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Grazalema, la pared de Cádiz en la que llueve en un día más que en Madrid en un año

Las precipitaciones que han empapado la localidad durante el fin de semana se acercan a la media registrada en España durante todo un año

Grazalema (Cádiz) bajo la lluvia

Grazalema (Cádiz) bajo la lluvia Ayuntamiento de Grazalema

Grazalema (Cádiz) ha sido el lugar donde más ha llovido en España durante el puente de Todos los Santos. Los 441,9 litros por metro cuadrado acumulados en cuatro días superan la cantidad anual que riega ciudades como Albacete, Alicante, Almería, Ávila, Castellón, Ciudad Real, Granada, Las Palmas, Lérida, Logroño, Madrid, Mallorca, Melilla, Murcia, Salamanca, Teruel, Toledo, Valladolid, Zamora y Zaragoza. No se trata de un hecho aislado, sino de un fenómeno que se repite bajo unas condiciones determinadas.

El 20 de diciembre de 2019, el pluviómetro de Grazalema acumuló 295,7 l/m², mientras que en Madrid (estación de Retiro) se registraron 256,1 l/m²en todo 2017. Es decir, cuando este portento acuoso azota Grazalema puede llover más en un día que en todo el año en la capital de España. Estas cifras resultan indiferentes para los vecinos de la localidad gaditana, porque saben de la singularidad del terreno sobre el que se alzan sus hogares. «Se dan estos episodios a menudo», responde Carlos García, alcalde de Grazalema, en conversación con El Independiente.

¿Qué sucede en Grazalema para que en 96 horas haya llovido más que en tres cuartas partes de España en todo el año? Fuentes de la Delegación de AEMET (Agencia Estatal de Meteorología) señalan al macizo que se levanta junto al pueblo como responsable. «Los frentes atlánticos húmedos encuentran en esta pared el primer obstáculo orográfico a su llegada a la Península Ibérica. Estos flujos de viento se enfrían al ascender para superar la montaña, por lo que las nubes descargan justo sobre Grazalema».

Un paraíso para la lluvia

Los datos evidencian la peculiaridad que empapa a Grazalema y lo convierten en un paraíso para la lluvia. En Morón de la Frontera (Sevilla), a solo 80 kilómetros por carretera al norte de la pared gaditana, ha llovido 10 veces menos que en Grazalema durante la festividad de Todos los Santos; 43,71 l/m² contra los 441,9 l/m² ya mencionados. Tal y como señala el regidor de Grazalema, los registros «no tienen trampa ni cartón». «El pluviómetro está en el casco antiguo y no en ningún punto altísimo de la sierra», apunta García.

El Parque Natural Sierra de Grazalema ve como a sus pies, «derramado sobre la ladera», se postra el municipio homónimo. García señala que aunque llueva tanto «el agua fluye por el pueblo hasta el río sin problema porque es todo cuesta». Durante estos días y pese a la intensidad de las precipitaciones, el alcalde ha destacado que no se han producido ningún tipo de daños. «Sólo hubo unas inundaciones fuertes en 1963. Entre enero y febrero cayeron unos 2.250 l/m² (casi cuatro veces más que la media en España). La situación de Grazalema y la renovación de la infraestructura vinculada al agua evitan desperfectos. Estamos acostumbrados», comenta García.

Manto de lluvia cayendo sobre Grazalema (Cádiz)
Manto de lluvia cayendo sobre Grazalema (Cádiz) Ayuntamiento de Grazalema

El terreno de piedra caliza impide este agua abundante se conserve, por lo que, paradójicamente, han llegado a producirse desabastecimientos de agua en uno de los lugares más ricos en lluvia de España. Hasta hace 30 años era un clásico del verano ver desfilar a camiones cisterna cargados de agua para asegurar el suministro de los grazameleños. García explica que a principios de la década de 1990 «tuvo que construirse una pequeña presa para el consumo del pueblo».

‘El reventar de los caños’

El factor lluvia juega un papel muy a tener en cuenta para los turistas; sin embargo, incluso cuando más arrecía la tormenta hay curiosos que se acercan al rincón gaditano. Una de las atractivos para los foráneos que visitan Grazalema es ver ‘El reventar de los caños’. «Cuando hay muchas precipitaciones en poco tiempo se acumula el agua y la presión hace reventar las paredes de piedra verticales que hay en los alrededores del pueblo. Entonces, se hace un orificio del que cae el agua con cierta presión, no como un géiser pero sí como una cascada», argumenta García.

El sector turístico, uno de los motores económicos de Grazalema, ha sobrevivido al diluvio del puente de Todos los Santos, aunque no se ha mantenido ajeno. El alcalde revela que «las reservas estaban prácticamente completas» dos días antes del fin de semana, pero que cuando se acercó la previsión se quedaron «en un 80 % de la ocupación», un guarismo envidiable teniendo en cuenta el manto de agua que ha cubierto Grazalema entre el 29 de octubre y el 1 de noviembre.

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