El crimen perfecto existe”. Los venenos han cambiado la historia. Así de rotundo es el profesor emérito de toxicología de la UGR Enrique Villanueva. Este forense está “seguro de que hay mucha gente enterrada que ha sido envenenada y no nos hemos enterado”.  Por fortuna, “ahora tenemos aparatos que hacen posible detectar casi cualquier sustancia rapidísimo”. No siempre fue así. Y quizás nunca sepamos si es cierta una historia popular según la cual un batallón francés habría muerto intoxicado durante la Guerra de la Independencia de la manera más estúpida:


El Independiente Podcast: Venenos que cambiaron la historia 

 

La adelfa, de nombre latino Nerium oleander fue conocida desde entonces como “la planta que mata más que un ejército”. La adelfa es tóxica, pero está presente en nuestros jardines mediterráneos, en las medianas de autopistas, en los campos del sur y Levante. No está documentado que, en la historia, se hayan cometido magnicidios basados en sus venenos letales.

Villanueva habla de los “caballeros minerales”. Venenos que “camparon a sus anchas”, como el arsénico, desde la antigüedad hasta el primer tercio del siglo XIX, en que se desarrolló un método para detectarlo en los cadáveres. “La medicina forense siempre va un paso por detrás”, señala en este podcast, en que repasamos la historia de los venenos y los venenos que cambiaron la historia.