Cuando a Christina Applegate le dijeron hace cinco años que padecía esclerosis múltiple, la noticia cambió su vida por completo. La actriz estadounidense tuvo que dejar la actuación, vio cómo su movilidad se reducía drásticamente y adaptó todo su día a día a una enfermedad degenerativa. Sin embargo, una reciente revisión médica ha dado un vuelco a la situación, al saberse que nunca tuvo esa patología. Lejos de ser un alivio, la confirmación de este error la ha dejado en un escenario de incertidumbre.
Ha sido la propia intérprete quien ha dado la noticia en su pódcast MeSsy. Entre lágrimas, ha explicado que sus neurólogos habían descartado el diagnóstico tras analizar de nuevo sus pruebas con tecnología de última generación. Pero sus problemas de salud no han desaparecido. Sigue necesitando silla de ruedas para desplazarse, sufre dolores intensos y no puede hacer vida normal.
A sus 54 años, Applegate vuelve a estar "en la casilla de salida", tal y como ella expresa. Tras haber superado un cáncer de mama, afrontar una infancia marcada por situaciones complejas y ser muy transparente sobre su vida personal en sus memorias, la actriz se enfrenta ahora al reto de averiguar qué enfermedad padece.
"Tenía una razón para que mis días fueran una mierda": la confesión de Christina Applegate en su pódcast
El anuncio llegó tras siete meses de ausencia en MeSsy, el espacio que copresenta junto a la actriz Jamie-Lynn Sigler (quien sí convive con esclerosis múltiple desde hace más de dos décadas). La sospecha sobre el fallo en el diagnóstico surgió cuando su médica decidió pausar las infusiones que recibía de forma periódica para comprobar el comportamiento de sus defensas. Al no observar los cambios esperados y revisar detenidamente las lesiones cerebrales que le detectaron en 2021, los especialistas concluyeron que la diagnosis inicial no era correcta.
La reacción de la protagonista de Dead to Me distó mucho de la alegría. "No te diagnostican mal y de repente te sientes mejor. No he mejorado... De hecho, en algunos aspectos he empeorado", relató en el programa. "Puede que sea una gran noticia, pero para mí es como volver a la casilla de salida", confesó. "Es difícil decir que mi doctora entró en mi habitación y me dijo: 'Enhorabuena, no tienes esclerosis múltiple'. Todo el mundo a mi alrededor estaba superfeliz, pero yo no lo estaba en absoluto".
Para Applegate, el diagnóstico supuso en su momento una explicación a la pérdida repentina de su carrera y al deterioro físico que padecía. Quedarse sin esa certeza le ha generado un impacto enorme: "Tenía una razón. Tenía una maldita razón para que mi día fuera una mierda todos los días. Y ahora no tengo ninguna, y es muy inquietante y realmente confuso para mí".
A ese desconcierto se suma el sentimiento de culpa por haber ejercido durante este tiempo como portavoz pública de los afectados por esta condición. Durante años encabezó iniciativas de visibilización y compartió abiertamente los detalles de su día a día. El objetivo era ayudar a otros pacientes, algo que ahora le hace sentir que ha decepcionado a la comunidad a la que creía pertenecer: "Sigo sintiéndome vacía, asustada y triste. Ahora me siento perdida".
De la comedia mítica a grandes series de televisión
Christina Applegate se consolidó como una de las figuras cómicas más populares de la televisión estadounidense a finales de los años ochenta gracias a su papel de Kelly Bundy en Matrimonio con hijos, comedia en la que trabajó durante una década.

Posteriormente desarrolló una sólida carrera en el cine y la televisión. Participó en comedias como El reportero: la leyenda de Ron Burgundy, Vacaciones o Malas madres. En la pequeña pantalla destaca también su paso por la serie Friends. En la icónica sitcom interpretó a Amy Green, la hermana de Rachel, personaje con el que obtuvo un premio Emmy en 2003.
Su último papel protagonista fue en la serie de Netflix Muertos para mí (Dead to Me). Terminó de grabarla en 2020, mientras comenzaban sus primeros síntomas. Su última aparición pública tuvo lugar en la gala de los Premios Emmy de 2024. En ella subió al escenario acompañada y apoyada en un bastón para entregar un galardón, recibiendo una larga ovación por parte del público.

Ingresos, dolor diario y movilidad reducida: "Lo perdí todo"
Aunque el diagnóstico inicial fuera erróneo, la realidad médica de la actriz sigue siendo delicada. Desde que hizo público su estado en 2021, ha vivido episodios de salud complicados que la han llevado a ingresar en el hospital en más de 30 ocasiones por infecciones renales, vómitos y dolores intensos. "He pasado por una profunda depresión por esto. Lo perdí todo. Perdí mi trabajo", relató rota en llanto al reflexionar sobre las consecuencias de estos años.
Este mismo año pasó unos cuatro meses hospitalizada en Los Ángeles. A su regreso a casa compartió en sus redes sociales un vídeo en el que se tomaba la situación con cierto sentido del humor. Su movilidad diaria continuaba (y continúa) muy limitada: "Todavía tengo que usar silla de ruedas para ir al médico. No puedo caminar del coche a la consulta. Sigo así. No pasó nada mágico cuando me dijo: 'No tienes esclerosis múltiple'".
Los expertos recuerdan que los diagnósticos equivocados en este tipo de patologías neurológicas no son excepcionales. Al no existir un análisis biológico único que determine la presencia de la esclerosis múltiple, los neurólogos deben evaluar un conjunto de parámetros clínicos que en ocasiones pueden confundirse con los de otras enfermedades raras o autoinmunes.
'You With the Sad Eyes': las memorias de la actriz publicadas
Esta situación médica llega meses después de la publicación de sus memorias, You With the Sad Eyes, donde repasa los capítulos más difíciles de su trayectoria vital. En el libro, elaborado a partir de las anotaciones de sus diarios personales, detalla momentos complejos de su juventud, como los abusos que sufrió de niña, la inestabilidad familiar derivada de las adicciones de su madre o la decisión de someterse a un aborto a los 19 años en el contexto de una relación tóxica.
También reflexiona sobre la presión que vivió en los inicios de su carrera televisiva. Las exigencias sobre la imagen física la llevaron a padecer trastornos de la conducta alimentaria. A estos episodios se añade su historial de salud. En 2008 fue tratada de un cáncer de mama y posteriormente decidió someterse a una doble mastectomía y a la extirpación preventiva de ovarios y trompas.
En la actualidad, su mayor preocupación es el impacto que su estado físico tiene en la crianza de su hija Sadie, de 15 años. Pese a las limitaciones de movilidad, la actriz intenta mantener pequeñas rutinas diarias con ella, como llevarla en coche al colegio todas las mañanas.
Ahora, sus médicos han iniciado una nueva batería de pruebas e investigaciones para intentar determinar qué condición médica padece y poner nombre, por fin, a los síntomas con los que convive desde hace años.
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