El reloj de Mario Draghi siempre va por delante para evitar cualquier demora. Una vez lograda la confianza de las dos Cámaras esta semana, el nuevo presidente del Consejo de Ministros de Italia no tiene tiempo que perder. Encabeza lo que él ha denominado «un gobierno del país», europeísta y atlantista. «Sin Italia no hay Europa, pero fuera de Europa hay menos Italia», dijo Draghi, en su discurso este miércoles ante los senadores.

Si con Joe Biden, América vuelve a desempeñar un papel clave en la OTAN, junto a los aliados europeos, con Mario Draghi en el Palacio Chigi, Italia se orienta hacia la cabeza de la Unión Europea, con clara intención de «reforzar la relación imprescindible y estratégica con Francia y Alemania».

«Este gobierno nace en el camino trazado nuestra pertenencia a la Unión como socio fundador, en la vía de las grandes democracias occidentales, en la defensa irrenunciable de sus principios y valores. Apoyar este gobierno significa compartir la irreversibilidad del euro y la perspectiva de una Unión Europea más integrada donde haya un presupuesto común, capaz de apoyar a los países en periodos de recesión». Son los principios básicos sobre los que se asienta la era Draghi.

Nada que ver con los flirteos euroescépticos de Matteo Salvini, líder de la Liga, quien ha dicho que Draghi cuenta con su aprecio y su respeto. La Liga forma parte del gobierno de Draghi, junto con el Movimiento Cinco Estrellas, el Partido Democrático, Forza Italia, Italia Viva y Artículo 1.

Solo Fratelli d’Italia se ha quedado fuera. Su líder, Giorgia Meloni, citaba a Brecht en su intervención en la Cámara de Diputados, para justificar su rechazo: «Nos sentamos en el lado equivocado, porque todos los demás asientos estaban ocupados». Meloni va a ejercer de oposición, al menos al principio.

A su vez, el voto a favor de Draghi ha provocado la escisión del Movimiento Cinco Estrellas, aún el que cuenta con más representantes en las dos Cámaras. Los pragmáticos, como Luigi di Maio y Beppe Grillo, lograron convencer a las bases que respaldaron el sí a Draghi. Sin embargo, Alessandro di Battista, el número dos de los grillini, ha dejado el Movimiento, y algunos senadores y diputados van a seguirle.

Aún así, el apoyo recibido por Draghi ha sido excepcional. En el Senado el nuevo gabinete logró el miércoles 262 votos a favor, 40 en contra y dos abstenciones. Este jueves en la Cámara de Diputados cosechó 535 votos a favor, 56 noes y cinco abstenciones.

Draghi elogió en el Senado el coraje de los que han apoyado este «gobierno del país», que se guiará por la «responsabilidad nacional» y acometerá como primer reto «la lucha con todos los medios contra la pandemia y la salvaguarda de las vidas de nuestros ciudadanos». Es un gobierno con «espíritu republicano que nace de una situación de emergencia, siguiendo las indicaciones del jefe del Estado».

Tendrá que tomar medidas impopulares y se lo puede permitir porque no irá luego a elecciones»

matteo re

Matteo Re, historiador y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos, destaca cómo tiene sentido que sea Mario Draghi, un tecnócrata, quien lleve a cabo esta reconversión. «Tendrá que tomar medidas impopulares y se lo puede permitir porque no irá luego a elecciones. Si realmente tiene éxito, podría ser presidente de la República». Sergio Mattarella concluye su mandato en enero de 2022.

Entre las medidas que ha anunciado Draghi, y que destaca Matteo Re, está la lucha contra el crimen organizado. «Es un problema que siempre está ahí en Italia. Siempre que se ha invertido mucho dinero o llega mucho dinero (terremotos, por ejemplo) en reconstrucción, intervienen las mafias», afirma Re.

El efecto Draghi en Europa

Con estos avales en las Cámaras, unidos al gran crédito internacional cosechado cuando estuvo al frente del BCE, el efecto Draghi se ha sentido en el mercado de deuda y en la bolsa. En la primera emisión sindicada de deuda a 10 años al 0,6% de 2021 Italia captó 10.000 millones de euros. La demanda de emisión batió un récord al situarse en 110.000 millones de euros, 2.000 más que en junio. También ha vendido 4.000 millones de deuda a 30 años, ligada a la inflación. La demanda llegó a los 24.000 millones.

Aún resuenan los ecos de su «whatever it takes» y los inversores confían en que también hará lo que sea necesario para reformar Italia y aprovechar la ocasión que brindan los fondos de recuperación para reconvertir la tercera economía de la UE para afrontar con solidez los desafíos de la postpandemia. Parte de una situación complicada con un PIB que no se recuperará a niveles precrisis hasta 2023 y una deuda pública colosal, del 160% de PIB.

Italia tendrá mayor protagonismo Europa con Draghi. Por su historia, su experiencia, sus contactos y su visión de Europa, que encaja con la que tiene la Comisión»

andrea betti

«Italia tendrá mayor protagonismo en Europa con Draghi. Por su historia, su experiencia, sus contactos, y su visión de Europa, que encaja con los proyectos que impulsa la Comisión Europea. Al mismo tiempo lo tendrá porque contrasta con el aislamiento de Italia con el primer gobierno Conte, de la Liga Norte y Cinco Estrellas. Tener mayor protagonismo no significa que todo funcione perfectamente. Cada Estado en Europa tiene que cuidar de sus propios intereses», afirma Andrea Betti, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Pontificia Comillas.

Su legado como salvador del euro convirtió a Mario Draghi en Super Mario. Dio sentido al Banco Central Europeo en un momento crucial para el futuro de la moneda única. Y se hizo respetar por la canciller, Angela Merkel, que le concedió la más alta condecoración civil. Su apuesta será por la reconstrucción económica y por las reformas, con la guía de la sostenibilidad y la digitalización.

«Hoy, como en la postguerra, tenemos la posibilidad, o mejor dicho la responsabilidad, de emprender una nueva reconstrucción, guiados por la convicción de que el futuro de las próximas generaciones será mejor para todos, en la confianza recíproca, en la fraternidad nacional, en el logro de un rescate cívico y moral, y con la colaboración de fuerzas políticas ideológicamente lejanas, incluso contrapuestas», dijo Draghi en su alocución en el Senado.

Según el editorialista y bloguero Michele di Salvo, «Draghi lanza una señal a Europa en varias direcciones. En primer lugar, no deja lugar a dudas sobre su relevancia en el gobierno Draghi, lo que nace de una elección estratégica, y que garantiza la estabilidad política a los otros socios europeos. El apoyo de casi todos los partidos políticos aporta alivio a las instituciones europeas. Así Europa sabe que el Plan de Recuperación se presentará sobre bases sólidas desde un punto de vista financiero y los proyectos se basarán en la idea de la deuda buena, es decir, inversiones estructurales para el futuro».

España se está quedando rezagada, mientras Italia ha colocado al mejor y ha podido formar un gobierno de los mejores»

pablo martín de santa olalla

Además, el tiempo juega a favor de Draghi. En Alemania hay elecciones en septiembre de este año y la canciller, Angela Merkel, se retira. Macron se juega su segundo mandato, probablemente, en 2022. «Draghi empieza su mandato con la presidencia del G-20. Va a dar a Italia una proyección internacional muy importante. España se está quedando rezagada, mientras Italia ha colocado al mejor y ha podido formar un gobierno de los mejores», afirma Pablo Martín de Santa Olalla, profesor del Centro ESERP y autor de Italia, 2013-2018. Del caos a la esperanza.

Según, Martín de Santa Olalla, la diferencia entre España e Italia ahora sería que con Draghi cuentan con un «gobierno extraordinario para un momento extraordinario» mientras que «en España con contamos con ese gobierno excepcional» para abordar una crisis histórica.

A su juicio, «Italia tiene una ocasión única para adquirir más peso en la UE, aunque una cuestión fundamental que lastra al país es su deuda pública: 160 puntos del PIB son un lastre tremendo. Draghi puede llevar a Italia a la cabeza cuando está en juego la reconstrucción postpandemia en la UE».

Italia y España, ¿juego de suma cero en la UE?

En su discurso, Draghi hizo mención a España parte de una serie de países mediterráneos, con Grecia, Malta y Chipre, con los que comparte problemas como la cuestión migratoria y medio ambiental. Ahí se quedó todo.

Italia y España no han hecho nunca tándem como Alemania y Francia. Incluso hay quienes piensan que cuanto mejor le vaya a Italia pero le irá a España y viceversa. Es decir, que serían un juego de suma cero.

«Es una puerilidad dañina. Hay quienes lo convierten en una profecía autocumplida. No es cierto que si a ellos les va bien a nosotros mal. Hay numerosos intereses comunes: inmigración, Mediterráneo, visión de la UE… Se tendría que haber estructurado la relación igual que el eje franco-alemán con cumbres ministeriales conjuntas. Cuando mejor funcionó fue con Felipe González, y eso fue bien para España, para Italia y para la UE. Cuando nos damos codazos perdemos los dos», señala Ignacio Torreblanca, director del European Council on Foreign Relations (ECFR) de Madrid.

El eje franco-alemán nunca va a ser un trío. El francés está casado con la alemana, puede flirtear pero nada más. Es una relación esencial»

ignacio torreblanca

«El eje franco-alemán nunca va a ser un trío. El francés está casado con la alemana, puede flirtear pero nada más. Es una relación estratégica y esencial, y solo contarán con los demás si les interesa», añade.

De acuerdo con Torreblanca, España ofrece la ventaja de que «el europeísmo es el pegamento federal que no tenemos». La Italia de Salvini y Di Maio despertó gran inquietud en Bruselas y eso es impensable que ocurra en España.

La estrategia de la política exterior española se basa ahora en las alianzas variables. Es decir, en unas cuestiones podemos estar más interesados en acercarnos a los nórdicos, en otras a los mediterráneos… En todo caso, como dice Betti, «hay que dejar atrás esa mentalidad según la cual los países del Sur han de competir entre ellos».

Y en este momento Italia y España son los mayores defensores de soluciones que conduzcan a una gestión compartida de la deuda, y en este sentido, Draghi puede ser un gran aliado.

Draghi, en su cuidado discurso, mencionó a Cavour, para explicar cómo las reformas pueden reforzar a quién las acomete, al Papa Francisco para aludir a la imperiosa necesidad de cuidar el planeta, y concluyó con una llamamiento a la unidad. «Hoy la unidad no es una opción, es un deber».

En España la falta de conciencia sobre la necesidad de sumar nos lastra como ciudadanos y como país.