinamizadores menores de edad en Valencia y Cataluña, desarticuló la capacidad logística de la red. A estas bajas se sumó este mismo sábado la detención en Cabrera d'Anoia (Barcelona) de un joven de 21 años que administraba los grupos de mensajería vinculados a los altercados de la semana anterior, cerrando el cerco sobre los canales que buscaban reactivar el vandalismo.

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