Europa

Alemania celebra sus elecciones más inciertas sin Merkel como estandarte

Conservadores y socialdemócratas llegan prácticamente empatados a una convocatoria histórica

Imagen de Angela Merkel saliendo de un agujero negro sobre la bandera de Alemania

Carmen Vivas

Alemania llega a la jornada electoral de la que saldrá su vigésimo Parlamento federal con la respiración contenida. «Spannend wie nie (emocionante como nunca) titular el Süddeutsche Zeitung en portada este sábado. «Todo es posible» es la respuesta generalizada de los politólogos en un país donde gusta tener todo bajo control. Son las elecciones más inciertas en décadas.

La era Merkel puede terminar como comenzó. Con una victoria por la mínima. Así arrancó la canciller que lleva 16 años en el poder y que se irá cuando terminen las negociaciones para formar gobierno con una popularidad histórica. Un 80% de los alemanes elogian su gestión. Merkel ganó por apenas unos miles de votos en 2005 al canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, quien en la noche electoral aún no daba crédito a lo sucedido y aseguraba que podría formar gobierno.

Están convocados a votar 60,4 millones de alemanes y muchos aún deshojan la margarita. Hay más indecisos que nunca: uno de cada cuatro. Incluso muchos de los que querían votar por correo has esperado hasta el último minuto. Por primera vez votan casi tres millones de alemanes, los que solo recuerdan a Merkel en la Cancillería.

Las últimas encuestas reflejan un avance de la Unión (CDU y CSU), un partido con una maquinaria electoral muy bien engrasada. No en vano la Unión ha gobernado Alemania 52 años de los 72 años desde su fundación como República Federal.

Según el último sondeo de Allensbach para el Frankfurter Allgemeine Zeitung, la Unión tendría un 25% de los votos y los socialdemócratas un 26%. En este sondeo los Verdes se sitúan en el 16%, los Liberales en el 10,5% pero Die Linke está al borde de quedar fuera del Parlamento federal. En otra encuesta de este fin de semana, la diferencia entre el SPD y la Unión sería de tres puntos

La hora de la verdad del SPD

Los socialdemócratas llevan en cabeza en los sondeos desde finales de agosto, algo que parecía increíble a principios del verano cuando estaba en el 15%. El SPD, liderado por el vicecanciller Olaf Scholz, ha realizado una campaña muy astuta al vender al electorado lo que quería comprar: un Merkel bis. Scholz ha sido el ganador de los tres debates, sobre todo porque no los ha perdido.

En las últimas elecciones en 2017 los socialdemócratas se hundieron en la miseria electoral: apenas lograron el 20,5%. Para el partido con más solera de la República Federal, fundado en 1863, fue un mazazo soberano. Cuatro años más tarde si supera el 25% será un triunfo, sobre todo si así sobrepasa a la Unión. «Podrán cantar victoria, tan cercana como sorprendente, si son la primera fuerza y si pueden decidir quién es el canciller… otra opción, a pesar de superar el 25%, sería decepcionante después de semanas en cabeza», subraya Peter Dausend en Die Zeit.

Scholz conoce muy bien el partido, el alma socialdemócrata. Se le ha criticado porque parece robótico. En el trato personal es muy cálido y sabe conectar con la gente»

maria befeldt, politóloga

«Scholz es centrista pero en el pasado fue secretario general del partido. Conoce muy bien el partido, el alma socialdemócrata. Se le ha criticado porque parece robótico. Le decían Scholzomat. En el trato personal, sin embargo, es muy cálido y sabe conectar con la gente. Pero en público es muy controlado. Eso también gusta a los alemanes. Humilde y cariñoso con la gente, pero racional y frío en público», explica María Befeldt, politóloga afincada en Berlín. 

«Los socialdemócratas han trabajado con otra agencia de comunicación, Brinkert Lück, y han revolucionado el aparato interno. Antes había bandos segregados y luchaban detrás del escenario. Esto se ha superado gracias al secretario general, Lars Klingbeil. Por eso no hubo grandes errores. Hasta Kevin Kühnert, ex líder de los Jusos, más a la izquierda y muy popular en las bases, ha respaldado sin fisuras a Scholz», añade Befeldt.

Este domingo los socialdemócratas sueñan con un triplete porque también hay eleciones en dos Länder donde tienen el viento a favor, Berlín y especialmente en Mecklemburgo Antepomerania. La actual jefa del gobierno regional, Manuela Schwesig, ex ministra de Familia en la gran coalición, goza de gran popularidad.

Scholz es más querido que el partido. También pasa con Merkel. Y no ha cometido errores porque ha mantenido un perfil bajo»

jana puglierin, directora ecfr berlín

El SPD llega en este ‘Land’ del este de Alemania al 40%, seguido a mucha distancia por Alternativa para Alemania (AfD) con un 17% y la CDU con un 13%. En Berlín, de acuerdo con las encuestas, podría repetirse la coalición rojirojiverde con el SPD en cabeza con un 23%, seguido de los Verdes (17%) y luego Die Linke (14%), un punto por debajo de la CDU.

Tanto Manuela Schwesig como Olaf Scholz son más populares que el SPD. «Scholz es más querido que el partido. También pasa con Merkel. Y no ha cometido fallos porque ha mantenido un perfil bajo. Es una elección muy focalizada en las personalidades. Muchos votan a Scholz pero no apoyarían al SPD», afirma Jana Puglierin, directora del European Council for Foreign Relations (ECFR) en Berlín.

Sin jornada de reflexión

En Alemania no hay jornada de reflexión, de modo que solo algunos partidos como Los Verdes cerraron el viernes la campaña. Los socialdemócratas y la Unión han apurado para arañar votos de los indecisos. En su mente está aquella derrota de Edmundo Stoiber por apenas 6.000 votos en 2002. El líder socialcristiano, candidato de la Unión frente al socialdemócrata Schröder, se montó en el avión en Múnich para asistir a la Elefantenrunde creyendo que había ganado, y así titularon algunos diarios, pero cuando bajó en Berlín supo que no sería canciller. Luego le pasaría a Schröder frente a Merkel en 2005 algo similar.

La canciller Angela Merkel ha cerrado la campaña de la Unión con el candidato conservador a su sucesión, Armin Laschet. El acto ha tenido lugar en Aquisgrán, donde nació Laschet hace 60 años y cuna de Carlomagno.

Este domingo se trata de que Alemania continúe siendo un país estable. No es igual quien nos gobierne»

angela merkel, canciller

«Este domingo se trata de que Alemania continúe siendo un país estable», ha dicho Merkel. «No es igual quien gobierne en Alemania», ha añadido la canciller, un mensaje en el que lleva insistiendo en la recta final de la campaña. Lo hizo en el Bundestag hace un par de semanas, cuando advirtió, sin nombrarlos, del riesgo de pactar con Die Linke (la Izquierda).

Laschet ha sido más explícito al remarcar que quien vote a Scholz en realidad estará eligiendo una coalición de izquierdas, con los Verdes y Die Linke. Scholz no ha descartado esta opción, si bien dado su carácter centrista se trataría de una estrategia para presionar a los Liberales, con quienes, de tener los votos suficientes, intentaría una coalición semáforo (SPD, Verdes y Liberales).

El jefe del gobierno de Renania del Norte-Westfalia ha presumido de trayectoria al frente del Land más poblado de Alemania (18 millones de habitantes). Laschet se ha presentado como un político vocacional a quien le gusta «tender puentes».

En esta última semana Merkel ha participado en tres mítines para apoyar la candidato de la Unión, a quien ha echado un salvavidas. El martes estuvieron juntos en Stralsund, donde Merkel resultó elegida por primera vez al Bundestag en 1990. Allí la ultraderecha gana fuerza y algunos los abuchearon.

El viernes hicieron gala de unidad en Múnich con Markus Söder, el líder de los socios socialcristianos de Baviera. Para cerrar el círculo en Aquisgrán, tierra chica de Laschet. El objetivo es no perder esos diez puntos adicionales que suma Merkel a la CDU/CSU, según los politólogos. El mensaje es siempre el mismo: si quieres una Alemania estable, vota a la Unión. Con Scholz, no habrá continuidad.

Algunas certezas

A pesar de que son unas elecciones marcadas por la incertidumbre, hay algunas cuestiones que ya sabemos.

1. Bloques más que partidos. Los grandes partidos en Alemania son cada vez más pequeños: la Unión y el SPD sobrepasarán por la mínima el 50% de los votos, de acuerdo con los sondeos más favorables los Volksparteien. Si quieren evitar una nueva gran coalición, una fórmula que ya produce hartazgo debido a que Merkel ha gobernado 12 de los 16 años así, han de pactar con los partidos afines. El SPD con los Verdes y la Unión (que son dos partidos en realidad, CDU y CSU) con los Liberales. El problema es que todo indica que cada bloque no sumará suficiente, así que el pacto ha de ser a tres partidos. No sería la primera vez que hay un tripartito en Alemania (cuatripartito en realidad). Ya lo hubo en los 50 con el Partido Alemán, ya extinto, y los Liberales.

El sistema electoral alemán es complejo. Es un doble voto: el primero directo y el segundo al partido. De forma directa se eligen 299 diputados. Si un partido tienen más diputados elegidos de forma directa que los que le corresponden en el segundo voto, los conserva (Überhangsmandate) pero el resto de partidos también aumenta por un sistema de compensación proporcional. Así el Parlamento cambia de tamaño y esta vez puede rondar el millar de escaños. Los partidos han de superar el 5% para entrar en el Parlamento federal.

2. Volatilidad y gran indecisión. Los votantes alemanes tienden al centro pero no son nada fieles. Los merkelianos pueden acabar apoyando al SPD, Verdes o repetir con la CDU y CSU. Incluso apoyar a los Liberales, liderados por Christian Lindner, que ya estuvo a punto de formar parte del gobierno en 2017 pero terminó rompiendo la baraja. En la última semana uno de cada cuatro alemanes aún no había decidido su voto. Será crucial qué hagan los jóvenes, que se inclinan mayoritariamente por los Verdes y ven bien los pactos con Die Linke. «No hay que subestimar a los jóvenes. Hablan con sus padres y abuelos, tienen mucha influencia. Creo que los debates en las casas son más fuertes y los jóvenes apelan por un voto por el futuro. Otro factor importante es que las encuestas son más favorables a los conservadores porque los encuestadores suelen llamar a teléfonos fijos. Es posible que los resultados varíen un poco el domingo», apunta Maria Befeldt.

3. Los Verdes tendrán un resultado histórico. El mejor resultado hasta ahora de Los Verdes en unas elecciones federales data de 2009, cuando consiguieron un 10,7%. Los sondeos les dan en torno al 15%. Hace cuatro años obtuvieron un 8,9%, 67 escaños. Sin embargo, como en primavera, cuando se anunció la candidatura de Annalena Baerbock llegaron al 25% y encabezaron los sondeos, la lectura desde entonces es de fracaso. «Los Verdes tienen buenas perspectivas, pero en primavera parecía que podían llegar a la Cancillería. Es cierto que pueden doblar los resultados. Son clave al igual que los liberales. Tendrán mucha influencia y son alternativas muy diferentes», afirma Puglierin, del ECFR en Berlín. 

Si los Verdes entran en el gobierno marcarán la agenda y será una agenda verde. Habrá una gran diferencia, como insiste siempre que puede Baerbock. Aspiran al Ministerio de Medio Ambiente, y quizá Finanzas, en el caso de que sus resultados sean muy potentes y la coalición sea rojiverde. Como escribe Stefan Braun en el Süddeutsche Zeitung, «no es probable, pero no es descartable en este emocionante año electoral».

4. Los Liberales volverán a contar y mucho. La evolución de los Liberales ha sido satisfactoria, según sus cálculos. Los electores, según los sondeos, no van a hacer pagar a Christian Lindner su decisión de no sumarse al gobierno en 2017 con Verdes y la Unión. Aquella coalición Jamaica fracasó y ahora puede haber una nueva oportunidad de formarla. La presión sobre los Verdes será muy fuerte. La Unión no descarta intentarlo incluso si son segunda fuerza por un margen escaso. Los Liberales tuvieron un 12.6% de apoyos en 2017 y ahora se mantienen en esos datos, de acuerdo con las encuestas. Lindner quiere ser ministro de Finanzas, pero no a cualquier precio. Sabe que entrar en el gobierno como socio menor tiene su coste. Los Liberales desaparecieron del Bundestag después de aliarse con Merkel.

5. Todos pactan con todos, salvo con Alternativa para Alemania. El cordón sanitario no se pone en cuestión en Alemania. La única formación que queda fuera de cualquier posibilidad de alianza es la ultraderecha. El candidato conservador equipara a AfD con Die Linke y también los deja fuera, pero los socialdemócratas no. De hecho, Die Linke tiene experiencia de gobierno en Turingia, con Bodo Ramelow, como jefe del gobierno regional y lleva en el puesto desde 2014. El apoyo electoral a Alternativa para Alemania se mantiene en torno al 12%, quizá baje un poco. Tiene como competidor a los negacionistas del coronavirus como Die Basis, una amalagama entre conspiranoicos y ultraderechistas. A diferencia de 2017, Alternativa para Alemania no ha marcado la agenda esta vez.

6. Semáforo, Jamaica o Alemania, coaliciones probables. O no. ¿Cuál es la coalición más probable? Jana Puglierin confiesa que no se puede prever. «Dependerá de la diferencia entre SPD y la Unión. Si la diferencia es escasa, pueden intentar formar gobierno incluso siendo segundos. Podría ser semáforo (SPD, Verdes y Liberales) o bien Jamaica (Unión, Verdes y Liberales), pero en semáforo los Liberales lo pondrán difícil y en Jamaica serán los Verdes los más duros. En caso de que esas opciones sean imposibles, quizá la gran coalición vuelva pero con apoyo de los Liberales (coalición Alemania o Mickey Mouse). Y no se descarta rojirojiverde, como en el Land de Berlín. «La formación de gobierno puede durar mucho tiempo, meses», concluye Puglierin. En Berlín, hoy por hoy, las apuestas se decantan por que Merkel leerá el discurso de fin de año.

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