Greta Thunberg a su llegada a la Cumbre del Clima en Madrid

Greta Thunberg a su llegada a la Cumbre del Clima en Madrid Francis Tsang

Medio Ambiente

Un año después de Greta: ¿qué efectos ha tenido el coronavirus en la crisis climática?

En diciembre de 2019 Madrid albergaba la Cumbre del Clima con la activista Greta Thunberg como gran protagonista | El coronavirus dio un respiro al planeta durante la primera ola, pero en 2020 se ha batido el récord de concentración de carbono

Hace exactamente un año, el mundo todavía vivía ajeno a un virus que se empezaba a extender en la ciudad de Wuhan. En España, el foco político estaba puesto en la inminente investidura de Pedro Sánchez y Madrid albergaba en el puente de diciembre una manifestación masiva con una niña como gran protagonista. Era Greta Thunberg, que viajó en catamarán de Estados Unidos a Lisboa y de ahí en tren a Madrid para presentarse en la Cumbre del Clima.

La COP25 llenó tertulias y periódicos con la emergencia climática. La Cumbre acabó con un acuerdo descafeinado que no contentó a los activistas climáticos. Las promesas seguirían siendo promesas y el reto de que la temperatura media del planeta no suba más de 1,5 grados este siglo se volvía a alejar.

Con la pandemia ha habido cambios circunstanciales, pero no cambios estructurales»

José Luis García, GREENPEACE

La pandemia de coronavirus y el parón industrial provocaron la mayor caída de C02 desde que se tienen registros. Los aviones no volaban y los coches no se movían. «El coronavirus no tienen de ninguna manera un lado positivo para el medio ambiente», señaló hace unos meses la directora del programa ambiental de la ONU, Inger Andersen. «Los impactos positivos visibles, ya sea la mejora de la calidad del aire o la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, no son más que temporales».

En efecto, cuando la primera ola de contagios se mitigaba y los confinamientos se levantaban, los datos volvieron a su lugar. En septiembre, la Organización Meteorológica Mundial de la ONU (OMM) publicaba un informe en el que anunciaba que las concentraciones de gases en la atmósfera registraban niveles sin precedentes y que todo apunta a que el periodo de 2016-2020 será el lustro más cálido jamás registrado. “Aunque muchos aspectos de nuestras vidas se han visto alterados en 2020, el cambio climático avanza implacable”, advirtió  el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

«Necesitamos cambios estructurales»

Un estudio de Open Society Foundations señalaba hace un par de semanas que España es el país occidental más concienciado con el cambio climático. Sion embargo, para el jefe de área de Energía y Cambio Climático de Greenpeace, José Luis García, eso no es suficiente. Hacen falta hechos.

«La preocupación está ahí y sigue ahí. Esta crisis de coronavirus ha servido para que tomemos conciencia sobre el clima», señala a El Independiente. «Pero la pandemia de coronavirus es una crisis muy pequeña en comparación con lo que supone el cambio climático como amenaza para el planeta».

«Con la pandemia ha habido cambios circunstanciales, pero no cambios estructurales», añade. «No está habiendo cambios en el consumo, seguimos con las megagranjas y en el transporte no hay cambios serios. Este modelo de crecimiento continuo o de aspirar a un crecimiento no es compatible con los límites del planeta».

La búsqueda de modelos alternativos

Para María José Sánchez, del Centro Vasco para el Cambio Climático, el coronavirus sí puede tener un impacto positivo en esta lucha. «Esta pandemia es el reflejo de ciertos puntos de insostenibilidad. Es un síntoma del modelo de desarrollo energético, del sistema alimentario, del transporte…», explica a este diario.

Para María José Sánchez, la crisis sanitaria y la crisis climática no son fenómenos aislados, sino que la raíz de ambos problemas está en la sostenibilidad. «Esto tiene que llevarnos a modelos alternativos en todos los ámbitos. Yo creo que de ahora en adelante el cambio climático nos va a preocupar más», añade esta experta con más dedos décadas de experiencia en el campo.

«Es cierto que la crisis sanitaria es mucho más tangible que la climática, porque nos ha golpeado a todos en la puerta de casa, pero este tipo de cosas hace que la gente despierte. Yo creo que nos va a ayudar a avanzar hacia un mundo más sostenible».

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