Antony Blinken, jefe de la diplomacia de EEUU en la Administración Biden, dijo que no habría imágenes como en Saigón pero las hemos visto muy similares. «No se verá salir a gente en helicóptero de la azotea de la embajada de Estados Unidos en Afganistán», había afirmado previamente el presidente Joe Biden. Las escenas han sido peores porque ver a los afganos corriendo a la desesperada, incluso colgándose en plan suicida, de los aviones que salían del colapsado aeropuerto de Kabul han sido impactantes. El trabajo de la comunidad internacional en Afganistán, encabezada por Estados Unidos, en estos últimos 20 años, reducido a puro caos. Biden ha gestionado de forma «humillante», a juicio de varios medios estadounidenses, la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán.

«Biden pasará a la Historia, justa o injustamente, como el presidente que estuvo al mando durante el humillante último acto del experimento estadounidense en Afganistán, uno que se estuvo gestando desde hacía mucho tiempo», señala David E. Sanger en The New York Times.

El 20 aniversario del 11-S será el peor para la imagen de EEUU que se recuerda. Esas dos décadas terminan como empezaron, con el dominio de los talibanes en Afganistán. Nada que celebrar, sobre todo los que se dejaron allí la vida. Son 2.448 soldados estadounidenses.

En su intervención de este lunes desde la Casa Blanca, Biden ha dicho que «las tropas de EEUU no van a morir en una guerra que los afganos no quieren librar». Y ha insistido en que el resultado habría sido el mismo si EEUU hubiera permanecido un año o cinco años más. «Los líderes políticos de Afganistán han sido incapaces de lograr la unidad por el bien de su gente».

Y se ha referido a quienes defienden que habría que seguir en Afganistán: «¿Cuántas vidas de americanos estamos dispuestos a perder?… No estoy dispuesto a repetir los errores del pasado». ha dicho desafiante.

Vamos a seguir ayudando y vamos a seguir defendiendo los derechos de la mujeres y de las niñas. Los derechos humanos están en el corazón de nuestra política exterior»

joe biden, presidente de EEUU

Ha recordado que él ha estado en Afganistán y ha hablado con su gente. «Vamos a seguir ayudando y vamos a seguir defendiendo los derechos de las mujeres y las niñas. Los derechos humanos están en el corazón de nuestra política exterior». Esta declaración resulta difícil de comprender después de escuchar cómo se sienten los afganos que confiaban en construir un país en el que los talibanes no impusieran su ley.

Ha pasado a un tono amenazante al referirse a la posibilidad de que las tropas encargadas de la evacuación de personal diplomático y colaboradores en Afganistán por los talibanes. «Seremos contundentes si recibimos algún ataque», ha dicho. EEUU ha enviado 5.000 efectivos para facilitar la operación cuando apenas quedaban 2.500 soldados en el país asiático.

«Esto no es en interés de nuestra seguridad… Me comprometí con el fin de la presencia de EEUU en Afganistán. Ha sido caótica y podría haberse hecho mejor. A pesar de las críticas, asumo esta decisión y prefiero no pasar este problema a otro presidente», ha añadido. Biden ha interrumpido sus vacaciones en Camp David para dirigirse a la nación sin aceptar preguntas después de sus declaraciones.

Declaración «vergonzosa»

Es la segunda vez desde que los talibanes han demostrado su dominio de Afganistán que habla Joe Biden. La primera vez aún no habían controlado Kabul pero fue cuestión de horas y lo hicieron sin pegar un tiro.

“La declaración del presidente Biden del sábado en la que se lavaba las manos sobre lo que estaba pasando en Afganistán es una de las más vergonzosas en la historia realizadas por un comandante en jefe en un momento de retirada. Cuando los talibanes cercaban Kabul, Biden envió una confirmación del abandono de EEUU en el que se eximía de responsabilidades, echaba la culpa a su predecesor y más o menos invitaba a los talibanes a asumir el control del país”. Este editorial de The Wall Street Journal era demoledor. 

En su declaración del sábado, Biden decía que no habría cambiado nada si los militares estadounidenses se quedaban un año o cinco años más, que esa circunstancia no iba a facilitar que el ejército afgano pudiera mantener la seguridad del país. Pero sin apoyo aéreo las tropas afganas quedaban vendidas. Y eso fue la gota que colmó el vaso de su desesperación así que la mayoría desertó o se unió a los talibanes. 

Pocos presidentes han visto sus errores validados tan espectacularmente en tiempo real como Biden en Afganistán»

usa today, editorial

“Pocos presidentes americanos han visto sus errores tan espectacularmente validados en tiempo real como Joe Biden en Afganistán. ‘Es muy improbable que veamos a los talibanes invadiendo y haciéndose con todo el país”, dijo el 46º presidente en julio después de anunciar que EEUU ponía fin a su presencia allí”, decía el editorial del USA Today de este lunes. En abril apuntaba: «No protagonizaremos una carrera apresurada de salida. Lo haremos de forma responsable, deliberada y segura». Recuerden ese aeropuerto de Kabul saturado con afganos corriendo detrás de los aviones. Al menos siete personas han muerto ese caos.

Matt Lewis, columnista en The Daily Beast, en un artículo titulado La rendición de Biden, tan fea como innecesaria, no se queda atrás y evoca lo que pensaba Robert Gates, secretario de Defensa de la Administración Obama, del actual presidente. “Esta es la culminación de cuatro décadas de errores de Biden en seguridad nacional, y de dos presidentes ansiosos de terminar la guerra sin preparar su final”. 

Biden afronta una crisis de credibilidad que afecta a la imagen de Estados Unidos en el mundo. Veinte años después del 11-S, las tropas de EEUU salen al mismo tiempo que entran en el Palacio Presidencial de Kabul los talibanes, a quienes fueron a combatir. Los talibanes habían dado acogida al líder de Al Qada, Osama bin Laden en sus tierras y pagaron caro por ello. Como dijo a El Independiente Ahmed Rashid, autor de Los Talibán, no van a repetir ese error. «Han aprendido la lección. No habrá un nuevo 11-S. Tendrán cuidado en no molestar a Occidente».

El presidente George Bush, que fue quien inició la guerra de Afganistán, ha dado a conocer un comunicado en la noche del lunes. «Laura y yo hemos visto los trágicos sucesos que están en evolución en Afganistán con profunda tristeza. Nuestros corazones están con los afganos que tanto han sufrido y con los americanos y aliados que tanto han sacrificado… El presidente Biden ha prometido evacuar a los afganos en riesgo, junto a los ciudadanos estadounidenses y nuestros aliados. El gobierno de EEUU tiene la autoridad legal para abrir la puerta a los refugiados en crisis humanitarias. Y nosotros teneos la responsabilidad y los recursos para asegurarles una salida segura, sin trabas burocráticas».

Una retirada previsiblemente desastrosa

Los expertos que acudieron a la Conferencia de Afganistán en diciembre de 2001, donde se decidió que se haría cargo del país Hamid Karzai, pronosticaban que sería necesario que las tropas internacionales permanecieran en el país al menos 25 años. Y el doble para que hubiera un tejido institucional fuerte. Hicieron lo contrario: entregaron parte del poder a señores de la guerra, y pusieron fecha y hora a su repliegue y salida total demasiado pronto. Los talibanes tienen el tiempo, aunque nosotros dispongamos de relojes.

Sin duda la retirada, negociada y pactada por los talibanes por el presidente Trump, como su desastrosa ejecución, constituirán un referente del fracaso de la política exterior de EEU en Afganistán»

rafael calduch, catedrático de rrII

“Sin duda tanto la retirada, negociada y pactada con los talibanes por el presidente Donald Trump, como la desastrosa ejecución de esa retirada constituirán un referente del fracaso de la política exterior de Estados Unidos en Afganistán, como previamente lo fue la retirada soviética en 1989 que puso fin a su intervención militar iniciada en 1978”, explica Rafael Calduch, catedrático de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid.

“Ambos casos demuestran que los intentos por establecer las bases de un Estado a partir de la centralización del poder, la creación de una administración civil y militar, de unificar funcionalmente la diversidad de grupos étnicos y clanes, etc. resulta imposible porque ataca los fundamentos de un poder fragmentado territorial y étnicamente desde hace siglos y cuyo único denominador común es el islamismo suní, y la economía informal de la que la producción y tráfico de estupefacientes constituye uno de los elementos centrales”, añade Calduch. 

A juicio de Calduch, “la retirada del remanente de las tropas estadounidenses se puede calificar de fracaso operativo y logístico, sin duda fruto de un catastrófico error de análisis de los servicios de inteligencia de Estados Unidos que previeron una mayor capacidad de resistencia militar de las tropas afganas, bien pertrechadas pero sin ninguna moral de combate”.

Es cierto que la decisión de salir de Afganistán la tomó el presidente Obama, y que fue Donald Trump quien pactó con los talibanes. Aceptó que liberaran a 5.000 presos afines a cambio de la promesa de que los grupos yihadistas de diverso pelaje estuvieran contenidos. Algo que los talibanes no pueden garantizar porque son por un lado algunos les han ayudado en su ofensiva y otros son rivales. Trump ahora reprocha a Biden la gestión de su decisión y le pide que dimita. «¿Cuál va a ser su próxima rendición?, le pregunta retóricamente. A Trump le tienta volver a la Casa Blanca y Afganistán vuelve a manejarse en términos de interés electoral doméstico.

«La gestión de Biden es continuista porque ya se había anunciado el repliegue. Lo que hace es dar fin a la prioridad de la lucha antiterrorista y hacer frente a la rivalidad con China. En cuanto a los tiempos la previsión era que iba a ser más larga, que iba a durar unos meses. Ha habido errores de cálculo y falta de conocimiento de la sociedad afgana y de la fortaleza de los talibanes», afirma José María Peredo, catedrático de Comunicación y Política Internacional en la Universidad Europea de Madrid.  

Quien ha puesto en marcha la retirada a toda pastilla ha sido Joe Biden, el que fuera vicepresidente de Obama. Y también es Biden quien está culpando a los afganos de no haber aprovechado el tiempo ni el dinero que les ha dedicado EEUU para justificar la estampida.

Según Mariano Aguirre, miembro asociado de Chatham House, EEUU, no solo Biden, es responsable. «Estados Unidos es responsable de haber invadido el país, de haber intentado cambiar la sociedad afgana y sus formas de poder político y militar, y de haber canalizado inmensos fondos para sostener gobiernos corruptos e impopulares. Hay muchas similitudes con lo que hizo Estados Unidos en Vietnam, no siendo menor que cuando el Frente Nacional para la Liberación de Vietnam del Sur (o Vietcong) tomó Saigón en 1975 las tropas estadounidenses salieron precipitadamente del país».

Hay tantas semejanzas que incluso la historia se repite en esas imágenes que pasarán a la posteridad. Pero habría que ir más allá. A EEUU le hemos seguido muchos sin mostrar un ápice de autonomía estratégica.