La ecuación es compleja pero en Alemania el cambio puede venir en la estela de la continuidad. El vicecanciller Olaf Scholz, socialdemócrata, es el favorito en los sondeos a una semana de las elecciones y lo es gracias a que es el candidato que mejor ha sabido presentarse como el paradigma de la continuidad. Es centrista como la canciller Merkel, y junto a ella ha gobernado como ministro de Finanzas. Sin embargo, si dan los números, puede encabezar una coalición que deje fuera del poder a los conservadores por primera vez desde 2005.

Después de 16 años en el poder, Angela Dorothea Merkel, nacida Kasner en 1954, sigue siendo tan popular que el principal aval de cualquier candidato en 2021 es presentarse como quien siga su camino. De hecho, muchos alemanes aún no se creen que Merkel no esté en la papeleta. Una encuesta del instituto Allensbach para el Frankfurter Allgemeine Zeitung mostraba esta semana que un 40% de los alemanes aún no tienen claro a quién votar.

Merkel reúne las cualidades que gustan a los alemanes en sus cancilleres: fiable, discreta, protectora y lo suficientemente firme como para aguantar impasible junto a Putin. Incluso cuando se pasea ante ella Koni, su imponente labrador negro. A Merkel le intimidan los perros desde que uno le atizó un mordisco hace años. Un alemán cuando vota se imagina al aspirante a canciller junto a Xi Jinping, Putin o Biden. Si la imagen le rechina, no es bueno para el candidato.

Estas elecciones del 26 de septiembre son las más inciertas de las últimas décadas, en las que la canciller se retira por voluntad propia. Probablemente ganaría de nuevo si se volviera a presentar. Pero ya quiso retirarse en 2017 y no lo hizo dado el ascenso de la ultraderecha y el panorama internacional (Trump era presidente de EEUU). Ahora sí que se va, aunque muchos aún no se lo puedan imaginar.

Los que votaban a Merkel más que a la Unión ahora pueden votar a la CDU, al SPD o a los Verdes porque Merkel hizo políticas de los tres partidos. Por eso hay tantos trasvases de votos entre ellos»

raúl gil benito, ‘el fin de la era merkel’

Tanto es su peso en la política alemana que se calcula que el factor Merkel añade diez puntos porcentuales a la Unión. «Los que votaban a Merkel más que a la Unión ahora pueden votar a la CDU, al SPD o a Los Verdes, porque Merkel hizo políticas de los tres partidos. Por eso hay tantos trasvases de votos entre ellos», afirma Raúl Gil Benito, consultor político y coautor del podcast El fin de la era Merkel.

Merkel no ha hecho una campaña muy activa a favor de Laschet. Ha estado en algún mitin y en el Bundestag recurrió al miedo al comunismo. «No da igual quién gobierne en Alemania», dijo la canciller, en alusión a que Die Linke pueda ser una fuerza en un gabinete rojirojiverde. También arremetió contra Scholz. Pero no ha sido entusiasta en la defensa de Laschet.

A una semana de las elecciones el resultado es tan incierto por esa volatilidad del voto. Cada día conocemos una nueva encuesta o más y hay oscilaciones, si bien la tendencia desde finales de agosto es claramente favorable al socialdemócrata Olaf Scholz, a pesar de la investigaciones en el Ministerio de Finanzas. En la última conocida el viernes 17, la SPD se quedaría en cabeza a seis puntos de la Unión y los Verdes solo dos puntos del 29%.

Según este sondeo de Ipsos, incluso sería posible que se repitiera la coalición rojiverde que gobernó Alemania antes de que Merkel llegara al poder, de 1998 a 2005. Sin embargo, la mayoría de las combinaciones contemplan que sean tres los partidos que formen el nuevo gobierno. (La Unión, formada por CDU y CSU, se contaría como un partido).

Falta por ver hasta qué punto puede perjudicarle el escándalo en los Ministerios de Hacienda y Justicia, en manos del SPD. La Fiscalía de Osnabrück investiga a la Unidad de Inteligencia Financiera (FIU) de Colonia, autoridad responsable del blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Su tarea es muy criticada por falta de eficacia. Scholz, como ministro de Finanzas, está a cargo de la supervisión legal de la Unidad de Inteligencia Financiera. Este lunes hay sesión en la Comisión de Finanzas en la que comparecerá el vicecanciller Scholz.

La Fiscalía de Osnabrück investiga desde febrero de 2020 a empleados de la FIU por obstrucción a la justicia. Un banco de Osnabrück se hicieron transferencias a África por 1,7 millones euros. La entidad sospechó de financiación de terrorismo y por ello informó a la Unidad de Inteligencia Financiera que no hizo nada ni informó, según informa la Deutsche Welle.

Un Parlamento XXL

Si bien la elección no es directa, sino que hay dos votos (mandato directo y al partido, con sistema mayorítario y proporcional), las personalidades de los candidatos a canciller están siendo un factor de más peso que sus políticas. De hecho, Scholz se ha beneficiado de que ha sido el candidato claro del SPD y el partido ha mantenido una imagen de unidad.

Al contrario ha ocurrido con la Unión, donde el socialcristiano bávaro Markus Söder aún se deja ver como un líder con aspiraciones. También los Verdes tenían dos opciones (Habbeck y Baerbock) pero sí que han dejado atrás la escisión de Realos y Fundis de años atrás.

Los cálculos son especialmente difíciles para calcular las coaliciones porque el tamaño del Parlamento federal puede variar. Los alemanes tienen dos votos, uno directo al candidato de su distrito, y otro al partido. Los mandatos directos se adjudican por mayoría. El problema sucede cuando un partido tiene más mandatos directos que los que corresponden al partido.

Para compensarlo se adjudican más a todos proporcionalmente, son los mandatos de equivalencia. En esta elección puede que haya más de 900 diputados. Será un Parlamento XXL. En esta última legislatura había 709. Hay una circunstancia curiosa porque Armin Laschet no se presenta por mandato directo. En todo caso tendría que salir por el reparto correspondiente al partido.

Bruselas mira a Berlín

En las sedes de los partidos en Berlín hacen cuentas sin tener ninguna certeza de los resultados. Y también lo hacen en las capitales europeas. En Estrasburgo ha empezado el curso político con el llamado SOTEU, el discurso del Estado de la Unión, el pasado miércoles. Era el segundo de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea por accidente.

Fue ministra de Defensa de Angela Merkel y la opción de consenso cuando los jefes de gobierno del Consejo Europeo no se pusieron de acuerdo para dar su respaldo a ninguno de los Spitzenkandidaten con que los partidos habían concurrido a las elecciones europeas en mayo de 2019. Von der Leyen es del Partido Popular Europeo pero el candidato era Manfred Weber, quien ahora ni siquiera optará a suceder a David Sassoli como presidente del Parlamento Europeo, como se había acordado.

La marcha de Merkel puede fortalecer a Von der Leyen porque puede percibirse como una líder más independiente»

eric mamen, portavoz comisión europea

Como nos reconocía a a un grupo de periodistas en Estrasburgo Eric Mamen, portavoz de la Comisión Europea, Von der Leyen y Merkel «tienen una relación personal» pero la marcha de la canciller alemana «puede fortalecer a la presidenta de la Comisión porque puede percibirse como una líder más independiente». Mamen remarcaba que sea quien sea el canciller (entre los posibles, Laschet, Scholz o Baerbock) «los intereses de Alemania no cambian».

Es cierto que desde el centro del poder político europeo se vio con cierta decepción el hecho de que en los debates que hasta ahora han celebrado los tres principales líderes en liza no se hablara de Europa. Sin embargo, los tres partidos, y los liberales también, son profundamente europeístas.

«De alguna manera Europa es un tema cuando hay crisis. Si todo va bien, deja de serlo en las elecciones nacionales», añadía el francés Eric Mamer.

Ha sido más impactante en las instituciones europeas el hecho de que el negociador del Brexit, el francés Michel Barnier, no haya dudado en poner en duda la supremacía de la Justicia europea para impulsar su candidatura a la Presidencia de Francia defendiendo un referéndum sobre migración. Las elecciones en el país vecino tienen lugar en abril y mayo de 2022.

Entre los eurodiputados hay gran expectación sobre lo que suceda en Berlín. Los socialdemócratas cuentan las horas hasta el 26 de septiembre a las 18 horas cuando se conozcan las primeras proyecciones. Después de haber visto cómo el SPD se hundía hasta lo más profundo, esta recuperación aún parece increíble. Mientras tanto, entre los populares reina el pesimismo. Los Verdes auguran buenas noticias, aunque no sean tan excelentes como esperaban en primavera, pero si pueden entrar en el gobierno ya sería un gran avance para los ecologistas.

Olaf Scholz se ha consolidad con un perfil que genera mucha certidumbre. Sabe cómo gestionar un país»

iratxe garcía, jefa del grupo S&D

Iratxe García, la presidenta del grupo socialista en el Parlamento Europeo, reconoce que ven con esperanza la tendencia al alza del vicecanciller socialdemócrata en Alemania. «Scholz se ha consolidado con un perfil que genera mucha certidumbre. Sabe cómo gestionar un país», nos decía García en su despacho en el Parlamento Europeo.

Reconoce que si bien es pronto para hablar del cambio en la presidencia del Parlamento Europeo, si ganara Scholz, «pueden abrirse nuevos escenarios y cuando llegue el momento habrá que ver cómo están los equilibrios de fuerzas. En todo caso actuaremos con responsabilidad». El socialista Sassoli ha tenido una presidencia muy deslucida por la pandemia. En el PPE se habla del interés de tres candidatos, entre ellos el español, Esteban González Pons, que en una entrevista en Radio Nacional se desmarcaba de estas especulaciones.

Según de qué tipo de coalición hablemos, las negociaciones podrán durar más o menos. En los escenarios más complejos el proceso duraría meses y quizá Merkel lea el discurso de fin de año. Mientras no haya votación con éxito en el Parlamento, ella seguiría como canciller en funciones. En las cumbres se notará su ausencia. Será extraño no ver ahí a die Mutti.

«Echaré de menos a Merkel. En general, porque en tiempos de incertidumbre te gusta lo ya conocido. La dinámica política está cambiando mucho. No hay estabilidad. No sabemos qué pasará. Da igual quién gane porque necesitará un sitio para adaptarse», nos reconocía la comisaria Margrethe Vestager, vicepresidenta a cargo de Agenda Digital. «Admiro lo que hizo Merkel en la crisis de refugiados. Ahí encarnó el alma europea. Asumió el riesgo de ser humana. Era quien protegía en una situación difícil. Ahora todo está abierto. Hemos de cuidar de nosotros y asumir la responsabilidad».