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China conquista la cara oculta de la Luna

La sonda Chang’e 4 posa por primera vez una nave en la cara de la Luna permanentemente opuesta a la Tierra

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China conquista la cara oculta de la Luna
Primeras imágenes tras el descenso de Chang'e 4 a la cara oculta de la Luna

Primeras imágenes tras el descenso de Chang'e 4 a la cara oculta de la Luna CNSA

Resumen:

Desde la Tierra, la Luna se ve este jueves como un filamento insignificante enseguida opacado por la luz de la mañana. Pero en Pekín, donde ha salido bien entrada la madrugada, brilla simbólicamente más que nunca. La Administración Espacial China CNSA, vía CCTV, ha anunciado que la nave Chang’e 4 acaba de hacer historia, posándose en la cara oculta de la Luna. Eso sí, no sin suspense. La cadena estatal CGTN lanzaba un tuit poco antes de las 4:00 -hora de Madrid- con la noticia, para luego borrarlo, manteniendo la incertidumbre más de una hora. La nave había tocado la Luna a las 3:36, en realidad.

Chang’e (escrito 嫦娥, es la diosa de la Luna en la mitología china) ha alunizado dentro del cráter Von Kármán, una zona de 186 kilómetros relativamente fácil para el descenso, dado que es bastante plana. Su objetivo será explorar la cuenca Aitken en el polo sur selenita, uno de los megacráteres más grandes del sistema solar.

La misión realizará tareas de observación astronómica de radio de baja frecuencia, análisis de terreno y relieve, detección de minerales y estructura de la superficie lunar poco profunda, así como medición de la radiación de neutrones y átomos neutrales para estudiar el medio ambiente en la cara oculta de la Luna. También incorpora una especie de terrario con huevos y un mini vivero con semillas de patata. La idea es probar la vida allí mediante plantas-alimento y gusanos de seda en condiciones extremas de temperatura (+/- 100ºC y noches de 14 días).

La misión incorpora un terrario con semillas de patata y huevos de gusano de seda

La cara oculta (que no oscura) de la Luna tiene una corteza más dura bombardeada por meteoritos que han dejado numerosos cráteres. A diferencia del hemisferio visible desde la Tierra, carece de mares basálticos, las manchas negras creadas por viejas erupciones. La teoría más extendida contempla que la Luna es un trozo desprendido de la Tierra y de otro planeta, Tea, que chocó contra la primera hace más de 4.500 millones de años. Eso, junto al baile cara a cara que tienen los dos cuerpos celestes, hace que los hemisferios de la Luna sean tan distintos.

Un satélite previo permitirá las comunicaciones entre el róver y la Tierra, de modo que la propia Luna no sea un obstáculo

El pasado mes de mayo China dio el primer paso para esta nueva misión con el lanzamiento de un satélite para facilitar las comunicaciones entre la cara oculta lunar y los centros de control en la Tierra. En agosto, presentó el róver de exploración con el que espera examinarla, algo que hasta ahora no ha conseguido ningún país.

Desde que llegó a las cercanías de la Luna el 12 de diciembre, Chang’e-4 ha ajustado su órbita varias veces, ha probado las comunicaciones con el satélite de relevo Queqiao y verificó los instrumentos de imagen y los detectores de rango en la nave en preparación para el aterrizaje.

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«Esta misión espacial muestra que China ha alcanzado el nivel avanzado a nivel mundial en la exploración del espacio profundo», ha señalado Zhu Menghua, profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Macao, que ha trabajado con la agencia espacial china. «Los chinos hemos hecho algo que los estadounidenses no se han atrevido a intentar», si bien esta última afirmación no es del todo cierta. La NASA sí lo intentó, pero perdió –como la URSS– el interés.

El paso dado por China es interesante desde el punto científico pero, sobre todo, simbólico. Nadie había vuelto a intentar posar un objeto en la cara oculta de la Luna desde que en 1962 la nave Ranger 4 de la NASA se estrellase en ese lugar. Este es el 17 alunizaje exitoso en la historia de la humanidad. No se conoce oficialmente el presupuesto de la agencia china, pero rivaliza ya con los 19,9 millones de euros de la estadounidense. Las dos tienen la mirada puesta claramente en la Luna con vistas a Marte. La CNSA prevé tener en 2020 su propio róver en el planeta rojo, que se sumará a la llegada de Mars 2020 (NASA) y ExoMars (ESA).

La cara oculta de la Luna vista por el satélite Chang'e-T5

La primera imagen de la cara oculta, por la URSS en 1959 y la del satélite Chang’e-5T1 en 2014.

 

El programa Chang’e comenzó con el lanzamiento de una primera sonda orbital en 2007, y desde entonces se han llevado al satélite de la Tierra cuatro aparatos más.

El objetivo final del programa es una misión tripulada a la Luna a largo plazo, aunque no se ha fijado la fecha para ello y algunos expertos la sitúan en torno al año 2036. «Queremos estudiar cómo se desarrollan las semillas y cómo funciona la fotosíntesis en la Luna», afirmó Liu Hanlong, director de experimentos y profesor de la Universidad de Chongqing, cuando se presentó Chang’e 4.

Su siguiente fase, Chang’e 5 persigue recoger muestras selenitas y traerlas de vuelta a la Tierra, plan que va con retraso respecto a las intenciones iniciales, y que supondrá un hito en la historia aeronáutica de los cargueros. Un paso previo a la instalación de una base lunar permanente. ¿Minería lunar? Hay quien ha especulado con que China podría estar interesada en las reservas de helio 3, un isótopo radiactivo, realmente es la presencia de agua helada lo que hace a la Luna relativamente interesante como estación de servicio para una posible parada previa antes de ir a Marte. Extraer recursos lunares para llevarlos a la Tierra de manera regular sigue siendo demasiado caro como para que compense.

Con esta misión se completa una de las semanas y arranques de año más exitosos para la carrera espacial, tras el sobrevuelo del objeto celeste más lejano jamás rondado por una nave de la NASA, Ultima Thule.

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Sonda Mechta del programa soviético Luna

Sonda Mechta del programa soviético Luna Roscomos

El 2 de enero de 1959, la sonda Luna 1 fue la primera nave en alcanzar la velocidad de escape de la Tierra. La sonda soviética se separó de la tercera etapa del cohete y puso rumbo a la Luna.
El 3 de enero, a una distancia de 113.000 kilómetros de la Tierra, la sonda (1.472 kilos de peso, 5,2 metros de longitud y 2,4 de diámetro) soltó una nube de gas de sodio con un peso total de 1 kilo. La nave dejó tras de si una estela de color naranja que fue visible desde el océano Índico con el brillo de una estrella de sexta magnitud (casi invisible a simple vista). De esta forma los técnicos pudieron seguir durante un tiempo el rastro de la nave y observar el comportamiento de un gas en el vacío.

La sonda –una esfera de 80 centímetros de diámetro, construida de magnesio y aluminio y que pesaba 361 kilos– pasó a 5.995 kilómetros de la superficie de la Luna, el 4 de enero, después de 34 horas de vuelo, convirtiéndose en el primer satélite artificial que actualmente gira entre las órbitas de la Tierra y Marte. No impactó en la Luna, en contra de lo que estaba planeado, debido a un fallo en el sistema de control del cohete que la lanzó.

El nombre original de la nave era Mechta (que en ruso significa Sueño) y fue la primera de una larga y exitosa serie soviética (Programa Luna) de sondas interplanetarias con dirección a nuestro satélite. En 1963 la sonda fue renombrada como Luna 1, aunque en Occidente se había hecho popular con el nombre de Lunik 1