Abraham Loeb (1962) -Avi- astrofísico, catedrático y director del Instituto de Astronomía de la Universidad de Harvard tiene una hipótesis. Asegura que Oumuamua, el objeto interestelar que en 2017 se paseó por el sistema solar, es la primera evidencia de la existencia de vida inteligente fuera de la Tierra. Una polémica teoría que ahora recoge en Extraterrestre (Planeta). Su figura se ha convertido en un referente para muchos científicos que se toman muy en serio la búsqueda de vida inteligente en el espacio. «Hablo un poco en nombre de otra gente que no puede hablar de ello porque están preocupados por las oportunidades de trabajo», cuenta a El Independiente. Conversó con nosotros, vía Zoom, en una entrevista en la que también habla de su nueva teoría según la cual un cometa, y no un asteroide, acabó con los dinosaurios y sobre qué podemos esperar de la aventura del Perseverance en Marte.

Recreación artística de Oumuamua.
Recreación artística de Oumuamua.

Pregunta.- Oumuamua es el primer signo de vida inteligente para usted. ¿Qué propósito podría tener dentro de su hipótesis?

Respuesta.- Es difícil saber cuál es el propósito de Oumuamua porque no tenemos suficientes evidencias. La pregunta clave es si tiene origen artificial o natural. Está claro que fue un objeto que se comportó de manera anómala y que es algo que no habíamos visto antes. Cabe señalar que procede de un marco muy especial, el sistema de reposo local, una especie de aparcamiento cósmico en el que hay muy pocos objetos y esto nos lleva a pensar que puede estar relacionado con el establecimiento de coordenadas para moverse por la galaxia o puede ser parte de una estación de comunicación. En cualquier caso fue algo muy peculiar, tan sólo uno de cada quinientos objetos está en ese estándar local en reposo y es la única evidencia que tenemos sobre cuál era su propósito. Sabemos que no era un objeto que quisiera espiarnos porque tardó diez mil años en atravesar nuestro sistema solar y nosotros hace diez mil años no éramos en absoluto interesantes. Otra peculiaridad es su movimiento tambaleante. En cualquier caso su propósito no tiene nada que ver con nosotros.

Trayectoria conocida de Oumuamua Tony873004 (CC)

P.- Parece que estudiar la posibilidad de vida microbiana está bien vista en el mundo académico, pero investigar la vida inteligente, es un tema diferente, casi un tabú.

R.- Es un tabú que tiene dos sentidos. Uno es el económico, la búsqueda de huellas de tecnología tiene mil veces menos financiación que la investigación en materia oscura, por poner un ejemplo. El otro sentido es el que lleva a ridiculizar a cualquier investigador que está interesado en la búsqueda de vida inteligente. Defender que Oumuamua tenía un origen artificial tiene un impacto sobre los jóvenes científicos que no encuentran motivación para hacer este tipo de investigaciones. Sin motivación ni financiación al final llegamos a la conclusión de que estos descubrimientos no se van a llevar a cabo porque no hay ningún incentivo para ellos. También me gustaría añadir que una de las grandes lecciones que he extraído en mi estudio es que deberíamos colocar unas cámaras en la órbita de nuestro planeta para poder así sacar una foto del próximo objeto interestelar que se acerque a la Tierra. En este sentido, una imagen vale más que mil palabras. En mi caso más de sesenta y seis mil palabras que son las que constituyen mi libro. La comunidad científica es bastante reticente en estudiar la vida inteligente extraterrestre y, desafortunadamente, no hay  incentivos para este tipo de investigaciones.

P.- Visto como un coronavirus terráqueo ha paralizado el mundo, no parece muy deseable que establezcamos contacto con alguna forma de vida extraterrestre.

R.- Es una pregunta muy pertinente teniendo en cuenta el contexto actual y los proyectos relacionados con Marte que están marcha. Lo que más nos interesa es poder extraer muestras para estudiarlas con detenimiento y eso conlleva un riesgo, pero en mi opinión la pregunta más importante es si somos los chicos más listos de la clase, si realmente hay otras civilizaciones que son más avanzados que nosotros y qué podríamos aprender de ellos. Podríamos aprender mucho de Oumuamua. Al considerarlo una reliquia, un resto, un vestigio de una civilización que está en el espacio lo que podemos hacer es observar desde la distancia, no necesariamente traernos nada a la Tierra. Desde la distancia observar su equipamiento y restos tecnológicos. Es algo que sería muy beneficioso para nosotros, podríamos aprender mucho y no conlleva riesgos asociados a una forma de vida extraterrestre. 

representación de Chicxulub
Representación artística de Chicxulub, el objeto que acabó con los dinosaurios.

P.- Acaba de publicar una investigación con una nueva teoría sobre la desaparición de los dinosaurios causada por un cometa y no por un Asteroide. ¿Deberíamos estar preocupados por este tipo de fenómenos? ¿Deberíamos intentar protegernos?

R.- Tuvo que ser una gran visión la que tuvieron los dinosaurios hace 66 millones de años, cuando entró por la atmósfera una roca del tamaño de Manhattan, claro que una vez que tocó el suelo se acabó la diversión. Nosotros, a diferencia de los dinosaurios, tenemos un cerebro que nos va a permitir construir telescopios y detectar estos objetos con un tiempo de predicción y de reacción que nos va a permitir sobrevivir. Nuestro cerebro es el mejor activo que tenemos contra el impacto de un cometa, podríamos tener diferentes estrategias para evitar el impacto de uno. Podríamos usar un láser para para derretir parte y que se desvíe, lo importante sería que no se partiera en muchos fragmentos porque si se rompiera el daño sobre la tierra sería mayor. En cualquier caso tenemos la tecnología a nuestro favor, muchas personas han pensado en diferentes métodos y diferentes estrategias.

Frente a una situación de este tipo el Congreso de Estados Unidos ha hecho un encargo a la NASA para que identifique todos aquellos objetos que tienen un tamaño mayor de ciento cuarenta metros cuadrados. El telescopio Pan-STARRS está haciendo esta misión de identificar objetos y dentro de tres años el Observatorio Vera C. Rubin entrará en funcionamiento e identificará al 66% de estos objetos.

P.- Marte se ha convertido en la obsesión de los humanos, ¿qué espera de Marte la ciencia?

R.- Es difícil predecir qué es lo que encontrará una misión en Marte, todo depende de lo que Marte tenga que mostrarnos. Es un planeta que tiene una décima parte de la masa que tiene la Tierra, está relativamente cerca y las condiciones, en algún momento, han sido relativamente parecidas, lo que pasa es que estas condiciones han cambiado mucho pero, seguramente, en el pasado haya albergado vida, pero la gravedad es más baja y eso ha tenido un impacto sobre su masa y esto ha hecho que el agua, por lo menos en superficie desapareciera. Habrá que ver qué es lo que encuentra el Perseverance, habrá que ver si realmente encuentra rastros de vida y quizá, es posible, que esta vida se haya podido albergar bajo la superficie. Incluso quizá se puede encontrar agua. Ya veremos, pero es importante que como terrícolas no nos llevemos nuestros propios microbios allí.

La pregunta clave ya sea la posibilidad de encontrar vida en Marte o en Venus, es si esta vida sería parecida a la vida que existe en la Tierra o si sería completamente diferente a la que nosotros conocemos. En ese sentido se puede llegar a la conclusión, si encontramos evidencias de ella, de que ha habido una transferencia de vida de un planeta a otro. Si así fuera, si de Marte hubo una transferencia a la Tierra, podríamos incluso llegar a la conclusión de que somos marcianos, porque provenimos de ese planeta. En cualquier caso, si encontramos vida y es totalmente diferente a la que existe en la Tierra, sería una demostración de que las formas de vida son muy diversas y que pueden ser muy diferentes a lo que nosotros conocemos.

P.- Usted es investigador de Harvard, ¿se escucharían sus hipótesis si fuera un astrofísico de una universidad menos prestigiosa? 

'Extraterrestre' de Avi Loeb.
‘Extraterrestre’ de Avi Loeb.

R.- Sí creo que sí, pero yo no nací en esta universidad, me costó mucho llegar hasta aquí. Yo crecí en una granja en un pueblo en Israel. Es verdad que ser de esta universidad me da mucha más visibilidad, pero cuando un buen jugador de fútbol marca para el Real Madrid se lleva el crédito el jugador, no el equipo. Obviamente se le presta más atención por jugar en un equipo importante. Si fuese más joven olvídate de estar en la Universidad de Harvard, si fuera más joven no podría hablar de la manera de la que hablo. He recibido un montón de correos electrónicos sobre este tema, de jóvenes preocupados sobre sus perspectivas laborales por estudiar estos temas. Así que hablo un poco en nombre de otra gente que no puede hablar de ello, porque están preocupados por las oportunidades de trabajo que se les bloquearían y por las críticas que recibirían.