Tecnología y Gadget

Tu próxima tele será en 8k

Una televisión 8k de Samsung en el CES de Las Vegas.

En el año 2017 apenas un 35% de las televisiones vendidas en España podían reproducir contenidos en calidad 4k. La mayoría de estos dispositivos eran de gran tamaño y, en consecuencia, tenían un alto precio. El coste, en cualquier caso, no es el principal obstáculo para la popularización de teles en 4k, pues el gran problema es la ausencia de contenidos que se emitan en tal calidad.

Eso no ha impedido a los grandes fabricantes ponerse manos a la obra para ir todavía un paso más allá. La guerra ya no está en el 4k, sino en el 8k. Así lo han puesto de manifiesto actores importantes de la industria como Samsung, LG o Sharp, que han presentado sus televisiones en la calidad más alta nunca vista.

Este tipo de reproducción todavía necesitará algunos años para ser habitual en nuestros salones. Según estudios, apenas un 4% de todas las teles del mundo serán 8k en el año 2021, momento en el que el crecimiento comenzará a ser exponencial.

De cualquier manera, todo aquél que lo desee puede comprar ya una televisión 8k. Samsung ha desvelado las suyas en la reciente IFA de Berlín, una de las citas del año en el mundo de la tecnología, con una línea que comienza en las 65 pulgadas y cuyo mayor tamaño se va hasta las 85 pulgadas de panel.

La gran diferencia en estas televisiones, el verdadero avance, no es la capacidad para transmitir en una altísima calidad. Esa tecnología no es especialmente revolucionaria. Sí que lo es aplicar la Inteligencia Artificial a las televisiones para sortear el problema de la falta de contenidos en 8k y hacer que cualquier emisión se pueda mejorar y adaptar a la mejor calidad.

El poder de la Inteligencia Artificial

Así lo ha hecho Samsung, que ha colocado un procesador en el interior de estos dispositivos para convertir cualquier emisión, ya sea HD, Ultra HD o 4k, en calidad máxima. A través de un estudio continuo de todo lo que emite, el procesador de la televisión va analizando y aprendiendo, generando algoritmos que le permiten, más tarde, mejorar cualquier contenido.

El procesador se dedica a generar millones de posibilidades diferentes, hasta quedarse con algo más de 250 algoritmos que son los que utiliza para hacer estas conversiones. Eso no significa que la televisión siempre tenga que estar conectada o siempre esté trabajando, sino que ese número de referencias se mantienen y son en las que se basa el procesador impulsado por la Inteligencia Artificial.

Para ello, la tecnología del fabricante surcoreano se basa en una métrica técnica: los píxeles por pulgada de pantalla que es capaz de generar la televisión. Grosso modo, esto mide la calidad que es capaz de emitir un dispositivo sin necesidad de tener en cuenta qué contenido es ni cómo está producido.

Este es uno de los motivos, entre otros, de que una televisión grande cueste mucho más que otras de inferior tamaño. Conseguir cuatro píxeles por pulgada en una tele de 40 pulgadas es más sencillo que conseguir cuatro píxeles por pulgada en una pantalla de 80 pulgadas, aunque evidentemente a nivel tecnológico es algo factible. Por comparar, una televisión de 8k de Samsung 85 pulgadas tiene una densidad de 104 píxeles por pulgada, exactamente los mismos que una televisión 4k de apenas 43 pulgadas.

Evidentemente, esta métrica no lo es todo. Para poder convertir contenidos en simple HD en una emisión en 8k es necesario que el escalado de la imagen sea muy precio, algo en lo que están ahora trabajando los fabricantes. Conseguir solventar el problema de la emisión de contenidos en la calidad adecuada es un paso muy importante para el éxito.

El desafío ahora está en reducir los precios para que la comercialización empiece a ser masiva. Los fabricantes están convencidos de que no costará tanto rentabilizar la inversión pues, según sus previsiones, el 8k no sólo es el futuro, también es el presente de la televisión.

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