Por tercera vez en menos de un año los israelíes han acudido a las urnas para elegir a los miembros de la Knesset (Parlamento). El primer ministro desde hace una década, Benjamin Netanyahu, líder del conservador Likud, se ha impuesto al ex general centrista Benny Gantz. El Likud y sus aliados sumarían 60 escaños, uno menos de la mayoría, que quedaría a su alcance.

El Likud cuenta con 37 escaños, mientras que Blanco y Azul, de Gantz, se quedaría en 33 diputados. El bloque de centro derecha, encabezado por el Likud, sumaría 60 representantes, mientras que el bloque de centro e izquierda apenas 40.

El decisivo Yisrael Beytenu, de Avigdor Lieberman, cuenta con seis escaños, de acuerdo con los sondeos a pie de urna de Channel 12, que cita The Jerusalem Post. La Lista Conjunta, alianza de partidos árabe-israelíes, obtiene 14 escaños, insuficientes para apuntalar a Gantz.

Benjamin Netanyahu, primer ministro en funciones, ha reaccionado rápidamente a través de su cuenta de Twitter. «Gracias», ha escrito y ha posado radiante rodeado de su equipo, junto a su esposa, Sara.

La victoria de Netanyahu a la tercera va a permitir al actual jefe de gobierno en funciones desbloquear la enquistada situación política. Ya anunció previamente que hablaría de inmediato con los líderes de los partidos afines, conservadores y ultraconservadores, para formar un gobierno fuerte.

Mañana martes va a iniciar unas conversaciones que se prevé que den frutos rápidamente. El objetivo es formar gobierno antes del 17 de marzo, cuando empieza el juicio contra Netanyahu.

Alta participación

Contra todo pronóstico, la participación ha sido muy alta, a pesar de la previsible apatía después de tres convocatorias seguidas en 11 meses. También se creía que la propagación del coronavirus iba a disuadir a los votantes. Pero no ha sido así.

La participación, que ha sido del 71%%, es la mayor en unos comicios desde 1999. Unas 200.000 personas han votado este lunes, pero no lo hicieron en septiembre pasado.

Más de 4.000 de los votantes de los 5.630 en cuarentena por el coronavirus han votado en colegios habilitados con medidas especiales.

Las encuestas anticipaban un nuevo empate, de modo que muchos daban por hecho que habría nuevas elecciones antes del verano. Sin embargo, Netanyahu ha logrado movilizar a aquellos de sus leales seguidores que no votaron en otoño.

No nos merecemos la campaña que hemos sufrido ni la estabilidad sin fin», ha dicho el presidente Rivlin

La situación es tan extraordinaria que el presidente, Reuven Rivlin, ha reconocido que siente vergüenza por la crisis política que atraviesa Israel. «Normalmente es un día festivo pero lo cierto es que no siento que haya nada que celebrar», ha dicho Rivlin.

«No nos merecemos la campaña electoral que hemos sufrido, ni la inestabilidad sin fin», ha añadido. Será Rivlin quien encargue al líder del partido más votado o de la alianza con más posibilidades formar gobierno.

El tono de la campaña ha sido agresivo, y las promesas no han tenido medida. Netanyahu ha acusado a Gantz de ser un general mediocre y blando para enfrentarse al riesgo que supone Irán para Israel. «Es débil, confuso y no está preparado para el cargo», reiteró el líder del Likud de Gantz.

Netanyahu se ha presentado como el único capaz de lograr que Israel siga prosperando » a nivel económico y de seguridad». Ha apostado fuerte al prometer que «en cuestión de semanas o a lo sumo dos meses» la anexión del Valle del Jordán será un hecho.

Más tiempo que Ben Gurión

Ha convencido. De nuevo. Es el primer ministro que más tiempo ha estado en el cargo. Superó a David Ben Gurión en julio de 2019.  

Es el único primer ministro de Israel que ha sido imputado por corrupción estando en el puesto. La causa se ve en los tribunales el 17 de marzo.

A finales de enero Netanyahu fue acusado formalmente de cargos de soborno, fraude y abuso de confianza en tres casos separados de corrupción. El juicio tiene lugar el 17 de marzo.

El caso más grave, conocido como Caso 4000, plantea que Netanyahu había ofrecido beneficios regulatorios por 1.000 millones de shekels (unos 250 millones de euros) a su amigo el millonario Shaul Elovitch a cambio de una mejor cobertura en un portal de noticias propiedad de Elovitch.

Netanyahu, que se declara inocente, se presenta como una víctima de una campaña de la izquierda, política y mediática, a los que acusa de intento de golpe. Una mayoría de los israelíes le creen o no dan importancia a estos asuntos.

La ley no le obliga a dimitir mientras no sea declarado culpable, y puede pedir apelación. No habrá resolución hasta 2022 o incluso más tarde.

Netanyahu ha contado con el incondicional apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Cuando presentó lo que Trump denomina como el Acuerdo del Siglo, es decir, su plan para resolver el enquistado conflicto entre israelíes y palestinos, Netanyahu fue protagonista.

Cuando dentro y fuera de Israel se daba por terminada su era, Netanyahu ha vuelto a resurgir con fuerza. Bibi resucita a los 70 años.