La pandemia de Covid-19 es el primer fenómeno global de la humanidad que afecta a todo el mundo en el mismo momento. Las dos guerras mundiales tuvieron un impacto más limitado que esta crisis matrioshka, sanitaria, económica, climática, política y social. ¿Cómo será el mundo postcovid? Varios expertos internacionales, entre ellos Javier Solana, Wolfgang Ischinger o Federica Mogherini, reflexionan en el documental titulado Bouncing Back. World Politics after the Pandemic, apoyado por la Fundación La Caixa, sobre el nuevo orden internacional que se está forjando.

Pol Morillas, director del CIDOB, y David Fontseca, director de La Kaseta Ideas Factory, han dado forma a estos 45 minutos de lecciones magistrales de grandes conocedores de la política internacional como el politólogo y diplomático de Singapur Kishore Mahbubani; el especialista en resolución de conflictos y nuevo enviado especial para Irán de EEUU, Robert Malley, Funmi Olonisakin, profesora en el King’s College y fundadora del Centro de Liderazgo Africano (ALC), Martin Griffiths, enviado especial de la ONU para Yemen, y Anne Marie Slaughter, ex directora de Planificación Política en el Departamento de Estado con Hillary Clinton, catedrática en Princeton y prolífica autora de ensayos de política internacional. Todos hablan de esa recuperación (bouncing back).

«No hay respuestas, sino que vemos que nada está escrito. Lo único seguro es que las decisiones que tomemos hoy incidirán sobre las generaciones más jóvenes. Estamos ante nuevas oportunidades, pero también hay riesgos. La clave para avanzar en todo caso es la cooperación», explica Pol Morillas.

El documental nace como consecuencia de las restricciones que han cambiado nuestras vidas en pandemia. Dada la imposibilidad de celebra el seminario anual War and Peace, el CIDOB ha buscado una vía innovadora y muy atractiva.

Vivimos en 193 camarotes del mismo barco. Pero hay capitanes y tripulaciones para cada camarote y no hay un capitán para todo el barco»

kishore mahbubane

«Si hay algo que ha quedado claro es que la pandemia nos brinda la oportunidad de darnos cuenta de que estamos todos en el mismo barco», señala el diplomático de Singapur Kishore Mahbubani, quien ve en la pandemia otra clara señal de que el siglo XXI será el del auge de Asia. China ha dejado claro su dominio: ya está creciendo mientras el resto del mundo está en recesión.

«Los 7.800 millones de habitantes del planeta no vivimos más en 193 barcos separados. Vivimos en 193 camarotes del mismo barco. Pero hay capitanes y tripulaciones para cada camarote y no hay un capitán para todo el barco», añade Mahbubani.

Sin esa dirección, volveremos a perder el rumbo. Y esa dirección ha de ser fruto de la cooperación, una de las palabras que más se repite en el documental.

«Esta pandemia nos ha sorprendido y no debe pasar de nuevo, porque es un problema de seguridad», dice Javier Solana, ex secretario general de la OTAN y ex jefe de la diplomacia de la UE. Hubo avisos en forma de epidemias especialmente graves en diversas regiones, como el SARS-2 o el MERS, y hubo quienes como Bill Gates, ahora el principal contribuyente de la Organización Mundial de la Salud, que avisaron de que podía pasar algo como lo que estamos viviendo. «Nadie le escuchó», como dice Wolfgang Ischinger. Nos aferramos a nuestra prepotencia.

Sin vuelta atrás

Coinciden los analistas en que el mundo no volverá a ser tal y como lo conocíamos. Y eso no tiene por qué ser algo negativo. «Vamos a tener la experiencia de unas circunstancias inimaginables hace un año», dice Federica Mogherini, quien fuera Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad hasta diciembre de 2019 y actual rectora del Colegio de Europa.

«La vuelta a la normalidad de 2019 no es posible, y diría que no es deseable. Por ejemplo, somos más conscientes del problema de la desigualdad, del cambio climático, de la relevancia de la ciencia, así que volver atrás no tendría sentido», señala Morillas.

No es tan fácil como decir: ‘Hemos superado la pandemia y ahora volvemos a lo que ya conocíamos’. En alguna medida retomaremos la vida de antes pero no será la misma vida»

anne marie slaughter

«No es tan fácil como decir: ‘Hemos superado la pandemia y ahora volvemos a lo que ya conocíamos’. En alguna medida retomaremos la vida de antes pero no será la misma vida», señala Anne Marie Slaughter en el documental.

Un hecho crucial que hemos aprendido en la vida cotidiana, pero también en el orden internacional es que no estamos solos. Es decir, lo que hacemos afecta a los demás, y a su vez sin los otros no podemos avanzar. Sirve también para las relaciones internacionales del mundo postcovid.

«La pandemia se ha convertido en el símbolo por excelencia de por qué no puedes luchar contra una amenaza global de forma aislada», afirma Robert Malley, especialista en resolución de conflictos y uno de los negociadores del Acuerdo Nuclear con Irán. Malley acaba de ser nombrado por el presidente de EEUU, Joe Biden, enviado especial para Irán.

Un mundo en transición

Aún es demasiado pronto para percibir la dimensión de los cambios de los que somos testigos, pero estamos en un momento de transición. «La pandemia ha exacerbado condiciones preexistentes y desafortunadamente la mayoría de estas condiciones previas no eran buenas», señala Wolfgang Ischinger, presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich. Ischinger se refiere a las desigualdades, a un orden internacional que se desmorona, con rivalidades crecientes entre potencias, y guerras interminables.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió un alto el fuego internacional por la pandemia, pero no se produjo. Lo que sí ha pasado es que estos conflictos están más silenciados que antes. «La pandemia es un test de estrés para la cooperación global y de momento fracasamos», dijo Guterres al ver cómo su llamamiento a una paz global caía en el olvido.

Otra tendencia que viene de atrás es la división entre dos maneras de entender las relaciones entre potencias: multilateralismo y proteccionismo. Con Donald Trump en Estados Unidos vimos hasta qué dónde llegan las políticas basadas en el aislamiento de la primera potencia global. Ahora Joe Biden está dando pasos en sentido contrario. Ha vuelto al Acuerdo de París y no es descartable que EEUU regrese al acuerdo nuclear con Irán.

El mundo en 2020 osciló desde el deseo inicial de cooperación a una carrera desenfrenada por los equipamientos sanitarios o la vacuna después. A pesar de todo hay esperanza en que la fuerza de los hechos incline a las potencias hacia la cooperación.

Estamos mejor que hace un año: ya hay vacunas y no está Trump en la Casa Blanca»

javier solana

Solana reconoce abiertamente que es una ventaja que ya no esté Trump. «Estamos mejor que hace un año. Hay vacunas y ya no está Trump en la Casa Blanca», afirma. Si bien, la división en la sociedad estadounidense no va a desaparecer por el hecho de que Trump ya no esté en la Casa Blanca. Biden ofrece «una ventana de oportunidad», en palabras de Mahubabane, pero hay que aprovecharla y no confiar en que será fácil ya que el Senado obstaculizará muchas acciones del nuevo presidente.

También es un momento crucial para la Unión Europea, que ha dado pasos adelante con el fondo de recuperación, si bien aún le falta la determinación política para actuar con una sola voz. Es la hora de actuar.

Resalta Anne Marie Slaughter como la pandemia va a debilitar el populismo en Europa, ya que «necesitas gobiernos eficaces para proteger a la gente, no basta con apelar a la raza y la identidad». Sin embargo, también van a emerger fuerzas que representen a todos esos que se verán perjudicados por los efectos de la pandemia, como apunta Olonisakin.

La polarización es una de esas condiciones previas. Estaba ahí, probablemente exacerbada por la crisis financiera de 2008, y seguirá estando. Polarización y pandemia se retroalimentan, como señalan en su investigación Uncooperative Society, Uncooperative Politics or Both. La pandemia agrava la polarización y a su vez cuanto más polarizada es una sociedad más riesgo de sufrir más muertes por coronavirus.

La desigualdad, asignatura pendiente

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha registrado un aumento de personas en extrema pobreza ha crecido por primera vez en 20 años y la desigualdad en los países en vías de desarrollo ha aumentado.

La pandemia no conoce fronteras, pero no afecta por igual a quienes pueden disponer de espacio, o trabajar en casa, que a quienes viven en condiciones precarias y se ven forzados a utilizar a diario el transporte público.

Esas desigualdades se ven en las sociedades y entre unos y otros países. Por ejemplo, es llamativo el escaso acceso a la vacuna en los países con menor desarrollo económico, como apunta Olonisakin. Están en el furgón de cola.

Malley asegura que si no hay una redistribución de la riqueza la polarización, el racismo, el populismo van a reproducirse y será con más intensidad.

De esta forma, o se abre la vía a una reglobalización que implique que se buscan soluciones para quienes sufren más las consecuencias económicas de fenómenos como la pandemia o estaremos abocados a vivir en sociedades con profundas grietas entre sus componentes.

Si de verdad entendemos que estamos en el mismo barco, y que solo nos salvaremos si todos se salvan, de este momento de transición saldremos con la clara determinación de cooperar en ciencia, en conocimiento, en política, en economía… Si no, retrocederemos décadas y quedaremos tan devastados como en una guerra.