Por sus capacidades podríamos llamarlo satélite espía. Pero técnicamente PAZ es un «satélite de observación que trabajará a 514 km (511 km, finalmente) de altura, en zona de dominio público». Muy secreto no es, que digamos, tal como aclara a El Independiente Ángel Moratilla, Subdirector General de Sistemas Espaciales del INTA. Sin embargo, son innegables sus capacidades en materia de vigilancia, inteligencia y defensa. En este sentido, Marruecos recortó la ventaja militar con España al lanzar su primer satélite de observación el pasado noviembre. No en vano, el proyecto PAZ se impuso después de la crisis del islote de Perejil, cuando nuestro país carecía de satélites para tener imágenes de lo que estaba pasando sobre el terreno.

PAZ es un satélite radar civil-militar capaz de ver entre las nubes y en la oscuridad. Una de las dos patas de un plan español de los ministerios de Defensa e Industria para tener imágenes de la superficie terrestre como sólo son capaces de hacer otros dos países en Europa.

PAZ verá entre las nubes y la oscuridad. Desde las fronteras, a un ataque pirata.

Sus 1.400 kg de tecnología española, que la SpaceX de Elon Musk pondrá en órbita, lo podrán observar casi todo en superficie. En su presentación, el pasado noviembre, el consejero delegado de HISDESAT (propietaria del satélite), Miguel Ángel Panduro, precisaba gráficamente que en su función de vigilancia de infraestructuras puede ver si unas vías de tren se desplazan unos milímetros, provocando un riesgo de descarrilamiento. Quien dice trenes, dice «control de fronteras», en palabras de Panduro o «vigilancia marítima». Ataques de piratas, por ejemplo.

PAZ no se dedica a sacar fotos a gran resolución desde el cielo, como lo hacen los astronautas con sus cámaras réflex. «Su máxima resolución es de un metro», precisa Moratilla, que compara su funcionamiento al de la ecolocalización de los murciélagos. «Lanza una señal, en frecuencias altas (radar SAR de microondas en Banda X)». Las microondas, como si del eco se tratase, rebotan contra los objetos, pero no de la misma forma que las del sonido. Pueden atravesar la atmósfera. «Podemos, así, reconstruir determinadas imágenes, como hace el murciélago, que no las ve con la luz, pero en su cerebro se hace una composición del lugar».

El instrumento juega con las propiedades de esas ondas, su polarización (en qué dirección vibra), posición y frecuencia. «Es como un Ferrari en competición. Cada ciertas vueltas, los mecánicos pueden cambiar las ruedas o ajustarlo mecánicamente. PAZ es muy versátil». Además del radar, cuenta con un sistema de seguimiento de barcos AIS de última generación. Según como juegue con esos parámetros puede hacer unas cosas u otras, desde detectar objetos bajo el suelo, como ruinas arqueológicas, a analizar las nubes y la lluvia.

Cazadores de tormentas

Tormenta convectiva

Tormenta convectiva Univ. Austin-Texas

La parte civil de este proyecto está orientada al estudio del clima. Uno de los problemas que la comunidad científica tiene a la hora de abordar el calentamiento global es la falta de acuerdo entre los modelos climáticos.

Un equipo del CSIC ha agregado una tecnología para estudiar la atmósfera de una forma completamente nueva. Por ejemplo, podrán detectar y medir la las lluvias torrenciales. “Nos permitirá probar cosas nuevas, conceptos de medida que nunca antes se habían planteado», destaca a El Independiente Estel Cardellach, que trabaja en el Instituto de Ciencias del Espacio (IEEC/CSIC). «Representará el primer sensor capaz de medir, simultáneamente, las propiedades termodinámicas y la precipitación intensa”.

PAZ diseccionará lluvias torrenciales y tomará registros de temperatura y humedad como nunca antes se había hecho.

Así, PAZ podría ser un excelente cazador de tormentas. Aunque juega a tener suerte. La tecnología de radio ocultación que usa se basa «en un emisor GPS (de los múltiples satélites que hay) que manda una señal a PAZ», a baja altura. Por el camino, la onda se deforma «como, aparentemente, una cucharilla en un vaso de agua». Así traza un perfil de temperatura, presión y humedad. Para cazar una tormenta, el satélite GPS y PAZ tienen que alinearse de tal manera con la tempestad como para que las ondas la atraviesen.

Si eso ocurre, «tenemos un corte, una disección, de la tormenta». Para que haya más probabilidades de éxito no se centrarán en precipitaciones locales, sino en fenómenos como las lluvias convectivas del Trópico, mucho más grandes.

La metodología no difiere de la que se usa para analizar la atmósfera de planetas lejanos, por ejemplo, en busca de rastros de vida, aunque ahí se suele trabajar con el infrarrojo. En la Tierra, sin embargo, «es una técnica muy nueva, será útil para recopilar datos».

El lanzamiento al que los rusos dieron largas

Interior del satélite PAZ en su fase de construcción

Interior del satélite PAZ en su fase de construcción Hisdesat

España contrató el lanzamiento a través de HISDESAT (Formada por Hispasat, ISDEFE, Airbus, Indra y SENER). El elegido fue el lanzador ruso-ucraniano Kosmotras, quien debía poner a PAZ en órbita en 2012. La crisis ucraniana tensionó las relaciones con la UE, de modo que se fueron sucediendo los aplazamientos, ya que las autoridades de Vladimir Putin debían dar el aprobado a las empresas.

Finalmente, el contrato con los rusos se rompió en 2016. Elon Musk recogió el testigo. «Creo que se ha negociado muy bien», opina Moratilla, en relación al acuerdo alcanzado con SpaceX. Pese a todo, el pleito (arbitraje, en este caso), está servido. Las pérdidas derivadas de sobrecostes superan los 50 millones de euros, en un presupuesto que ha rebasado los 160 y han mermado el resultado consolidado de HISDESAT, según recoge El Confidencial.

El culebrón debía acabar este domingo, a las 15:17 (hora de Madrid), pero las comprobaciones de la compañía estadounidense se han dilatado y se ha pospuesto varias veces, la última el 21 de febrero, cuando la meteorología no acompañó. PAZ podrá rumbo a la órbita baja a bordo del cohete Falcon 9 de SpaceX desde la base militar aérea de Vandenberg, en California (Estados Unidos).

El satélite PAZ cubrirá un área de unos 300.000 kmh permitirá tomar 100 imágenes diarias desde poco después de su lanzamiento. De hecho, el proyecto científico, aunque supeditado a las prioridades de Defensa, espera poder hacer sus primeras mediciones en tres semanas.

INTA es responsable del satélite en Tierra. Seguirá su actividad desde Torrejón de Ardoz y Maspalomas. Su actividad de observación se sumará a la de los radares gemelos TerraSAR-X y TanDEM-X, lanzados por la agencia espacial alemana. En 2019 se le unirá la segunda pata del proyecto español: el satélite óptico INGENIO.  Entre los dos, si un mando precisa imágenes de una región, por ejemplo, una zona marítima en que se haya producido un ataque pirata, el INTA las procesaría en menos de 24h.

«Es tecnología de última generación», precisa Moratilla. «En europa sólo Alemania e Italia cuentan con algo parecido». Su vida útil oficial es de cinco años, fácilmente duplicables. España tendrá que empezar pronto los trabajos de diseño del PAZ 2. Una década es lo que le ha costado ponerlo en una lanzadera en el convulso escenario geopolítico que no parece que vaya a apaciguarse.