Animales | Medio Ambiente Estudio de las Universidades de Oxford y York

Convertir el 30% de los océanos en santuarios salvaría toda la vida marina

Un informe de Greenpeace y dos universidades británicas, pide regular pesca, minería, plásticos y emisiones para salvar los mares antes de 2030

Las llamadas aguas internacionales constituyen casi la mitad del planeta. Son el hogar de 7 de cada 10 de especies animales y vegetales, incluidas las terrestres. Pero, además, son un purificador de aire, al capturar dióxido de carbono de la superficie para almacenarlo en sus profundidades. Sin océanos, tendríamos un 50% más de CO2 en la atmósfera y el calentamiento de la Tierra sería tal que sería inhabitable. Ahora, un estudio internacional de profesores de las universidades de York, Oxford y Manchester presentado por Greenpeace señala la necesidad de convertir al menos un 30% de los océanos en santuarios libres de explotación humana para garantizar la actual vida marina.

De Samoa, al Antártico. Del Ártico, a Hawái. Greenpeace ha recorrido los océanos buscando los puntos calientes que deberían ser especialmente protegidos. | Vídeo: M.V., G.P.


 

 

Como se ve en este mapa interactivo, la pesca, la explotación extractiva, la contaminación por plásticos y el calentamiento de las aguas son las principales amenazas. En concreto, la actividad pesquera no artesanal se está expandiendo hacia los océanos más remotos respecto a las costas. El 93% de las especies animales están sobreexplotadas. Por ejemplo, el atún rojo del Pacífico se ha derrumbado a menos del 3% de su abundancia histórica. Sin embargo, sigue siendo objeto de pesca.

En lo referido a la actividad minera, Greenpeace señala que la Autoridad Internacional para los Fondos Marinos ha emitido nuevos contratos para la explotación de zonas del Pacífico, Atlántico e Índico.

Hasta 12 millones de toneladas de plástico terminan cada año en los mares. Sus polímeros son difíciles de degradar. Pueden viajar por todo el mundo, enredándose en las extremidades o siendo engullidas por animales, que terminan muriendo.

Santuarios oceánicos propuestos y zonas más vulnerables

Santuarios oceánicos propuestos y zonas más vulnerables Greenpeace

Uno de los principales problemas reside en la acidificación oceánica. El mar pierde su capacidad de almacenar carbono y, como si de un refresco caliente se tratase, empieza a liberar burbujas de CO2. El aumento del nivel del mar es también una amenaza para algunas especies, que terminan desplazando centenares de kilómetros sus hábitats.

De igual forma, incluso los lugares más profundos están amenazados, ya que las actividades como la pesca de arrastre de fondo destruyen los hábitats incluso antes de que tengamos la oportunidad de explorarlos y comprenderlos.

Tenemos hasta 2030

Los autores proponen prohibir la actividad pesquera en ciertas regiones, así como una moratoria provisional sobre la minería de los fondos marinos para garantizar que las opciones se mantengan abiertas a medida que se construye una red de protección.

El informe, bautizado como 30×30, borrador para la protección oceánica muestra que es completamente factible diseñar una red ecológicamente representativa y de áreas protegidas de alta mar para abordar la crisis que enfrentan nuestros océanos y permitir su recuperación. «Todo lo que se requiere es la voluntad política», explican los autores en el trabajo, financiado por la Fundación Medioambiental Greenpeace en Alemania.

Manta Raya en Bali

Manta Raya en Bali P. Hilton / Greenpeace

«Los santuarios oceánicos son una herramienta clave para proteger hábitats y especies, reconstruyendo la biodiversidad oceánica, ayudando a los ecosistemas oceánicos a recuperarse y mantener servicios vitales del ecosistema». Greenpeace apela a Naciones Unidas para «establecer estructuras sólidas para crear y gobernar zonas protegidas en alta mar».

Desde la Universidad de Oxford, el coautor Alex David Rogers explica que «en un momento en que los países de las Naciones Unidas están negociando un Tratado Global del Océano, este plan cristaliza como una forma de desarrollar prácticamente un nuevo marco para la protección de la vida marina en aguas internacionales». La ONU ha convocado una Conferencia Intergubernamental sobre la Protección de la Biodiversidad Más allá de la Jurisdicción Nacional. Su objetivo es desarrollar un instrumento internacional legalmente vinculante que permita la protección de la vida marina y los hábitats fuera de la jurisdicción nacional. La primera de las cuatro reuniones se celebró en septiembre de 2018, y se espera que el proceso finalice en 2020 con un Tratado Global de los Océanos. El objetivo debería ser tener una especie de Acuerdo de París de los océanos.

El objetivo debería ser contar con una especie de Acuerdo de París de los océanos para 2020

El estudio se basa en datos biológicos, oceanográficos, biogeográficos y socioeconómicos. El equipo, liderado por el oceanógrafo Callum Roberts, profesor de la Universidad de York, recopiló y procesó los datos relativos a 458 características de conservación diferentes: distribuciones de las especies, características biogeográficas -como los montes submarinos- o características oceanográficas -como la producción del fitoplancton-. Estos datos se tomaron en casi 25.000 unidades de 100 kilómetros cuadrados cada una (10.000 hectáreas). Con la ayuda del software Marxan, el equipo llevó a cabo un ejercicio sistemático de planificación de la conservación para producir los diseños de la red de áreas protegidas.

Los diseños de red que se presentan aquí han sido construidos alrededor de las áreas marinas protegidas existentes en aguas internacionales, en línea con los objetivos de conservación, y protegen el 30% y el 50% de todas las características de conservación individuales.

“Desde el cambio climático hasta la acidificación de los océanos, la pesca excesiva y la contaminación, nuestros océanos están amenazados como nunca antes», resume Roberts. «Lo que es tan emocionante de esta investigación es que es completamente posible diseñar y crear una red robusta de santuarios oceánicos en todo el planeta. Estas no serían solo líneas dibujadas en un mapa, sino una cadena de protección coherente e interconectada que abarca puntos críticos de vida silvestre, corredores de migración y ecosistemas críticos».

La creación de santuarios marinos no es una tarea fácil. Entre los últimos intentos estuvo el plan para crear el más grande del mundo en aguas antárticas. Aquel proyecto se desmoronó el pasado noviembre cuando la cumbre de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos no logró el consenso entre críticas por falta de previsión científica. Una vez más, países con más intereses pesqueros y mineros (Rusia, China y Noruega) actuaron como paralizadores del acuerdo.

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