Si redes sociales como Twitter ya se habían convertido en un elemento clave para la comunicación y la información global, el confinamiento o aislamiento de una parte del planeta ha provocado que en estos días lo sean aún más si cabe.

Programas de televisión y ruedas de prensa oficiales por videollamada, conciertos desde el salón de casa, profundas reflexiones personales producto del aislamiento… Son muchos los formatos novedosos, pero la capacidad para la indignación de los usuarios es la de siempre o mayor aún, hipersensibilizados por la pandemia.

La guerra del relato en el campo de batalla de las redes ha estado presentes desde el primer día de crisis: en el foco está a diario la problemática de la difusión de bulos y las formas de combatirlos, pero tampoco pasó desapercibido el extraño suceso de los bots en el Facebook del Ministerio de Sanidad.

Tras la comparecencia pública del presidente del Gobierno Pedro Sánchez el pasado sábado 18, Twitter quedó en el punto de mira de muchos usuarios por la polémica que suscitó el hashtag #SanchezVeteYa y su versión alternativa sin la letra z, #SancheVeteYa.

Tras viralizarse el primero en la noche del sábado, el segundo lo llegó a sustituir el domingo, algo que fue interpretado como una maniobra de censura por parte de algunos usuarios de la red social y también por otras personas a las que les llegó por WhatsApp este vídeo viral.

Al preguntar directamente a Twitter, como respuesta nos remiten sin más explicaciones a sus manuales de funcionamiento y guías de uso, los cuales dejan claro varios puntos que muchos usuarios desconocen: que las tendencias (los Trending Topics, la lista de temas de los que más se está hablando) están personalizadas para cada usuario por sus intereses o por zona geográfica y nunca pueden durar más de un día.

Este último punto es importante porque es el motivo por el cual en ocasiones los usuarios crean pequeñas variaciones en el #hashtag para mantenerlo entre las tendencias por más tiempo.

Entonces, ¿qué ocurrió en el caso del #SanchezVeteYa? Ante el silencio de la red social toca acercarse a la respuesta a través de las hipótesis de expertos en redes como José Antoral, director de APekMedia, que ante este caso alude a los dos motivos más probables: que el propio uso del #SancheVeteYa por quienes precisamente estaban denunciando censura estaban impulsándolo al mencionarlo, y que quienes lo estaban haciendo eran además algunas cuentas potentes, con muchos seguidores, lo cual es otro factor clave a la hora de determinar una tendencia.

“Influye lógicamente el número de tuits pero también su calidad, es decir, quiénes los hacen y su volumen en el tiempo. Si por ejemplo el #SanchezVeteYa está bajando porque ya lleva un tiempo y justo el otro está subiendo y gente con 300.000 seguidores lo tuitea, no es descabellado que se posicione por delante. Ahora bien, eso otro que ocurre en el vídeo de que al indicar spam en uno te salga el otro no sabría explicarlo”, cuenta Antoral, que no se queda ahí.

“Otros tuiteros, mediante análisis a través de herramientas para ello, han explicado que ese #SanchezVeteYa habría sido impulsado por bots, de los cuales muchos ya aparecen eliminados o suspendidos. Twitter podría ocultarlo si detectara que es una campaña de bots”, añade.

En cualquier caso, este no ha sido el único motivo de sospecha en las redes. Otros usuarios, como por ejemplo algunos periodistas colaboradores de Iker Jiménez, han manifestado su desconfianza al ser “castigados” por la red social en los últimos días.

Esto también tendría una explicación técnica en base a las normas de uso para evitar el spam, como detalla Antoral: “Hay determinados límites de Twitter que si los superas te van a banear, seas quien seas. Hay un límite diario de tuits, de Me Gusta, de cuentas que puedes seguir, etc… Y según en qué te pases te pueden banear uno, dos, tres días…”

Una última pregunta para el experto. ¿Qué opina de estas sospechas, crecientes en esta situación de crisis, ante situaciones extrañas que siempre se han producido en las redes?

“No me parecen normales, pero tampoco una tontería. Los ánimos están muy revolucionados y vivimos muy polarizados. Y eso se vive en la calle y también en las redes. Quizás estas no hayan sabido ganarse la confianza de la gente por los problemas de privacidad que se han generado, como las polémicas que hubo con Facebook o ahora con Zoom. Siempre ha habido estas sombras que quizás hacen que esas sospechas estén ahí, a lo mejor por no haber sabido explicarse. En cualquier caso estamos viviendo tiempos muy difíciles y no deberían usarse las redes sociales para crispar a la gente”.