Madrid | Sociedad

Un estudio internacional basado en el caso de Madrid apunta a la sanidad basada en valor como clave para mejorar eficiencia y resultados

Hospital Universitario Ramón y Cajal, en Madrid.
Hospital Universitario Ramón y Cajal, en Madrid. | Ricardo Rubio / Europa Press
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El modelo sanitario de la Comunidad de Madrid vuelve a situarse en el centro del debate tras la publicación de un estudio internacional en NEJM Catalyst, que analiza el funcionamiento de hospitales públicos durante casi una década, entre 2014 y 2023.

El trabajo, basado en datos de 25 hospitales, concluye que aquellos centros que aplican principios de sanidad basada en valor (Value-Based Healthcare, VBHC) –en un entorno que combina gestión pública directa y colaboración público-privada– presentan mejores resultados clínicos y mayor eficiencia en el uso de recursos públicos.

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Menor coste por paciente y mejores indicadores clínicos

Uno de los principales hallazgos del estudio es la diferencia en el gasto sanitario. Los hospitales basados en valor registran un coste medio de 553,88 euros por habitante, frente a los 815,86 euros de los centros de gestión directa, lo que supone un diferencial de aproximadamente 262 euros por paciente.

El diferencial de coste detectado en el estudio tiene implicaciones que van más allá del análisis hospitalario.

Si se extrapola el ahorro medio de unos 262 euros por habitante al conjunto de la población de la Comunidad de Madrid –más de 7 millones de personas–, el impacto potencial para las arcas públicas alcanzaría varios miles de millones de euros, una magnitud equivalente a una parte significativa del presupuesto sanitario anual.

Este dato sitúa el debate no solo en términos de organización del sistema, sino también en su sostenibilidad financiera a medio y largo plazo.

En términos clínicos, los resultados también son consistentes. La tasa de complicaciones médicas y quirúrgicas se sitúa en el 3,22%, frente al 3,76% de los hospitales tradicionales. A ello se suma una reducción de la estancia media hospitalaria a 4,93 días, frente a los casi 6 días en los centros de gestión directa.

Mayor satisfacción del paciente

Además, el estudio recoge niveles de satisfacción del paciente del 93,1%, significativamente superiores a los 88,6% registrados en el resto de hospitales, lo que apunta a una mejora en la experiencia asistencial.

Otro dato relevante es que la reducción de la estancia hospitalaria no se traduce en un aumento significativo de los reingresos, que se mantienen en torno al 8,63%, lo que refuerza la idea de que la eficiencia no se consigue a costa de la calidad.

Uno de los elementos clave del estudio es que no existen diferencias significativas en la complejidad de los pacientes atendidos. El índice de complejidad es prácticamente idéntico en ambos modelos (en torno a 1,09), y más del 40% de los pacientes tiene más de 70 años, lo que refleja una población envejecida y con alta carga clínica. Este punto resulta especialmente relevante en el debate sobre la colaboración público-privada, ya que descarta que los resultados respondan a una selección de pacientes menos exigentes.

El papel de la sanidad basada en valor

El estudio subraya que las diferencias observadas no pueden atribuirse únicamente a la externalización de la gestión, sino a la aplicación de la sanidad basada en valor.

Este modelo implica medir resultados clínicos, reorganizar la atención en torno al paciente y alinear los incentivos económicos con la eficiencia. En la práctica, se traduce en una mayor integración asistencial, reducción de duplicidades y uso más intensivo de datos en la toma de decisiones.

El entorno madrileño también aparece como un elemento relevante en los resultados. La existencia de un sistema de libre elección de hospital y la publicación de indicadores a través del Observatorio de Resultados introducen mecanismos de transparencia y comparación entre centros. Asimismo, el modelo de financiación basado en capitación en algunos hospitales genera incentivos directos para optimizar recursos, frente a los presupuestos históricos más habituales en la gestión directa.

El estudio también aporta datos sobre equidad. Una proporción significativa de los pacientes que acuden a estos hospitales procede de áreas con menor nivel socioeconómico, lo que sugiere que el modelo no estaría limitando el acceso a determinados perfiles de población.

Un debate abierto

Los resultados se conocen en un momento de debate político sobre el papel de la colaboración público-privada en el sistema sanitario. Mientras el Gobierno central ha planteado limitar estas fórmulas, algunas comunidades autónomas mantienen modelos mixtos.

En este contexto, el estudio introduce evidencia empírica en una discusión marcada hasta ahora por posiciones enfrentadas. Aun así, los propios autores advierten de que la replicabilidad del modelo depende de múltiples factores, incluidos los incentivos económicos, la organización del sistema y el contexto regulatorio. En cualquier caso, el análisis apunta a una conclusión compartida por muchos expertos: la mejora del sistema sanitario no depende únicamente de quién gestiona los centros, sino de cómo se organizan, cómo se miden los resultados y cómo se utilizan los recursos públicos.

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