«Ante la ausencia definitiva y vicepresidente, como presidenta de la Cámara de Senadores, asumo de inmediato como presidenta del Estado». La opositora Jeanine Áñez, antes vicepresidenta segunda del Senado, es la nueva presidenta de Bolivia tras una sesión fugaz de la Asamblea, en la que no estuvieron presentes los diputados del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del ya ex presidente Morales. Arranca así la era post Evo Morales en Bolivia.

Evo Morales denunció desde México, donde se ha refugiado, que ha sido víctima de «un golpe cívico militar» con ayuda de la policía. Y dijo en su cuenta de Twitter que Jeanine Áñez se ha autoproclamado «rodeada de un grupo de cómplices y acompañada por FFAA y Policía que reprimen al pueblo».

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, sentenció que si se habla de golpe de estado en Bolivia hay que puntualizar que fue Morales quien lo perpetró al falsificar el recuento. «Golpe de Estado es una forma ilegítima de acceder al poder o ejercerlo, según el artículo 2 de la Carta Democrática Interamericana«, dijo Almagro el martes desde Washington. «En ese contexto sí hubo un golpe de estado en Bolivia. Ocurrió el 20 de octubre, cuando se realizó el fraude electoral que tenía como resultado electoral el triunfo del ex presidente Evo Morales en primera vuelta».

En la sesión parlamentaria, no hubo quorum porque los leales a Morales se ausentaron. Solo un tercio del Parlamento dio su apoyo a la opositora Jeanine Áñez. Ha asumido el compromiso de «pacificar el país» y convocar elecciones libres cuanto antes.

Áñez se presentó a la toma de posesión en el Palacio de Gobierno con una Biblia. Ha agradecido a las Fuerza Armadas su apoyo.

El ya ex presidente de Bolivia llegó el lunes por la tarde a la capital mexicana. «El presidente de México me ha salvado la vida», dijo Evo Morales, cuando su avión aterrizó, por fin, en el aeropuerto internacional Benito Juárez.

Morales renunció al poder el domingo después de que las Fuerzas Armadas sugirieran que había llegado la hora de su salida. Desde el 20 de octubre Bolivia vive una situación turbulenta. Esa fue la fecha de las elecciones presidenciales en las que Evo Morales concurría por cuarta vez consecutiva.

El recuento de votos se interrumpió en la noche del 20 de octubre cuando todo apuntaba a que habría segunda vuelta entre el presidente Evo Morales y el opositor Carlos Mesa.

Cuando se reanudó, Evo Morales aventajaba más claramente a Carlos Mesa. Finalmente se impuso por una distancia algo superior a diez puntos con lo que se proclamó electo en primera vuelta. Este cuestionado triunfo desencadenó una ola de protestas que se ha saldado con ocho muertos y al menos 500 heridos hasta el momento.

El opositor Carlos Mesa desafió a Morales y pidió una segunda vuelta. La OEA hizo público un informe demoledor sobre el recuento electoral, en el que daba cuenta de manipulaciones informáticas, falsificaciones de firmas, y fallos en la custodia de las actas. Fue la puntilla que remató a Morales.

Los partidarios y detractores de Evo Morales se enfrentaron en las calles durante días hasta que este pasado fin de semana la policía dio la espalda a Morales y también el Ejército, lo que llevó a Morales a renunciar y refugiarse, primero en Cochabamba, su bastión en el centro del país, y luego en México.

El gran abanderado de la sublevación contra Evo Morales es el llamado «macho Camacho». La prensa latinoamericana ya le considera el Bolsonaro boliviano.

Ultraderechista y ultracatólico, Luis Fernando Camacho es un abogado reconvertido en líder social procedente de Santa Cruz de la Sierra. Fue quien primero exigió la marcha de Evo Morales. El fin de semana se presentó en el Palacio de Gobierno con una carta en la que le pedía que dejara el poder, junto con una Biblia y una bandera de Bolivia.

La nueva presidenta, Jeanine Áñez, de 52 años, procede de la región amazónica de Beni y es miembro del Movimiento Demócrata Social. Es senadora desde 2010. Era vicepresidenta segunda del Senado, y debido a las renuncias encadenadas de todos los cargos que deberían ocupar la Presidencia, asumió primero como presidenta del Senado y luego como presidenta del país.