En el quinto día de sesión, el Senado ha votado el segundo impeachment contra Donald Trump, quien dejó el cargo el pasado 20 de noviembre. Este juicio político, por incitación a la insurrección, ha sido rechazado por el Senado. El cargo por el que se le ha juzgado políticamente es «incitación a la insurrección». Ha sido el impeachment más breve de la Historia.

Los demócratas necesitaban sumar a 17 republicanos para que saliera adelante pero no lo han conseguido. Al final han sido siete los rebeldes. Ha sido un voto ajustado: 57 culpable-43 no culpable. Para que saliera adelante se necesitaban dos tercios del Senado, 67 votos a favor.

El jefe del grupo republicano en el Senado, Mitch McConnell, que votó «no culpable» ya desveló poco antes que iba a estar ajustado. Trump se ha salvado por diez votos, diez senadores republicanos para quienes no han sido suficientes las pruebas presentadas por los demócratas de un hecho que vivieron ellos mismos el pasado 6 de enero.

Ese día Trump convocó a sus seguidores a un mitin cerca del Capitolio, donde estaba reunido el Congreso (Senado y Cámara de Representantes) para certificar la victoria de Joe Biden, tras los resultados del Colegio Electoral. Trump apeló a sus admiradores a que fueran al Capitolio para «convencer» a los republicanos reticentes, entre ellos el vicepresidente, Mike Pence, de no confirmar a Biden como presidente.

La turba se dirigió al Capitolio y entró por la fuerza. Los demócratas han presentado en las sesiones imágenes que no se habían visto antes de lo que se vivió dentro de la sede del Legislativo. Estremecía escuchar a varios fanáticos gritando «Nancy, Nancy», mientras buscaban a la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi. Uno de los trumpistas se sentó en su despacho con los pies encima de la mesa. Fue una jornada aciaga.

En el impeachment los demócratas pedían que se declarara culpable a Trump por haber incitado a sus seguidores. Y reprodujeron las palabras del entonces presidente. La defensa de Trump primero quiso anular el juicio político, debido a que Trump ya no es presidente. Pero esa votación la ganaron los demócratas.

En caso de que hubiera sido considerado culpable, Trump no podría volver a presentarse como candidato a las elecciones en 2024, habría perdido su asignación como ex presidente y el derecho a la biblioteca presidencial.

División republicana

Tras este voto, que ha mostrado cómo los republicanos están divididos entre quienes quieren apartarse de Trump y quienes aún le ven como un imán para el electorado, el ex presidente tiene el camino despejado si quiere volver a la arena política. De momento, está en su mansión de Mar-a-Lago jugando al golf, pero no se ha perdido la evolución del impeachment.

De hecho, abroncó a sus abogados por su proceder en las primeras jornadas. Este sábado, sin embargo, ha agradecido en un comunicado a los senadores que le han respaldado.

A su vez, arremete contra los demócratas, al presentarle como alguien que echa por tierra el estado de derecho, cuando «siempre fui y siempre seré un campeón del estado de Derecho» y «un defensor del derecho de los americanos al debate pacífico y sin odio».

Para Trump, el segundo impeachment ha sido «otra fase más de la mayor caza de bruas de la historia de nuestro país. Ningún presidente ha pasado por esto porque no perdonan que casi 75 millones de personas, un récord jamás logrado por ningún otro presidente en el cargo, votaron por nosotros hace unos meses». Trump no añade que a Biden le votaron 81 millones y ganó las elecciones, pero él siguió sin reconocerlo.

Y ha vuelto a decir: «Nuestro movimiento para hacer América grande de nuevo no ha hecho más que empezar». Trump amenaza con regresar. Cuando apenas se acaba de marchar.