No es «buen tiempo«, es un tiempo inapropiado para los primeros días de febrero, que provoca además múltiples desajustes en la naturaleza y que está determinando numerosos cambios en los ciclos de floración de las plantas o en los procesos migratorios de muchas aves.

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas han comprobado por ejemplo que la imprevisibilidad del clima contribuye a adelantar la floración, aunque no disminuye el éxito reproductivo de las plantas.

Para la directora ejecutiva de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), Asunción Ruiz, tanto los efectos del cambio climático como la pérdida de biodiversidad están provocando numerosos «desequilibrios y desajustes» que están siendo aprovechados por las especies más oportunistas en detrimento de otras.

En declaraciones EFE, Asunción Ruiz ha observado que algunas especies autóctonas, como la cigüeña blanca, ya no necesita migrar porque el clima y el alimento que buscaba en el norte de África lo tiene ahora en la península; «nadie puede discutir que ahora no tenemos un año con las cuatro estaciones claras que teníamos hace tiempo».