Con luces, cámaras y concentrando la atención de todo el mundo. Elon Musk tiene algo de Steve Jobs, al menos en la teatralidad. En un ambiente de expectación el visionario fundador de, entre otras, SpaceX presentó esta madrugada su plan para colonizar Marte.

Musk no planteó la posibilidad de que un astronauta se de una vuelta por la órbita del planeta rojo. Habla de que dentro de 100 años podría haber una colonia de un millón de personas viviendo tranquilamente en la superficie marciana.

El también fundador de Tesla o Solar City no explicó cómo sería la vida de los colonizadores espaciales, ni habló de qué van a comer o qué medidas se van a tomar en relación con la salud de los que allí vivan. Pero sí que detalló muchas otras cuestiones.

Los viajeros

Entre ellas el proceso para llegar hasta Marte. Lo primero, los pasajeros. Musk planteó la posibilidad de enviar a 100 personas en cada viaje, una cifra que se podía elevar hasta más allá de las 200 para abaratar así los costes. Los pasajeros espaciales tendrán que pasar unos 150 días en la nave, un periodo de tiempo que se irá reduciendo paulatinamente con los avances tecnológicos hasta alcanzar un tiempo alrededor de los 80 días.

Por supuesto, Musk ha pensado en todo. 200 personas metidas en una nave durante más de dos meses rodeadas por la más absoluta nada pueden acabar perdiendo el norte, por lo que el fundador de SpaceX ya ha preparado una serie de «juegos» en gravedad cero, la proyección de películas e incluso va a colocar un restaurante en la astronave. Que no falte de nada.

Durante la presentación se proyectó un vídeo de cómo sería el compartimento en el que estaría el personal que viaje hasta Marte. La decoración es minimalista, pero no pinta mal.

El transporte

Musk tampoco va a reparar en gastos en la aeronave, que es lo esencial dentro de todo el proyecto. Es, evidentemente, la parte que más recursos y más tecnología necesita para alcanzar el hito que persigue el magnate tecnológico.

La astronave recibe el nombre de Heart of Gold, o Corazón de Oro, en homenaje a la nave espacial más rápida de la galaxia en la Guía del Autoestopista Galáctico de Douglas Adams, y se está fabricando para ser lanzada, cuando llegue el momento, desde Cabo Cañaveral. 17 metros de diámetro y 122 metros de altura serán suficientes para llevar, además del par de cientos de viajeros, una carga de unas 450 toneladas con todo lo necesario para establecer la colonia en Marte.

Lo disruptivo de la nave es que será reutilizable. Según Musk es imprescindible que se pueda volver a usar la aeronave por todo lo que esto supone en ahorro de costes. «Necesitamos la nave de vuelta», explicó ayer, «y eso servirá además para dar la opción a todos los que quieran de regresar a la tierra».

El viaje

La operación para poder efectuar el viaje es muy complicada. Con un vistazo rápido se pueden encontrar un buen puñado de puntos en los que algo puede salir mal y arruinar todo el proceso.

Musk sí explicó la teoría del viaje. Según el dueño de SpaceX la nave despegaría de Cabo Cañaveral con una potencia de 127.800 kilonewtons camino de la órbita espacial. Tras el lanzamiento la unidad que sirve de impulsor se desliga de la cabina y vuelve a la tierra en un lapso de 20 minutos.

Una vez que este impulsor aterrice en la superficie terrestre se recoge, se vuelve a llenar de combustible y se lanza de nuevo al espacio para que se encuentre con la cabina, que continúa en órbita. Esto da a la tripulación la posibilidad de realizar un repostaje durante el propio viaje, en un proceso que tendrá que repetirse entre tres y cinco veces por trayecto.

El aterrizaje

Una vez en Marte los primeros colonizadores tendrán que utilizar un vehículo para desplazarse por la superficie del planeta y así desplegar todo el material necesario para construir el asentamiento. Por ello los viajes iniciales tendrán que enviar a expertos muy bien entrenados para que sienten las bases de lo que podría ser una civilización marciana.

Evidentemente llegar a Marte no es cualquier cosa. No se saben con seguridad los efectos que puede tener sobre la salud un viaje así, y mucho menos los problemas de salud que podrían surgir una vez que se alcance el destino. Musk sí explicó que le preocupan los efectos «de la radiación solar» y que los colonizadores podrían llevar algún tipo de protección que les pusiera a salvo de efectos secundarios como el cáncer.

El CEO de SpaceX también confirmó que el viaje no es apto para todos los públicos. «No habrá niños, hay un alto riesgo de sufrir daños por lo que tendrán que ser adultos bien preparados», alegó Musk a la vez que afirmó que los astronautas «deben estar preparados para morir».