Internacional

El canciller austriaco, Sebastian Kurz, dimite tras las acusaciones de corrupción

Con su salida, los conservadores del ÓVP logran mantenerse en el gobierno con los Verdes

Sebastian Kurz

Sebastian Kurz EP

Quien fuera el primer ministro más joven de Europa se ha visto forzado a dejar el cargo por corrupción. El canciller austriaco, Sebastian Kurz, ha anunciado su dimisión como jefe del Gobierno en medio de la crisis provocada por las acusaciones de corrupción.

Kurz, con 35 años recién cumplidos, se va porque sus socios de gobierno, los Verdes, le han llevado al borde del precipicio. Habían exigido que le sustituyera alguien «intachable». Ocupará su puesto el hasta ahora ministro de Exteriores, Alexander Schallenberg, independiente, hijo de un diplomático austriaco.

«Cedo el puesto para evitar el caos y asegurar la estabilidad», ha dicho el canciller, considerado el niño prodigio de la política austriaca. Este martes iba a afrontar una moción de confianza en el Parlamento.

En 2017, Sebastian Kurz, con apenas 31 años, se convertía en canciller. Logró aparecer como renovador cuando pertenece al Partido Popular de Austria (OVP), que ha gobernado Austria durante décadas. Incluso formaba parte del gobierno saliente. Con 27 años ya era ministro de Exteriores. «Llega el tiempo para algo nuevo», era su lema.

Será jefe del grupo parlamentario

Sebastian Kurz, líder del ÖVP, asegura que es víctima de una campaña en su contra y mantiene intactas sus aspiraciones políticas. «Nuestro socio de coalición ha decidido adoptar una postura clara en mi contra», ha afirmado Kurz en rueda de prensa televisada. Considera que están en una situación de «callejón sin salida» pese a que «la pandemia no ha terminado aún, la crisis económica apenas acaba de empezar y sería irresponsable una deriva hacia el caos durante meses».

Kurz ha anunciado su dimisión «anteponiendo los intereses del país a los míos» y ha hecho un llamamiento a la «estabilidad y responsabilidad», en una comparecencia en la que no ha aceptado preguntas. Ha querido evitar que los Verdes se aliaran con el resto de la oposición y desplazaran a los conservadores del poder. Kurz va a seguir en activo como jefe del grupo parlamentario del ÖVP.

El miércoles 6 de octubre la Fiscalía ordenó el registro de la sede del ÖVP yv varios despachos de la Cancillería. Un total de diez personas, entre ellas dos asesores de comunicación del canciller, son sospechosos de haber pagado sobornos para asegurarse una cobertura mediática favorable entre 2016 y 2018.

De acuerdo con el comunicado de la Fiscalía austriaca, se usaron «recursos del Ministerio para financiar encuestas de opinión parcialmente manipuladas que sirvieron un interés político exclusivamente partidista». En ese período, Kurz no era canciller, pero formaba parte del gobierno. Según los fiscales, un grupo de medios de comunicación «recibió pagos» a cambio de publicar esos sondeos de popularidad.

Su política sobre inmigración apenas se diferencia de la que defiende el Partido Liberal de Austria, que en tiempos lideró Jörg Haider, con quien comparte su impacto mediático. En su reciente intervención en la convención del Partido Popular español en Valencia, algunos medios resaltaron cómo se había acorado su discurso al referirse a la cuestión migratoria. Fue contrario a la política de acogida que defendió la canciller Merkel.

En su comparecencia por sorpresa este sábado, Kurz ha insistido en que las alegaciones sobre corrupción son «falsas» y que así quedará demostrado. «Muchos me decían que no debía ceder, ni ante la oposición, ni ante nuestros socios de coalición, pero no se trata de mí, se trata de Austria».

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