El líder chavista, Nicolás Maduro, ha anunciado que los venezolanos van a recibir dosis de la vacuna cubana llamada Abdala, a pesar de que no ha sido certificada científicamente.

En Venezuela hasta el momento se está utilizando una vacunas china y otra rusa. «En julio ya estaremos vacunando masivamente con Abdala que busca una meta, la inmunidad perfecta. Estamos buscando otras vacunas seguras y aprobadas según las seguridades sanitarias de Venezuela, como debe ser… En abril y mayo vacunaremos a todo el sector educativo, también cocineros y bedeles, y al Movimiento Bolivariano de Familia», ha dicho Maduro, según informa la web www.albertonews.com.

El Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba comenzó el 22 de marzo la fase 3 de los estudios clínicos con las vacunas Abdala y Soberana 2. Participan en el estudio unas 48.000 personas, según la directora de esta institución, Marta Ayala.

No a AstraZeneca

Sin embargo, Maduro ha rechazado distribuir los 2,4 millones dosis de vacunas de AstraZeneca con la excusa de que este medicamento «está causando estragos en el mundo». Venezuela es uno de los países de América que menos ha vacunado.

Hasta el momento Venezuela solo tiene 100.000 dosis de la rusa Sputnik y medio millón de Sinopharm. Tan solo han recibido la inyección unas 12.000 personas, según la Universidad Johns Hopkins. El Parlamento legítimo encabezado por Juan Guaidó había logrado que Venezuela accediera al mecanismo Covax a través de la Organización Panamericana de Salud.

El presidente encargado, Juan Guaidó, ha desbloqueado 30 millones de dólares, congelados por EEUU, para hacer posible el pago de la deuda pendiente con la organización. También se ha adquirido una cadena de frío.

De esta manera, Maduro aplica criterios políticos también para distribuir vacunas entre la población. Si vienen de los países que apoyan a Guaidó, no la acepta, aunque estén certificadas. Si proceden de Cuba, son bienvenidas, sin que se tengan pruebas de su eficacia.

En Venezuela se han registrado más de 150.000 positivos en coronavirus y más de 1.500 muertos. La situación sanitaria del país es apocalíptica.