Biden prometió que Estados Unidos no iba a perdonar ni olvidar a los que perpetraron el atentado del 26 de agosto junto al aeropuerto de Kabul. «Los cazaremos y pagarán por lo que han hecho», dijo el presidente de Estados Unidos. Estados Unidos ha llevado a cabo un ataque con drones contra objetivos del Estado Islámico del Jorasán en la provincia de Nangahar, el este de Afganistán. En el ataque de Kabul perdieron la vida 170 personas, entre ellas 13 militares de EEUU. Es el golpe más grave sufrido por el Ejército de EEUU en una nueva década.

El grupo yihadista, rival de los talibanes, reivindicó el atentado. Este viernes identificó al suicida que se inmoló en la Abbey Gate donde se concentraban cientos de personas y militares que controlaban los accesos al aeropuerto.

«El ataque aéreo con drones ha tenido lugar en Nangahar», ha informado el capitán Bill Urban, portavoz del Ejército de EEUU. «Los primeros indicios apuntan a que hemos alcanzados nuestros objetivos. No hay víctimas civiles», ha añadido. Según la agencia Reuters, han muerto dos dirigentes de Estado Islámico del Jorasán.

Ni Biden ni la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, dieron detalles sobre cómo se llevaría a cabo la represalia contra los autores del ataque en Kabul. «Creo que lo que ha dejado claro es que no quiere que sigan vivos», señaló la portavoz.

Este contraataque incrementa el riesgo de que haya nuevos atentados en las inmediaciones del aeropuerto Hamid Karzai de Kabul. La portavoz de la Casa Blanca ha dicho que estos días hasta que se consume la salida de todas las tropas estadounidenses son los de mayor riesgo.

Las operaciones de evacuación por parte de Estados Unidos se han intensificado ese viernes. En 12 horas han salido de Afganistán 4.200 personas, la mitad en 12 vuelos de EEUU y el resto operados por aliados. España concluyó este viernes esta fase de la evacuación. El gobierno español asegura que buscará la vía para no dejar atrás a quienes se han quedado en Afganistán y quieren salir del país.