La Consejería de Sanidad del Gobierno de Ceuta ha declarado formalmente este martes un foco de rabia en la ciudad autónoma tras la confirmación de un positivo de la enfermedad, el primero después de los declarados en 2019 y 2012 con la frontera con Marruecos abierta, a diferencia de ahora que permanece clausurada desde marzo del año pasado, en una hembra vagabunda joven de raza pastor belga del tipo malinois sin chip de identificación.

Las medidas preventivas impuestas obligan a vacunar a todos los perros, gatos y hurones menores de 12 meses y todos los animales sueltos no identificados que sean localizados en la vía pública serán considerados abandonados y sacrificados tras 21 días o sometidos a aislamiento durante seis meses.

El decreto publicado en una edición extraordinaria del Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Ceuta (BOCCE) establece que todos los propietarios de animales estarán obligados a llevarlos con correas no extensibles por la calle y a portar su documentación sanitaria, así como a evitar «interacción» con otros.

Para sacar mascotas de la ciudad autónoma será preciso «probar documentalmente, mediante la correspondiente cartilla o pasaporte sanitario, que estén identificadas por microchip y correctamente vacunados».

La actividad cinegética que suponga la suelta o concentración de animales solamente podrá ser realizada «si se demuestra documentalmente que tienen la suficiente titulación de anticuerpos frente a la rabia mediante documento acreditativo o pasaporte de animales de compañía». Todas las medidas dictadas tendrán una vigencia de al menos seis meses.