Físicos solares del observatorio Heliosférico y Solar (SOHO) de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) han confirmado la “detección inequívoca” de ondas de gravedad en el Sol, que sugieren que el núcleo gira una vuelta por semana, casi cuatro veces más rápida que las capas superficiales, que tardan de 25 a 35 días, lo que ayudará a desvelar la velocidad a la que gira el núcleo, según han informado los dos organismos.

 

Además, con este hallazgo, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, los investigadores señalan que habrá implicaciones en la evolución estelar y en los procesos termonucleares del núcleo. Puede también dar pistas de la existencia o no de una zona de cizalla entre las capas que rotan a distinta velocidad; y se podrá explorar qué dicen los periodos de estas ondas sobre la composición química del núcleo.

El investigador principal del estudio, Eric Fossat, ha explicado que “todas las oscilaciones solares estudiadas hasta el momento eran ondas acústicas, pero en el Sol también debía haber ondas de gravedad, con movimientos verticales y horizontales, como las olas del mar”, que es justo lo que ahora han descubierto.

“Llevamos más de 40 años buscando estas escurridizas ondas en nuestro Sol y, aunque los intentos anteriores ya apuntaban detecciones, ninguno resultó definitivo”, ha continuado Fossat, al tiempo que ha mostrado su satisfacción: “Ahora, por fin, hemos descubierto cómo obtener señales de forma inequívoca”.

Llevamos más de 40 años buscando estas ondas en nuestro Sol y, aunque los intentos ya apuntaban detecciones, ninguno resultó definitivo”

Por su parte, el científico del proyecto SOHO Bernhard Fleck ha señalado que “aunque este resultado plantea multitud de nuevas preguntas, la detección inequívoca de ondas de gravedad en el núcleo solar era el objetivo principal del proyecto”. En esta línea, ha destacado que “es el resultado más importante de SOHO en la última década y uno de los mayores descubrimientos de la historia de este observatorio”.

Según han explicado los científicos, al igual que la sismología revela la estructura del interior de la Tierra gracias a la forma en que las ondas generadas por los terremotos la atraviesan, los físicos solares utilizan la ‘heliosismología’ para estudiar el interior del Sol analizando las ondas acústicas que reverberan a través de él. En la Tierra, normalmente hay un fenómeno responsable de generar las ondas sísmicas en un momento concreto; en cambio, el Sol oscila continuamente debido a los movimientos de convección dentro de su gigante cuerpo gaseoso.

Las ondas de frecuencia más alta, denominadas ondas de presión, se detectan fácilmente por las oscilaciones superficiales provocadas por la resonancia de las ondas acústicas a medida que atraviesan las capas superiores del Sol. Debido a la alta velocidad con que atraviesan las capas más profundas, no son sensibles a la rotación del núcleo solar.

Por el contrario, las ondas de gravedad que, con una frecuencia menor, representan las oscilaciones de lo profundo del interior solar, no tienen un efecto claro en la superficie, por lo que no es fácil detectarlas directamente.