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Pingüino

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Adopta un pingüino

La población antártica de pingüinos adelia se verá reducida en un 60% al final de siglo.

Son tan simpáticos con esos andares torpes. Los pingüinos, digo. ¿Os acordáis de lo que nos reímos con ellos en aquel famoso spot televisivo en el que intentaban volar? Los pinnípedos del anuncio se decían a sí mismos que por estadística alguno de ellos tenía que, por lo menos, poder planear. No sabemos si las estadísticas les dieron la razón o no a nuestros intrépidos amigos pingüinos, pero sí que nos alertan del drástico descenso de sus poblaciones en la Antártida. ¿La culpa? Del calentamiento global.

La población antártica de pingüinos adelia se verá reducida en un 60% al final de siglo, según un estudio de 2016 de la Universidad de Delaware. Y es que el cambio climático ha aumentado unos 2,5ºC la temperatura media de la Antártida, lo que provoca una pérdida de hielo marino. Esto reduce la cantidad de fitoplacton, alimento del krill, que a su vez es la comida principal de los pingüinos. Todo está conectado, es el ciclo de la vida.

“Si disminuye la presa, disminuye el resto de población”, sentencia Andrés Barbosa, investigador del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Durante la Campaña Antártica 2018, a él y a sus compañeros los llamaban “los pingüineros”. Un apodo casi tan simpático como su objeto de estudio: los pingüinos, evidentemente. Aunque no os engañéis, estos mal llamados pájaros bobos son clave para entender los efectos del cambio climático en la Antártida.

Investigadores de Pingufor colocan un dispositivo GPS a un pingüino.

Investigadores de Pingufor colocan un dispositivo GPS a un pingüino.

En el proyecto Pingufor*, en el que participan el CSIC y las universidades de Alcalá y de Extremadura, consideran a los pingüinos “los centinelas del ecosistema antártico”. “Están situados en la parte alta de la cadena trófica marina. Son depredadores tope. Esto implica que cualquier cosa que afecte a sus presas, también les afectará a ellos”, explica Andrés Barbosa.
Los investigadores de Pingufor estudian los hábitos de alimentación en el mar, a diferencia de otros estudios que solían centrarse en la reproducción en tierra. Se plantean dos preguntas clave: ¿Cuál es la situación de las zonas de alimentación de los pingüinos? ¿Cuál es el esfuerzo que hacen para llegar al alimento?

Os propongo un ejercicio: pensad en qué haríais vosotros si fuerais a comprar comida a vuestro lugar habitual y estuvieran todas las baldas vacías. Os irías a buscarla a otro establecimiento, lo que os supondría más esfuerzo. Imaginad además que cuando por fin encontráis comida resulta que hay menos cantidad y de peor calidad que la que soléis comprar. Puede que esa noche os vayáis a dormir con hambre. Además, incluso, vuestro estómago podría enfermar. ¡Menudo fastidio!

Los investigadores de Pingufor tomaron muestras de sangre de 100 pingüinos adultos y 200 pollos en la Isla Decepción y los monitorearon con un dispositivo GPS.

Pues a los pingüinos les sucede igual. Cuando van a buscar comida, el krill, resulta que no hay o no hay suficiente para todos por lo que tienen que irse más lejos a buscarlo. Esto supone un esfuerzo extra y correr más riesgos. Encima, puede que, después del esfuerzo, el krill contenga parásitos que empeoran la fisiología del animal.

Los investigadores de Pingufor tomaron muestras de sangre de 100 pingüinos adultos y 200 pollos en la Isla Decepción y los monitorearon con un dispositivo GPS. Han constatado que llegan a alejarse hasta 20 kilómetros de la pingüinera para conseguir comida, lo que les lleva unas 14 horas de media de viaje. Habrá que esperar para conocer los resultados sobre el estado fisiológico y la presencia de enfermedades y parásitos en los pingüinos estudiados. Están llegando desde la Antártida en el buque Hespérides del CSIC. Sin embargo, con los datos de GPS ya queda patente el esfuerzo que realizan.

No obstante, creo que os he hecho una idea de la delicada situación de los pingüinos, la única especie estrictamente antártica, y de cómo el cambio climático les está afectando a ellos y al ecosistema del continente helado.

El Ejército de Tierra impulsó a principios de 2018 una campaña de apadrinamiento de pingüinos de la Isla Decepción, donde se encuentra la base de la Armada española. El objetivo era comprometer a los ciudadanos en la lucha contra el cambio climático, que tantos estragos está causando a nuestros simpáticos amigos. Más de 250.000 personas apadrinaron un pingüino. Espero que después de leer este artículo os haya animado a participar el próximo año. Adopta un pingüino.

*Pingufor. Respuesta inmune, parasitismo, contaminantes y comportamiento de búsqueda de alimento en pingüinos antárticos.

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