¿Alguna vez has ido a una tienda a comprarte unos pantalones y has descubierto que ninguno te quedaba bien? Estás acostumbrado a una talla, pero esta vez no te entra. Tampoco una arriba ni una abajo. Parece que ninguna te corresponde. No crees que haya habido ningún cambio en tu cuerpo, pero no encuentras ropa nueva que cumpla con lo que deseas. Es algo que le pasa a hombres y mujeres de todas las edades y tallas, y cada vez ocurre con más frecuencia.

Muchas personas, a causa de este fenómeno, han renunciado directamente a comprar por internet debido a esa incertidumbre. Y no es un problema que aflija a un tipo de persona en particular, aunque sí afecta especialmente en ciertos casos.

Un escaparate con 4 maniquís y un cartel anunciando las rebajas, en El Corte Inglés de la calle Preciados (Madrid).
Un escaparate con 4 maniquís y un cartel anunciando las rebajas, en El Corte Inglés de la calle Preciados (Madrid). Jesús Hellín / Europa Press

La prevalencia de la gordofobia

"Sin duda comprar es dañino si sufres un trastorno de la conducta alimentaria. Puede despertar el miedo que da ser gordo en una sociedad que esconde y margina a los gordos", dice Nora Loot, tiktoker y activista contra la gordofobia.

Muchas de las experiencias de gente gorda incluyen también el desprecio de los empleados. En la manifestación contra la gordofobia que se celebró el lunes 4 de marzo en la plaza de Callao de Madrid, varias mujeres expresaron el trato denigrante que habían recibido por parte de dependientes.

"En esta tienda no vas a encontrar tu talla" o "deberías ir a la sección de tallas grandes porque no cabes en nada de lo que tenemos aquí" son frases que suenan familiares.

Es un problema transversal

El problema con las tallas actuales puede afectar a personas altas, bajas, gordas o delgadas. Raquel, de 30 años, agradece la existencia de las opciones petite en las tiendas, porque durante toda su vida ha tenido que arreglar los bajos de las prendas. "Puedes ser petite pero necesitar una L en cintura o ser muy alta pero necesitar una XS", comenta. Una fortuna que no tienen los hombres, puesto que en plataformas como Asos o en tiendas como Pull & Bear solo hay esta opción para las colecciones femeninas.

En cualquier caso, a Raquel le cuesta encontrar tallas pequeñas: "Hay cosas que me gustan mucho pero que empiezan en la S. Es lo primero que miro, si existe una XS".

Lo dice Loot: "Si haces un patrón pensando en alguien de la talla S es posible que ese patrón exacto con más centímetros no le encaje a una persona de la talla XL". Por eso se crearon los tallajes que llevan un número delante, para incluir a la gente más grande.

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Eso es precisamente lo que señala Mariona Peralta, de The Naiz Community. Esta plataforma busca solucionar estos problemas, tanto para las firmas de ropa como para los usuarios: recogen datos sobre cómo le queda a diferentes tipos de cuerpo cada talla. Su intención es crear una comunidad de testers que demuestre que el rango de cuerpos que cabe en el tallaje actual es muy pequeño. Con la información en la mano esperan poder ejercer algo de presión al sistema de la moda.

"Puedes tener el 90-60-90 que nos dijeron que era ideal en los años 90 y que no te entre la ropa, porque hay variables", explica. Puedes tener mucho pecho, o mucho músculo, tener los hombros especialmente anchos o las piernas muy delgadas. "Es un tema transversal", señala.

Los hombres también lo sufren

También afecta a los hombres, a pesar de que se asocie mucho a las mujeres. Lucas, de 31 años, que por su forma física tiene problemas para encontrar ropa que le entre: "Lo que me pasa habitualmente es que si los pantalones no son muy anchos siempre me quedan apretados en los gemelos y flojos en la cadera". Es deportista, y es algo que le ocurre a muchos de sus compañeros de CrossFit. "A veces me frustro un poco", confiesa.

A Iñaki, de 33, le cuesta encontrar prendas que le ajusten a la cintura y suele recurrir a los arreglos. "En ocasiones mi talla solo se puede pedir online y no está en tienda", comenta. "En estas últimas rebajas me probé la S de una chaqueta que me gustaba y me quedaba un poco grande. El hombre que estaba atendiendo me dijo que me fuera a la planta joven que en la de caballero no iba a encontrar mi talla", desvela. "Me da un poco de rabia", añade.

Una tienda de la franquicia Zara en Barcelona el pasado mes de agosto.
Una tienda de la franquicia Zara en Barcelona el pasado mes de agosto. David Zorrakino / Europa Press

"Es frustrante"

Pedro, de 81 años, dice que con los años la ropa y las tendencias han cambiado mucho, lo que también afecta a qué clase de prendas te valen. "Cuando se llevaban las cosas apretadas me agobiaba mi talla XL. Prefería una XXL", confiesa. También señala que cada tienda fabrica para su público. "En Zara siempre me ha parecido tallaje pequeño, quizás por ser para gente más joven", desvela.

Isabel, de 50 años, siente el problema inverso de muchos de los testimonios recogidos. Cree que la ropa es ahora más grande que antes, todo por patronaje y estilo, ya que se lleva la ropa holgada y extragrande. Por lo que también tiene problemas a la hora de encontrar prendas que le queden bien.

Desde The Naiz Community destacan la importancia de conocer los diferentes tipos de cortes que se hacen en las diferentes prendas. Que unos pitillo no te van a quedar iguales que unos rectos, aunque sean de la misma talla. Que un abrigo oversize nunca va a quedarte como uno entallado, incluso si fuera hecho a medida. "Ahora siento que hay más tallas, y que muchas prendas tallen por separado largo y cintura es útil", dice Eloy, de 30 años. "Antes era S, M, L y buena suerte", bromea.

Una imagen promocional de Pull & Bear donde se aprecia que vuelve la ropa amplia.
Una imagen promocional de Pull & Bear donde se aprecia que vuelve la ropa amplia. Inditex

A Mara, a sus 31 años y pese a tener una figura esbelta, no le entran pantalones y vestidos: "No tienen en cuenta las formas de cada cuerpo, y cuando hacen algo más grande lo aumentan todo". "No se concibe que se te pueda desarrollar una zona como muslos o el contorno de la cadera pero que necesites que la cintura sea más estrecha", expresa.

Cada tienda talla como quiere

"Es frustrante por partida doble, porque no sientes que tu cuerpo encaje en ese tipo de prendas", explica. Para ella funciona como una manera de invisibilización. "Y por otro lado porque sabes que implica un desembolso extra: o bien para arreglar la ropa que compras nueva o bien porque tienes que comprar en tiendas que sí adaptan los patrones y tejidos a la silueta, pero suelen ser más caros", confiesa.

Es un testimonio que se repite, las tiendas lowcost parecen ser las que tienen peores opciones de tallaje. En algunas incluso te puedes encontrar dos pantalones iguales, del mismo modelo, que tienen supuestamente la misma talla, y con un tamaño diferente.

Resulta frustrante tener que recurrir a otras más caras. Sobre todo cuando parece que la situación empeora con los años. Por supuesto cabe preguntarse si está ocurriendo algo, si han cambiado las tallas. Desde The Naiz Community señalan que, como las tallas no están estandarizadas, cada tienda decide cómo nombra y mide sus opciones.

¿Han cambiado las tallas?

De un tiempo a esta parte ha surgido, en muchas tiendas, lo llamado como vanity sizing, que en español se ha traducido como inflación de las tallas. Se encuentra principalmente en Estados Unidos y Reino Unido, pero ocurre en muchas firmas. Consiste en aumentar el tamaño correspondiente a cada número o letra para que el cliente se sienta mejor con su prenda, lo que nos devuelve a lo que decía Nora Loot. "Si tú tienes siempre una S pero aquí tienes una L y eso te hace sentir mal, aunque sigas siendo físicamente igual, es un problema porque ves el estar gordo como algo negativo", explica.

También juegan con la salud mental de la gente de otra manera, cuando hacen curvy washing. Si una firma hace creer a su público que tiene tallas grandes porque usa a modelos de talla grande y luego resulta que no es cierto, como pasó con la colección de Barbie. "No somos una talla", recuerdan desde The Naiz Community, tenemos que hacer un trabajo personal y descargarnos de la culpa de que la ropa no nos entra. Y aceptar lo que nos corresponde: "Si te tienes que desabrochar el pantalón después de comer no es tu talla".

Estandarizar las tallas

"No se van a hacer tallas para todos porque cada cuerpo es único, pero sí se puede definir otro sistema de tallas", aseguran desde The Naiz Community. Recuerdan que el sistema de Estados Unidos se estableció "con las medidas de 5.000 mujeres blancas" hace un siglo, por lo que de ninguna manera representa ni siquiera una media de los cuerpos actuales de las estadounidenses.

"El problema no son las marcas, es la industria", asegura Mariona Peralta. Explica que, aunque muchas firmas rechazan una estandarización respondiendo a problemas económicos, también decían los mismo con los requisitos de sostenibilidad. "La presión social hace que las excusas se diluyan", comenta. "Queremos que las prendas se adapten al cuerpo y no al revés", añade, haciendo referencia al propósito de The Naiz Community.