El aumento de la temperatura de los océanos en 1ºC, ha provocado cambios en el comportamiento de la población de especies marinas. Un grupo de investigadores encabezado por Martin Genner, ecólogo evolutivo de la Universidad de Bristol, ha detectado un crecimiento del número de esas especies cerca de los polos, y un receso en las zonas cercanas al ecuador. «A medida que aumenta la temperatura, las especies pueden estresarse, lo que se traduce en una disminución de sus funciones vitales. Sin embargo, en los lugares fríos, su calidad de vida tiende a mejorar», cuenta a El Independiente el propio Martin Genner.

El desplazamiento de estas especies del mundo marino puede tener efectos colaterales en otras, puesto que son su «base de alimentación y refugio», apunta el ecólogo. A su vez, los desplazados también tienen que adaptarse a su nuevo hogar, para poder sobrevivir. «Esto demuestra que el cambio climático no solo está dando lugar a movimientos migratorios, sino que afecta directamente la forma de desarrollarse de los animales», dice Genner.

«Vemos especies como el pingüino emperador, cuyos ejemplares van en descenso cuando el agua sube su temperatura. Por otro lado, encontramos algunas lubinas europeas en mejores condiciones en los polos, un lugar donde históricamente no han vivido». Algo que recalca el científico es la amplitud del efecto, puesto que desde mamíferos marinos, hasta peces y zooplancton, se ven afectados por el aumento de la temperatura.

A pesar de que parte de la diversidad marina puede beneficiarse de algunas zonas, la investigación arroja que seremos testigos de una»pérdida continua de vida marina», apunta Genner. Los investigadores siguen a la espera de saber si este cambio que están sufriendo las especies, es debido a sus límites fisiológicos o a las especies con las que interactúan. Además de la alimentación y el refugio, otros seres vivos que habitan en las costas rocosas no pueden desplazarse hasta los polos «si no tienen una orografía adecuada para moverse». De este modo este estudio, analiza cómo especies tan diferentes se están viendo afectadas por el cambio climático.

Los investigadores afirman, al igual que otros tantos científicos, que se prevé que el calentamiento del planeta continúe con aumentos globales de al menos un grado en los próximo 50 a 100 años. Por lo que «parece muy probable que el patrón que observamos continuará», señala Genner.

Por tanto, con su estudio el grupo intenta «informar sobre las probables consecuencias del futuro cambio climático», por lo que con el fin de profundizar en el estudio del impacto de esas variaciones en las especies marinas, una metodología consistirá en el análisis de las que son capturadas por el hombre, a través de la pesca.