Lo que le molesta a la gente es mi brillo, los insectos sólo atacan a las lámparas que brillan». Así despachaba Cristiano Ronaldo a sus detractores tras declarar en el juicio al que se somete por presunto fraude a Hacienda. Lo hacía en un mensaje en su cuenta de Instagram que, sin embargo, carece de toda base científica.



Los insectos no atacan a las lámparas. Tal y como explicamos en este vídeo, según algunas teorías, en la naturaleza los insectos voladores usan la luz de la Luna o las estrellas como puntos de referencia. Son lejanos y constantes. Pero las lámparas artificiales provocan en ellos confusión y chocan erráticamente porque esperan que estén más lejos. Vídeo: M.V.

 

Moscas, polillas o mosquitos acuden sin dudarlo a una fuente de iluminación con determinadas características. Cucarachas o lombrices huyen de ella. Se llama fototaxis, en el segundo caso, negativa. Sobre ese principio se han llegado a fabricar materiales que siguen la luz.

Hay que tener en cuenta que los bichos no ven como los humanos. Perciben otras radiaciones del espectro electromagnético. Así, son muy sensibles al rango ultravioleta, que les es útil en el apareamiento. De ahí las trampas que hay en restaurantes o supermercados consistentes en tubos UV con una resistencia que, al contacto con el volador, lo achicharra. También se sienten atraídos por el calor, es decir, el rango infrarrojo. Las antiguas bombillas incandescentes desprendían esta energía, de ahí que fueran toda una llamada a los insectos.

Un estudio sugiere que la luz led no afecta de esa forma a los insectos

Esto ha dejado de ocurrir con las luces led. Los diodos no atraen de esa manera a los insectos, tal y como sugirieron en 2016 dos científicas de la Universidad de Georgia. Eso es debido a que las bombillas de última generación no emiten prácticamente nada en el infrarrojo y muy poco o nada en el ultravioleta.

Lo que está claro es que no atacan a las lámparas. Se sienten atraídos y despistados por su luz, provocando vuelos erráticos o, incluso, áureos, ya que según una de las teorías, tratan de mantener siempre el mismo ángulo de vuelo respecto a la Luna.

En esta muestra, la mayoría de los insectos viajan hacia la luz cuando proviene de la izquierda, menos los señalados en colores. Cuando la luz cambia de origen, ellos cambian su vuelo, según demostró este estudio sobre conexiones neuronales. Vídeo: Max Planck Institute