Si usted lleva meses sospechando que los relojes de su casa se atrasan, está en lo cierto. Si a causa de ello lleva desde enero llegando tarde al trabajo o cualquier otra cita, tiene disculpa. Los relojes conectados a la red eléctrica en toda Europa están seis minutos atrasados y la razón es sorprendente. Es el resultado de una disputa política entre Serbia y Kosovo.

Así lo ha revelado esta semana ENTSOE, la red continental de operadores de transmisión eléctrica. En un comunicado público, han reconocido que en la red europea falta energía desde mediados del mes de enero. Y que eso, entre otras cosas, ha provocado un retraso acumulado de seis minutos en los relojes.

Vamos con la explicación técnica. Algunos relojes de los que funcionan cotidianamente en nuestro hogar lo hacen conectados a la electricidad. Son los que parpadean o directamente se resetean cuando hay un corte de luz. Despertadores de mesilla, hornos, microondas, temporizadores del sistema de aire acondicionado o calefacción…

Si la frecuencia eléctrica es menor a 50 Hz, los relojes se atrasan; si es mayor, se adelantan

Estos relojes dependen de que la frecuencia eléctrica sea constante para que la hora sea correcta. Y en Europa, esta frecuencia está fijada en 50 Hz. Si la frecuencia es menor, los relojes van más lentos. Si la frecuencia es mayor, los relojes van más rápido. Y resulta que en Europa, desde principios de este 2018, la frecuencia media ha sido de 49,996 Hz. Y eso, en apenas dos meses, ha generado un desfase de seis minutos en los relojes de 25 países, España entre ellos.

Serbia no subsana las pérdidas del sistema en Kosovo

El comunicado de la ENTSOE explicita que las desviaciones de potencia “se están originando en el área de control llamada Serbia, Macedonia, Montenegro (SMM block) y específicamente en Kosovo y Serbia”. “Esta desviación media de la frecuencia, que nunca se había producido en el sistema energético de Europa continental, debe cesar. La cantidad de energía perdida es actualmente de 113 GWh. La pregunta sobre quién deberá compensar esa pérdida todavía está por responder”, amplía el organismo en su escrito.

Desde enero, en Kosovo se han perdido 113 GWh: Serbia se niega a compensarlos pero también a ceder la gestión de la red a Pristina

Vamos ahora con la explicación política. Cada país de los que integran esta red de transmisión energética es responsable de aportar una potencia estable y equilibrada. En resumen: no consumir más de lo que produce, y viceversa. El sistema trata de autoregularse para cumplir con la frecuencia de 50 Hz, pero le afectan las desviaciones. Si el consumo de energía eléctrica es menor que la producción, la frecuencia aumenta. Si el consumo es mayor que la producción, la frecuencia disminuye.

Desde el mes de enero, en Kosovo se está produciendo un notable desequilibrio. El consumo es mucho mayor que la producción. La dimensión política reside en que Serbia, según la ENTSOE, está legalmente obligada a compensar los desequilibrios del sistema kosovar para evitar que la red europea se vea afectada globalmente. Y no lo está haciendo. Al mismo tiempo, se niega a ceder la gestión de la red a la autoproclamada república balcánica.

Kosovo declaró unilateralmente su independencia de Serbia en el año 2008, y pese a haber sido reconocida internacionalmente por potencias como Estados Unidos o el Reino Unido, Serbia sigue sin hacerlo. Tampoco España. Las relaciones entre Belgrado y Pristina son tensas y se recrudecen de forma cíclica. La última vez, por el asesinato en Mitrovica Norte del político serbokosovar Oliver Ivanovic.

Ajustarlos manualmente no sirve de nada

Aún no está claro, en absoluto, cómo se va a solucionar un problema que de continuar así seguirá retrasando los relojes seis minutos cada dos meses. O más. O menos. Una opción sería aumentar la producción en el resto del sistema para elevar la frecuencia artificialmente hasta compensar, gradualmente, el atraso acumulado.

Si ajustamos manualmente los relojes, se acabarán adelantando más de lo debido cuando la red se autoregule

Poner los aparatos en hora manualmente no sirve de nada, porque si la frecuencia se mantiene por debajo de 50 Hz seguirán retrasándose automáticamente debido a la falta de potencia en la red eléctrica. Y si finalmente se eleva por encima de 50 Hz, sucederá lo contrario: se adelantarán más de lo debido. El observatorio Swissgrid monitoriza al segundo estos datos, y los ofrece en directo en su página web. 

Cabe destacar que el problema no afecta a relojes de pulsera, ni a los de los smartphones, ni a la mayoría de relojes digitales modernos, calibrados con cuarzo y con un margen de error de un segundo por década.

También es de reseñar que si usted tiene un despertador eléctrico fabricado en Europa, no le servirá de nada en Estados Unidos, el resto de América, Corea del Sur o Arabia Saudí: allí la frecuencia común son 60 Hz, por lo que su reloj se adelantaría a un ritmo endiablado y acabaría levantándose excesivamente pronto. Un ejemplo extremo de este problema se da en Japón: mientras en Tokio se usan los 50 Hz, en Osaka se usan los 60.