Un padre tira del trineo de su hijo durante el temporal de nieve en la Sierra de Madrid, en el Puerto de Navacerrada

Un padre tira del trineo de su hijo durante el temporal de nieve en la Sierra de Madrid, en el Puerto de Navacerrada (Madrid). Ricardo Rubio / Europa Press

Medio Ambiente

De Navacerrada a los Pirineos: las cotas de nieve que se lleva el cambio climático

Las pistas deportivas del puerto de Navacerrada de Madrid están condenadas al cierre. La no renovación de la concesión de los terrenos, propiedad de Parques Nacionales, donde se encuentran las tres pistas de esquí con más días de nieve practicable al año, condenan a la empresa concesionaria a la inviabilidad económica porque las otras pistas no tienen suficiente nieve. Las pistas de Navacerrada cierran, pero no son las primeras -ya lo hizo Valcotos en 1998 tras la expropiación de la Comunidad de Madrid- y no serán las últimas, las proyecciones de temperatura previstas con el cambio climático, ponen en riesgo gran parte de las pistas de esquí en España y en Europa.

«Los datos muestran, claramente, que las temperaturas han subido en Navacerrada. Si la temperatura media anual para el período 1971-2000 era de 6.4 ºC, en el último período que se puede obtener de estos datos, el período 1989-2018, se observa cómo dicha media ya está en 7.2 ºC. Esto nos indica que los años de décadas más recientes han sido más cálidos que los de décadas previas!», explica Jonathan Gómez Cantero meteorólogo especializado en riesgos y cambio climático.

En paralelo a la subida de temperaturas en Navacerrada se han observado precipitaciones medias más bajas, si bien estas son más irregulares. Roberto Granda, geógrafo y meteorólogo, quien junto con Cantero ha recopilado los datos de AEMET, señala que desde la primera media disponible de precipitaciones hasta la media de 30 años más reciente «las precipitaciones han pasado de unos 1325 mm de media anual a 1266 mm. Es importante señalar que en precipitaciones las variaciones son más irregulares, y los períodos más secos abarcaron desde finales de los 80 a principios de los 2000».

«Para mí lo de Navacerrada es un ejemplo de lo que pasará en otras muchas zonas de España», afirma Gómez Cantero. «Objetivamente, la temperatura no ha dejado de subir en las últimas décadas, y eso está haciendo, no sólo que nieve menos, que también, sino que la nieve dure mucho menos; es decir, se está acortando las duraciones de nieve natural en el suelo. Las temperaturas altas llegan mucho antes y, por lo tanto, la nieve se va. Como ejemplo podemos decir que las temperaturas máximas, la media, han aumentado a más de medio grado por década», añade.

La incidencia el cambio climático sobre este frágil entorno no es exclusivo del puerto de Navacerrada. «En cualquier zona de montaña el calentamiento global está teniendo efectos. Tristemente, el turismo de invierno cambiará en España tal y como lo conocemos y por un tema de sostenibilidad y gasto de agua y energía para fabricar nieve con cañones, puede que muchos de ellos dejen de ser rentables».

Valcotos, de pista de esquí a Parque Natural

Cartel publicitario de Valcotos.
Cartel publicitario de Valcotos.

Antes que en Navacerrada, muy cerca, en la misma Sierra de Guadarrama, cerró la estación de Valcotos, en 1998. Una instalación nacida en 1969 pero que tuvo la desdicha de acompañar su existencia con la reducción de precipitaciones. «Desde la década del 70 a la primera década del siglo XXI la reducción de las precipitaciones fue de un 18%. Con su orientación bastante sur y el cambio de clima rápidamente se vio aquello no podría sobrevivir», recuerda Francisco Heras, consejero técnico en la Oficina Española de Cambio Climático, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica.

La Comunidad de Madrid, entonces presidida por Alberto Ruiz-Gallardón, expropió la finca en 1998 y procedió a desmantelar la pista en 1999. «Fue un proceso modélico, se desmantelaron todas las infraestructuras, los tendidos, los remontes, las cimentaciones y todos los edificios auxiliares», afirma Heras. «Hicieron una muy buena restauración e hicieron una pequeña estación de esquí de fondo en un llano del Puerto de Cotos, que mantiene cierta actividad con un deporte que no tiene casi impacto ambiental, a diferencia del esquí alpino», explica.

Desde entonces se recuperó la cubierta vegetal con plantas autóctonas y cauces de arroyos que habían sido desviados y se ha creado un red de senderos que hace compatible el disfrute del espacio natural con su conservación. «El aparcamiento de Cotos está absolutamente lleno desde primera hora. La zona es un ejemplo de cómo algo que no tenía viabilidad se ha convertido en un lugar muy frecuentado sin perder el entorno», asegura Heras.

Revegetación de ValcotosPista de Valcotos 1998

Regeneración vegetal de una pista de Valcotos en 2012 y su estado en 1998 (Imagen de Sierra de Guadarrama Parque Nacional)

Según este técnico en Navacerrada sigue nevando y se puede seguir disfrutando de la nieve, pero como como hay temperaturas muy altas la nieve acumulada se va en cuestión de días. «La estabilidad del manto níveo es fundamental en una estación de esquí alpino. Es más inteligente adaptarse a las nuevas condiciones que tienes y sacarle el mayor partido y, desde luego, Guadarrama no va a dejar de ser frecuentada porque se cierre la estación de esquí de Navacerrada. Cotos es el ejemplo», concluye Heras.

En busca de soluciones en Pirineos

El Observatorio Pirenaico del Cambio Climático estudia el impacto del cambio climático en los Pirineos determinando cómo evoluciona la nieve en las cordilleras y cómo se ve afectada por la subida generalizada de las temperaturas del planeta.

«Las conclusiones de nuestra investigación más reciente, que se concluyó en 2020 es que de aquí a 2050 a 1.800 o 2.000 metros de altitud, la capa de nieve se reduce al 50%, quiere decir, que tanto la permanencia de la nieve, como el espesor se va a reducir drásticamente en las próximas décadas», afirma Juan Terradez técnico del Observatorio.

estación de esquí de Astún en el Pirineo aragonés
Estación de esquí de Astún en el Pirineo aragonés en Huesca. Verónica Lacasa | EP

Esta proyección no significa que de un año a otro no pueda haber más nieve, como este año que por un fenómeno como Filomena tienes mucha nieve. «Pero esto es un fenómeno meteorológico, si nosotros analizamos el clima, el futuro de las estaciones de esquí en toda la península es poco halagüeña, especialmente en aquellas estaciones que están por debajo de los 2.000 metros de altitud», añade.

La cantidad de días esquiables que resulten del impacto del cambio climático va a depender de cómo abordemos la emisión de gases de efecto invernadero. «El cambio climático ya es inevitable, pero si seguimos con las mismas emisiones que hasta ahora nos dirigimos a un escenario de +3ºC en 2050, pero si paramos las emisiones nos vamos a un escenario mejor de +1ºC o +2ºC, lo que en temas de nieve marca la diferencia en la duración de la capa de nieve», afirma Terradez.

Las soluciones que se persigue en las regiones de montaña es pasar de un modelo que depende casi en exclusiva del turismo de nieve a hacerlo más resiliente y desestacionalizarlo. «Centrarse más en un turismo de todas las estaciones que valorice los recursos naturales de la cordillera. Un turismo que valorice no sólo la nieve sino que vaya más allá, porque habrá años en los que las estaciones de esquí sólo puedan abrir la mitad de los días que normalmente las hacen viables económicamente. Esto va a ser más frecuente, así que hay que abandonar el modelo nievecéntrico«, concluye.

Terradez apunta que este giro lo tienen que hacer, especialmente, «las estaciones que están por debajo de los 2.000 metros, que en Pirineos son la gran mayoría y en la Comunidad de Madrid, más todavía».

Esta situación no es exclusiva de España, pero lugares como los Alpes con estaciones a más altura, tienen más margen para recomponer la economía alrededor del turismo de nieve. Con todo, una investigación publicada esta semana en The Cryosphere señala el mismo problema en los 2.000 metros. Analizando datos de precipitaciones y temperaturas desde 1970, por debajo de esa altitud, la nieve tiene menos profundidad. La investigación, además, refleja que el impacto del cambio climático ya se nota en una industria turística de deporte de invierno que tiene ahora una temporada de nieve en los Alpes con entre 22 y 35 días menos que hace 50 años.

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