En Afganistán todo indica que aún no hemos visto lo peor. El ruido de ambulancias era ensordecedor en Kabul en la tarde de este jueves. La sangre tenía el suelo donde muchos han dormido estos días a la espera de salir de la tierra ahora conquistada por los talibanes. Al menos civiles han muerto en una cadena de atentados, perpetrados cerca del aeropuerto. A su vez han caído 13 soldados estadounidenses. Las primeras explosiones se registraron junto a la Abbey Gate y el Baron Hotel. Luego hubo más en la capital. Hay al menos 150 heridos. El Estado Islámico ha reivindicado estos atentados en un comunicado en sus redes.

El Pentágono ha confirmado que hay 13 militares muertos en los ataques y 15 heridos. El general Kenneth McKenzie, al mando del Comando Central de EEUU, ha dicho que en la Abbey Gate una persona, aún por determinar si era hombre o mujer, cometió un atentado suicida. En esa entrada había militares estadounidenses y británicos comprobando quién accedía dentro.

El presidente de EEUU, Joe Biden, prometió que EEUU daría caza a los autores de los ataques. «No perdonaremos a los que lo han hecho; EEUU no cede ante el terror», dijo este jueves en una alocución a la nación con preguntas desde la Casa Blanca. El secretario de Defensa, Lloyd J. Austin III, ha transmitido sus condolencias a las familias de las víctimas en un comunicado difundido en su cuenta de Twitter. Es el mayor golpe en víctimas mortales al Ejército de EEUU desde hace una década.

Son los primeros militares estadounidenses muertos en Afganistán desde febrero de 2020, cuando dos soldados fueron asesinados por atentado perpetrado por un soldado afgano. Unas semanas más tarde, el entonces presidente Donald Trump firmaba el acuerdo con los talibanes que prometieron que no atentarían contra soldados americanos.

El presidente de EEUU, Joe Biden, suspendió un encuentro con el primer ministro israelí, Naftali Bennett, para celebrar una reunión con sus principales asesores, entre ellos los secretarios de Estado, Antony Blinken, y de Defensa, Lloyd J. Austin III, en la Situation Room.

El Ministerio español de Defensa ha confirmado que no hay víctimas españolas ni entre los soldados que están en el aeropuerto ni entre el personal diplomático. Tampoco han detectado daños materiales en la explosión que ha tenido lugar a las 15.30, hora española.

Pocas horas antes los gobiernos de Estados Unidos, Australia y Reino Unido advertían del riesgo de atentado en las inmediaciones del aeropuerto de la capital afgana o dentro del recinto. Las fuerzas internacionales tienen como límite el 31 de agosto para dejar Afganistán. Los talibanes no han atendido las demandas de una prórroga.

El Departamento de Estado había difundido a primera hora del jueves una advertencia dirigida a los afganos que esperaban fuera del aeropuerto para no se concentraran en tres puertas del aeropuerto, una de ellas Abbey Gate, donde ha tenido el ataque.

El Estado Islámico de Jorasán, rivales de los talibanes

Un funcionario de EEUU habría advertido de una amenaza «creíble y específica» de la facción del grupo terrorista Estado Islámico, Estado Islámico de Jorasán o ISIS-K, que actúa en Afganistán. Cuando ya en EEUU estaban viendo la dimensión del desastre, a primera hora de la tarde, el Daesh o Estado Islámico reivindicaba el atentado.

Poco después de entrar en Kabul los talibanes acabaron con uno de sus dirigentes y con varios presos vinculados a ellos. El Estado Islámico de Jorasán amenazó con vengarse.

El portavoz de los talibanes, Zabijullah Mujahid, ha expresado la clara condena del Emirato Islámico de Afganistán del atentado, según ha difundido en su cuenta de Twitter. Mujahid había dicho previamente: «Los talibanes están comprometidos con la comunidad internacional y no permitirán a los terroristas usar Afganistán como base de sus operaciones. Los talibanes han advertido a las tropas de EEUU de posibles ataques terroristas por parte del ISIS (Estado Islámico)». Los talibanes afirman que han perdido al menos a 28 militantes en los ataques.

Según Gareth Browne, corresponsal de The National en Beirut, también se ha registrado otra explosión cerca del Baron Hotel, a poca distancia de la Abbey Gate, la zona donde esperaban los colaboradores afganos del Reino Unido. El Ministerio británico de Defensa ha confirmado que no hay víctimas entre su personal, según un comunicado difundido en Twitter.

Las escenas que han difundido algunos afganos en Twitter son espeluznantes. Los heridos son trasladados en carretillas y se ven muchos cuerpos amontonados. Las familias se han congregado cerca de los hospitales y lloran desconsolados.

Desesperanza y caos

Miles de afganos se agolpan desesperados en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul desde que los talibanes tomaron el poder el pasado 15 de agosto. El Ejército de Estados Unidos mantiene el control dentro del aeropuerto pero fuera ha habido avalanchas en las que han muerto al menos siete personas desde que empezó la operación. También murió un guardia de seguridad afgano en un tiroteo.

Los principales países europeos están llevando a cabo sus últimos vuelos de evacuación de afganos colaboradores de las fuerzas internacionales en estos 20 años sobre tierras afganas. Antes de la explosión, Bélgica, Países Bajos y Dinamarca ya informaron que no iban a seguir con los vuelos desde el aeropuerto Hamid Karzai.

Canadá ya ha terminado sus vuelos y Alemania también con los tres últimos vuelos. La canciller, Angela Merkel, ha prometido que no dejarán atrás a los que ahora se quedan en Afganistán, al darse a conocer que ya no quedan tropas ni diplomáticos alemanes en Kabul. El Pentágono prometía, vía su portavoz John Kirby, seguir hasta el último minuto, si bien los últimos días se dedicarían a trasladar el equipamiento y las tropas. El Reino Unido mantiene los vuelos de momento.

España es uno de los países que está asistiendo en estas tareas, aunque está previsto que concluya los vuelos mañana o el fin de semana. A Madrid han llegado ya cientos de afganos, también colaboradores de otros países como Estados Unidos. En este caso esperan su destino en las bases de Morón y Rota. En total, a España han llegado más de un millar afganos hasta el momento.

Aún así son miles los que se quedarán fuera. El ritmo de evacuaciones se ha acelerado en los últimos días. Este miércoles salieron unos 18.000 afganos en total. Pero, según The New York Times, aún quedarían unos 250.000 que han trabajado para Estados Unidos y se ha podido sacar a más de 80.000. En total, se ha evacuado a más de 100.000 personas que habían colaborado con las fuerzas internacionales.