Internacional | Política

El peronismo gana en primera vuelta las elecciones presidenciales en Argentina

El presidente saliente, Mauricio Macri, felicita al vencedor, Alberto Fernández, y le ofrece pactar una transición ordenada

Peronismo gana en Argentina

Alberto Fernández, presidente electo de Argentina, saluda a sus seguidores, al lado de Cristina Fernández. EFE

El peronismo vuelve a la Casa Rosada. «Gracias, Néstor, donde estés, porque vos sembraste todo esto». Hace nueve años fallecía Néstor Kirchner, presidente de Argentina entre 2003 y 2007. Este 27 de octubre de 2019, quien fuera su jefe de gabinete, Alberto Fernández (Buenos Aires, 1959), y su viuda, Cristina Fernández de Kirchner, han convencido a los argentinos de que el peronismo puede obrar el deseado milagro de la recuperación económica.

La participación en las elecciones presidenciales y legislativas parciales ha sido de un 81%, según ha informado el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Del resto de los aspirantes a la Presidencia el mejor situado ha sido Roberto Lavagna (Consejo Federal) con apenas un 6%. La polarización del voto es evidente.

El duo peronista de los Fernández se ha impuesto de forma clara al presidente, Mauricio Macri. Alberto Fernández será presidente de Argentina a partir del 10 de diciembre, tras conseguir el 48,03% de los votos frente al 40,04% de Mauricio Macri, que ha de dejar la Casa Rosada. Macri no ha logrado forzar una segunda vuelta, pero ha acortado mucho la diferencia con respecto a las primarias de agosto pasado.

En Argentina si un candidato logra más del 45% de los sufragios, o bien un 40% con una diferencia de más de diez puntos, es elegido en primera vuelta. Así ha ocurrido con Alberto Fernández. Sin embargo, Macri ha plantado cara y ha prometido que seguirá en política. Es el primer presidente no peronista que logra completar su mandato.

«Quiero felicitar al presidente electo Alberto Fernández. Acabo de hablar con él. Lo invité a desayunar en la Casa Rosada para hacer una transición ordenada. Aquí lo importante es el futuro y el bienestar de los argentinos», ha declarado Mauricio Macri. «Vamos a colaborar en todo lo que podamos», ha asegurado Alberto Fernández.

Este tono conciliador de Macri contrasta con la actitud que adoptó en el traspaso de poder en 2015 Cristina Fernández de Kirchner. Ni siquiera estuvo presente en la toma de posesión de Macri. Ahora CFK ha pedido a Macri que esté a la altura de las circunstancias.

Macri ha asegurado que va a ejercer «una oposición sana, constructiva, responsable, que pueda reafirmar las conquistas logradas que tanto nos han costado en estos años».

En el centro cultural de Chacarita, la fiesta peronista ha sido memorable. «Nos dijeron hace cuatro años: ¡No vuelven más! Pero una noche volvimos y vamos a ser mejores», ha dicho el presidente electo en su primer discurso. Sonaba Rezo por vos, de Charly García y Luis Alberto Spinetta, mientras miles de personas ondeaban las banderas blanquiazules, según informa La Nación.

Fernández (Alberto) ha prometido construir «una Argentina solidaria, más igualitaria y que defienda la educación pública, la salud pública y que privilegie a los que producen y trabajan».

Y ha lanzado un mensaje conciliador: «Estoy seguro de que ese es el mandato que nos han dado… Gracias a los que no nos votaron, por haber participado en esta jornada. Este no es el frente de nosotros, es el Frente de Todos, y nació para incluir a todos los argentinos y a todos estamos convocando».

Este no es el frente de nosotros, es el Frente de Todos, y nació para incluir a todos los argentinos», dice el presidente electo, Alberto Fernández

La victoria peronista ha sido posible en primera vuelta gracias, sobre todo, a los extraordinarios resultados obtenidos en la provincia de Buenos Aires. Axel Kicillof será el próximo gobernador de Buenos Aires al imponerse por 52,18% a María Eugenia Vidal que logró un 38,49%.

A pesar de los avances del oficialismo en el resto del país, la gran ventaja del peronismo en la provincia de Buenos Aires, de 16 puntos, ha impedido esa segunda vuelta con la que soñaba Macri. El presidente cambió de actitud después de las primarias de agosto y emprendió una gira por todo el país con mítines multitudinarios.

En la campaña de 2015 fueron raros los encuentros populares y prefirió la campaña en las redes. Pero se dio cuenta de que en esta ocasión no sería suficiente. Así ha logrado una derrota muy honrosa, que le sitúa como la gran esperanza de la oposición al peronismo.

Cristina Fernández de Kirchner se ha mostrado orgullosa de la victoria de Alex Kicillof, que consideró un «reconocimiento político». Kicillof, keynesiano de manual, fue su ministro de Economía entre 2013 y 2015 y es su ahijado político. Encarna a sus 48 años el futuro del peronismo.

El Banco Central, en acción

El Banco Central Argentino ha anunciado que va a imponer restricciones en las transacciones con dólares para evitar una fuga de divisas. Solo podrán comprarse 200 dólares al mes por persona en el mercado oficial. Es lo que se denomina el cepo cambiario, una medida encaminada también a frenar la inflación.

Precisamente, la vicepresidenta electa, Cristina Fernández de Kirchner, ha pedido a Macri que «por favor, hasta el 10 de diciembre, tome todas las medidas que deba tomar para aligerar la situación dramática de las finanzas del país. Es su responsabilidad».

Durante la jornada, Alberto Fernández ha tenido muy presente a su admirado Néstor Kirchner, con quien colaboró en el gobierno durante cinco años.

«Lo quiero mucho (a Néstor Kirchner). Creo que hoy me diría: ‘Hacé lo que tenés que hacer que yo te acompaño’. Él sabe lo que tenía que hacer», ha dejado escrito en su cuenta de Twitter. También lanzó ese mensaje después de votar al mediodía en la Universidad Católica Argentina en el barrio bonaerense de Puerto Madero, según informa el diario argentino Clarín.

El candidato a la Presidencia por el peronista Frente de Todos, claro favorito desde su arrasadora victoria en las primarias de agosto pasado, cuando se impuso por más de 16 puntos de diferencia al presidente Mauricio Macri, se ha mostrado dispuesto a acabar con la llamada grieta.

«Es un día de alegría. Cada vez que votamos reafirmamos nuestra vocación democrática. Es una jornada histórica. Hemos de iniciar el tiempo que se viene con tranquilidad, sabiendo que vamos a trabajar todos juntos. Se terminó el nosotros y el ellos», ha dicho este catedrático de Derecho, que ha logrado aunar al peronismo y así vencer al neoliberal Mauricio Macri.

En esta jornada electoral, que ha disfrutado con sus amigos y con su perro Dylan (por el cantante), ha querido acordarse también del ex presidente brasileño Lula da Silva, que cumple 74 años, «un hombre extraordinario que está injustamente preso desde hace año y medio».

Su compañera de tándem electoral, la ex presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, ha votado en Río Gallegos, pero ha regresado a Buenos Aires antes de que se conocieran los resultados. Ha querido estar presente en las celebraciones en el búnker del peronista Frente de Todos. El lugar elegido es el centro cultural C, en la Avenida Corrientes de Buenos Aires, el mismo escenario donde festejaron la arrasadora victoria en las primarias del 11 de agosto.

Al depositar el voto, Cristina Fernández de Kirchner ha desplegados sus encantos a golpe de melena. «Votar es una maravilla, sobre todo para los que conocimos tiempos en los que no era posible votar. Es una jornada histórica», ha dicho a los periodistas, según ha difundido en Twitter C5N

Casi 34 millones de argentinos han votado este domingo para elegir presidente y vicepresidente, además de un tercio de la Cámara de Diputados, 130 escaños, y un tercio del Senado, 24. A su vez han elegido gobernadores en la provincia de Buenos Aires, Catamarca y La Rioja, junto a varios intendentes.

El presidente Macri se dejó abrazar y hacer selfies a su llegada al colegio de votación. Algunos gritaban: «Sí, se puede». Ha acudido acompañado de su esposa, Juliana Awada. «Es una elección histórica para nuestro país. Se juegan visiones de futuro».

Mauricio Macri, con una trayectoria como empresario acaudalado y ex presidente del Boca Juniors, sucedió a la peronista Cristina Fernández de Kirchner en la Presidencia en 2015. El voto anti K y la división del peronismo jugó a su favor. Había hartazgo después de 12 años de kirchnerismo y cristinismo.

CFK despierta tanta admiración como rechazo. Senadora en esta legislatura, afronta 13 procesos judiciales, la mayoría por corrupción. A la vez su popularidad es arrolladora. Sus memorias, bajo el título Sinceramente, se convirtieron en el libro más vendido nada más publicarse.

Los politólogos subrayan que ha sido una jugada maestra del peronismo que Cristina Fernández de Kirchner no sea la candidata a la Presidencia, sino que se haya quedado en un segundo plano. Si bien hay dudas sobre su papel una vez que el peronismo asuma el poder, hay consenso a la hora de describir a Alberto Fernández como un peronista pragmático, más nestorista que cristinista, con una agenda más moderada que la de CFK.

La cuenta atrás hasta el 10 de diciembre va a ser un camino lleno de espinas, su primera prueba de fuego. Sus palabras sobre la agenda económica van a tener eco en la cotización del dólar y la reacción de los mercados desde primera hora del lunes.

Los argentinos confían en que sabrá cómo afrontar sus penurias. Necesitará convencer también a los inversores y a los acreedores.

Comentar ()