Argentina, el país del Papa Francisco, acaba de aprobar la ley que despenaliza el aborto. Con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención, el Senado ha dado su visto bueno a la norma que permite la interrupción voluntaria del embarazo. Miles de jóvenes, vestidas de verde, color de quienes defendían el sí, han estallado en gritos de júbilo en las inmediaciones de la sede parlamentaria.

El proyecto que legaliza la interrupción voluntaria del embarazo se ha convertido en una de las banderas del gobierno kirchnerista, encabezado por Alberto Fernández. Hace dos años el proyecto de ley fue rechazado en el Senado.

La vicepresidenta, Cristina Fernández, que fue detractora de la despenalización durante años dio un giro de 180 grados hace dos años. En caso de empate habría sido ella en su calidad de presidenta de la sesión del Senado quien hubiera tenido que inclinar la balanza. Pero no ha hecho falta. Así que se ha limitado a confirmar los votos. Argentina es el tercer del país de América Latina que despenaliza el aborto, después de Cuba y Uruguay.

El país ha encarado la votación sobre el aborto esta segunda vez muy dividido entre los verdes, los defensores de la legalización, y los azules, quienes están en contra. Los 70 senadores tenían libertad de voto. En la votación en la Cámara de Diputados ganó el por 131 papeletas, frente 117 en contra y seis abstenciones. Uno de los ausentes en el Senado ha sido el ex presidente Carlos Menem, en coma, firme detractor de la ley.

Como ponente de la ley ha actuado la senadora del peronista Frente de Todos, Norma Durango, quien ha anunciado la entrada en vigor parcial de la ley, lo que ha atraído a los cuatro senadores indecisos al campo del . «La discusión no es aborto sí o no, sino aborto legal o clandestino», ha dicho la senadora. Según Durango, «si hay derecho a querer ser madre, también hay derecho a no serlo». Ha instado a legislar sobre «lo que es una realidad».

Ha expuesto Durango cómo la ley posibilita la interrupción del embarazo hasta la semana 14 y más allá solo en situaciones excepcionales como la violación o si la vida de la gestante corre peligro. La norma considera que a partir de los 16 años las jóvenes pueden tomar la decisión.

«Por todas las mujeres de nuestro país esta vez, tiene que ser ley», ha concluido la senadora Durango.

Por el contrario, el senador Mario Fiad, de la Unión Cívica Radical, se ha referido a cómo el aborto no resuelve las tragedias que sufren muchas niñas y jóvenes. «Este proyecto deja sola a las mujeres. A quien llega atravesada por la angustia solo se le ofrece el aborto y nada más… No les cambiaremos su pobreza y su vulnerabilidad».

A su vez, se ha referido a cómo sus convicciones son los que como defensor de los derechos humanos, como el fundamental, el derecho a la vida, las que le llevan a votar en contra.

El Papa y el «niño descartado»

A primera hora de la mañana, el Papa Francisco ha saludado a sus seguidores en la red social Twitter con un mensaje en el decía: «El Hijo de Dios nació descartado para decirnos que toda persona descartada es un hijo de Dios». La alusión velada a la inminente votación del Senado de su país ha quedado clara para políticos, ciudadanos y medios de comunicación.

Como recuerda el diario Clarín, hace un mes el Papa se pronunció en una carta dirigida a un grupo de mujeres que le pedían que intercediera claramente en contra del aborto. Comparó el aborto con «alquilar un sicario para resolver un problema». Añadió el Papa argentino que el aborto «no es un asunto primariamente religioso», sino «de ética humana».

En 2019, cuando le entrevistó Jordi Évole, el Papa dijo, en caso de una mujer que se plantear abortar tras una violación: «Yo la entendería a ella en su desesperación pero sé que no es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema».

Directamente a los senadores se dirigió el canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias y de las Ciencias Sociales, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, que envió un mensaje a quienes tenían que tomar la decisión a través de su cuenta de Twitter. «Senadores de Argentina, el 29 les pido que sigan el ejemplo de un gran presidente nuestro: ‘No dejen sus convicciones profundas en las escalinatas del Senado. Sepan defender la vida como él la defendió».

El monseñor se refería al fallecido presidente Néstor Kirchner, quien pronunció esa sentencia el 25 de mayo de 2003 cuando asumió por primera vez como presidente. «Me sumé a las luchas políticas con valores y convicciones que no pienso dejar en la puerta de entrada de la Casa Rosada».

¿Creen que es cristiano condenar a las mujeres que deciden interrrumpir su embarazo?… Es hora de que la Iglesia haga autocrítica»

gladys gonzález

Uno de los mensajes más emotivos en el Senado ha sido el de Gladys Fernández, de Propuesta Republicana, centroderecha. Ha contado cómo sufrió un aborto de su cuarto embarazo en 2018 y llegó a atribuirlo a su voto a favor de la legalización. Había recibido amenazas de sus «hermanos cristianos».

«Pero entendí que el Dios en el que creo no castiga, sino que ama. ¿Creen que es cristiano condenar a las mujeres que deciden interrumpir un embarazo? Hoy quiero preguntarle a mi Iglesia si no es hora de hacer una autocrítica y preguntarnos por qué nuestras mujeres católicas abortan», ha dicho González. Y ha interpelado a la Iglesia: «¿Por qué queremos imponer por ley algo que no pudimos hacer por nuestras propias enseñanzas religiosas?… Hemos fallado porque no logramos salvar la vida de ninguna mujer ni ninguna vida. Es hora de que la Iglesia haga autocrítica».

El giro de CFK

Es ahora su esposa, la actual vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, una de las peronistas que han defendido que se aprobara el proyecto de ley presentado por el presidente Alberto Fernández.

CFK estuvo en contra durante sus dos mandatos e incluso llegó a desautorizar a su ministro de Sanidad, Daniel Goilán, cuando se mostró a favor de que se abriera el debate sobre el aborto.

Si tuviera la certeza de que votando no, no habría más abortos en Argentina, no tendría ninguna duda en levantar la mano… No es cuestión de convicciones, sino de dar respuesta a un problema»

cristina fernández de kirchner, 2018

Ya en 2018, cuando fue aprobada la interrupción voluntaria del embarazo en el Congreso pero no en el Senado, CFK había cambiado de opinión. En agosto de 2018, Cristina Kirchner dijo: «Algunos dicen que fue mi hija quien me hizo cambiar de opinión, pero no fue ella. La verdad es que me abrió la cabeza abordar la cuestión feminista desde un lugar diferente… Si tuviera la certeza de que votando no, no habría más abortos en Argentina, no tendría ninguna duda en levantar la mano…. No es una cuestión de convicciones, sino de dar respuestas a un problema que existe». En Argentina, en 2018, murieron 35 mujeres por abortos mal practicados. Es el último año con datos oficiales. Unas 38.000 mujeres son hospitalizadas por dificultades en abortos clandestinos.

En su libro, Sinceramente, publicado en 2019, señala que sigue sin estar de acuerdo con el aborto pero que «las pibas del secundario y mis nietas, Helenita y María Emilia, a quienes imagino dentro de unos años». Confiesa, en suma, cómo la lucha del movimiento feminista fue calándole, sobre todo, las demandas de las más jóvenes. Miles de mujeres jóvenes han inundado las calles de las grandes ciudades argentinas pidiendo el sí a la ley.

En busca de rédito político

Sin embargo, el periodista argentino Jorge Lanata, en una entrevista reciente en la CNN, aseguraba que el gobierno kircherista apoya el aborto para obtener rédito político. Lanata conduce Lanata sin Filtro en Radio Mitre y es uno de los periodistas de investigación más reconocidos de Argentina. Fue quien creó el concepto «la grieta» para referirse a la división que vive la sociedad argentina desde hace años.

«El tema del aborto es parte del relato kirchnerista… Cristina estaba en contra del aborto, manifiestamente en contra, pero en aquel momento era algo que la tropa kirchnerista le reclamaba. Y cuando vio que era algo popular y que le podía servir, se montaron al tema del aborto como argumento del propio gobierno».

En un momento en que todo anda mal, el tema del aborto les permite cambiar el eje de la discusión y retomar el voto progresista»

jorge lanata

Según Lanata, el gobierno ha visto en esta ley de interrupción voluntaria del aborto una oportunidad para mejorar su imagen, en un momento de gran crisis. «En este momento en que todo anda mal, la economía y la pandemia incluso, el tema del aborto les permite cambiar un poco el eje de de la discusión y la agenda con el fin de retomar el voto progresista».

Justo al tiempo que el Senado votaba la ley del aborto, la Cámara de Diputados daba su visto bueno, a propuesta del gobierno kirchnerista a una nueva legislación sobre pensiones, que supone un drástico recorte de un 50%, al no tener en cuenta la inflación a la hora de actualizar las pensiones, cuando la pérdida del poder adquisitivo ronda el 50%. No notará esta rebaja la vicepresidenta CFK, ya que un juez le autorizó a cobrar su pensión y la de su marido, unos 800.000 pesos, unos 8.700 euros. La máxima pensión es de 19.000.

Coincide con Jorge Lanata la ex senadora argentina Norma Morandini, quien defendió el aborto como una cuestión de salud pública en su etapa como directora del Observatorio de Derechos Humanos.

«Las chicas del pañuelo verde que gritan frente al congreso cantan: ‘Somos las nietas de las brujas que no consiguieron quemar’. Me hace reír porque soy abuela de esas adolescentes. Tuve 20 años en los 70 y estuve entre las pocas que en el inicio de la democratización defendíamos la despenalización del aborto. Cada vez que me sentaba en televisión frente a un cura repetía lo mismo. Este es un tema de salud público, no de moral. Para mi la moral es la relación que tenemos con el misterio de la vida y es personal y yo me niego a debatirlo públicamente. Pero siempre fui solidaria con el reclamo», señala Morandini, quien como directora del Observatorio de Derechos Humanos del Senado ofreció los argumentos de legitimidad por los tratados internacionales de los derechos humanos.

Una vez más el kirchnerismo peronista se apropió de lo que nos pertenece como derecho y conciencia»

norma morandini

Sin embargo, la ex senadora y escritora subraya que, si bien se trata de una tragedia de salud pública ya que mueren mujeres por abortos clandestinos y hay adolescentes cuya maternidad les hace abandonar la educación, la votación se ha transformado en una presión del poder para que el gobierno se atribuya el éxito político, en lugar de ser la consecuencia del debate social.

Y concluye: «Una vez más, el kirchnerismo peronista se apropió de lo que nos pertenece como derechos y conciencia. Nada denuncia mejor esta concepción que haber quitado la frase de Borges en el frontispicio del más importante centro cultural de la ciudad de Buenos Aires: ‘La Patria no es de nadie porque es de todos’. Quedó simplemente Néstor Kirchner».