A medida que avanza el mes de agosto, el término DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) comienza a hacer acto de presencia en los medios de comunicación. Muchos se preguntan si este fenómeno atmosférico regresará el próximo otoño y si provocará, de nuevo, las imágenes que más de uno mantendrá grabadas en la retina.

A pesar de que se cree que la unión de un verano cálido y un mar Mediterráneo que supera los 25ºC es sinónimo de precipitaciones de consecuencias catastróficas, «esto no es así», informa Samuel Biener, climatólogo de Meteored. Es bastante común el uso de DANA «como sinónimo de lluvias torrenciales, algo que es un error», apunta.

¿Qué es una DANA? Se trata de un elemento atmosférico consistente en una depresión cerrada en altura que se encuentra aislada y separada de la circulación asociada al chorro polar. «Como vemos, no se mencionan las lluvias torrenciales o la presencia de una superficie terrestre o marina cálida como desencadenantes de la formación de este fenómeno».

Para que una DANA provoque destrozos importantes, es necesaria una alta presencia de humedad en capas medias-bajas, junto a la influencia del relieve, y «de ahí que solo un pequeño porcentaje de estos descuelgues se traduzcan en precipitaciones de consecuencias catastróficas»

La ocupación de zonas inundables se traduce en un aumento del riesgo de inundación

Samuel Biener recuerda la importancia de tener en cuenta que, tanto el contexto actual de calentamiento global, como el aumento de temperaturas de la superficie terrestre y del mar, permiten que «el calendario de lluvias torrenciales se vaya extendiendo», por lo que «ahora el potencial es mayor». A esto se suma la intensa urbanización que el litoral mediterráneo ha experimentado en los últimos años, y que ha provocado la ocupación de cauces y otras zonas inundables. «El factor humano suele quedar en el olvido. La ocupación de zonas inundables se traduce en un aumento del riesgo de inundación», reflexiona Biener.

Esta Depresión Aislada en Niveles Altos puede descolgarse en cualquier época del año, tal y como señalan algunos estudios, en los que se constata que su frecuencia está aumentando en nuestra zona. Es por ello que hay que asimilar que es cada vez más habitual que se produzcan aguaceros muy intensos fuera del otoño, como ya vimos en el invierno de 2017, en la Semana Santa de 2019 o con Gloria.

¿Arrancará septiembre con una DANA? «De momento, a largo plazo, y siempre según nuestro modelo de referencia del ECMWF, las previsiones apuntan a que podría empezar con más lluvias de lo habitual en el litoral mediterráneo. Eso sí, no todas las precipitaciones intensas llegan a través de una DANA, también aparecen ligadas a vaguadas o episodios conocidos como lluvias cálidas», avisa Samuel Biener, climatólogo de Meteored.