¿Somos los europeos rehenes de Vladimir Putin en la actual crisis energética? Es un hecho que estamos pagando cinco veces más por el gas natural que hace un año. El gas natural se emplea para generar una cuarta parte de la electricidad que precisa Europa. Gazprom, la empresa exportadora controlada por el Estado, aporta el 35% del gas que necesita Europa para abordar un invierno como el que se avecina. La razón no está solo en Moscú. También se ha incrementado la demanda desde China que ha emprendido una transición energética que le lleva a acabar con el carbón y los combustibles contaminantes y a demandar más gas.

Después de que los precios del gas en Europa sobrepasaran máximos históricos, el líder ruso se mostró condescendiente. «Rusia siempre ha sido y es un proveedor fiable de gas a sus consumidores de todo el mundo… y siempre cumple con sus obligaciones en su totalidad», dijo Putin a los que acusaban al Kremlin de provocar la subida de precios al cortar el grifo. Y añadió: «Estamos dispuestos a contribuir a equilibrar el mercado europeo».

Rusia, según la Agencia Internacional de la Energía, cumple los contratos a largo plazo pero hasta ahora ha hecho poco para contrarrestar unos precios tan desorbitados que la Unión Europea se está planteando la compra centralizada de gas. Moscú asegura que ha aumentado en un 15,3% sus suministros de gas a Europa hasta los 145.800 millones de metros cúbicos en los primeros nueve meses de 2021.

De adversarios a socios

¿Qué puede hacer la Unión Europea para garantizarse un incremento de suministro de gas ruso? El embajador ruso en la Unión Europea, Vladimir Chizhov, ha dicho al Financial Times que Europa tendrá que mejorar sus relaciones con Moscú para evitar en el futuro la escasez de suministro, si bien al mismo tiempo ha asegurado que Rusia no tienen nada que ver con el reciente alza de los precios.

El embajador ruso en Bruselas ha señalado que más tarde o más temprano habrá un ajuste de la producción. «Putin transmitirá ese consejo a Gazprom para que sea más flexible y algo me dice que Gazprom le escuchará», ha remarcado al diario británico. Según Chizhov, no ha ayudado hasta ahora el hecho de que la Unión Europea trate a Rusia como «un adversario».

Cambiemos adversario por socio y todo se resolverá más fácilmente.. cuando la UE tenga voluntad política para asumir ese papel, sabrá dónde encontrarnos»

vladimir chizhov, embajador ruso ante la UE

«Cambiemos adversario por socio y todo se resolverá más fácilmente… cuando la Unión Europea tenga voluntad política para asumir este papel, sabrá dónde encontrarnos», ha dicho el representante ruso ante las instituciones europeas. Chizhov ha asegurado que a Rusia no le conviene que el gas se encarezca porque no favorece la estabilidad.

Algunos parlamentarios europeos demandan que se investigue a Gazprom por violar las leyes de la competencia. Acusan a la empresa ligada al Kremlin de limitar sus suministros con el fin de lograr la aprobación del gasoducto Nord Stream 2, que proveerá gas directamente a Alemania.

Este gasoducto, que terminó de construirse el 10 de septiembre después de cinco años, mide unos 1.225 kilómetros y atraviesa el mar Báltico. Ha costado unos 10.000 millones de euros. Duplicará las exportaciones de gas ruso a Alemania. Ahora está pendiente de aprobación por parte del regulador alemán y la Comisión Europea.

El consorcio que ha creado este gasoducto está formado por Gazprom junto a la empresa francesa Engie, las alemanas Uniper y Wintershall, la austriaca OMG y la angloholandesa Shell. Su objetivo es que esté operativo antes de fin de año. Tendrá una capacidad de 55.000 millones de metros cúbicos de gas al año.

Estados Unidos, que con Donald Trump al frente ya impuso sanciones en 2019 para bloquear su construcción, y varios países europeos del Este (Polonia y los Bálticos) rechazan este proyecto debido a que aumentará la dependencia europea del gas ruso. Este gasoducto evita el paso por Ucrania, que perderá unos 1.500 millones de euros al año, y conecta directamente Alemania y Rusia.

En la cumbre que se celebra este martes en Kiev entre Ucrania y la UE los presidentes de Ucrania, Volodímir Zelenski, del Consejo Europeo, Charles Michel, y de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, es prioridad en la agenda la seguridad energética.

España juega en otra liga porque se abastece principalmente de gas procedente de Argelia, al igual que Francia sigue dependiente de la energía nuclear. Gran parte del gas que llega a España lo hacía hasta ahora vía Marruecos, a través el gasoducto Magreb-Europa, que acaba de cumplir 25 años.

Debido a la crisis diplomática entre Argelia y Marruecos, el gobierno argelino ha dispuesto que se use el gasoducto Medgaz, que une Argelia con España. Por esos dos gasoductos llega a España el 49% del gas que se consume en nuestro país. El resto se importa en estado líquido por medio de buques metaneros y se regasifica en diversas plantas como las que tiene Enagás en Cartagena, Huelva Barcelona y Gijón. El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, acaba de visitar Argelia donde habría obtenido garantías sobre el abastecimiento.

Putin y Schröder, un pacto de sangre

Putin lleva años trabajando en la conexión alemana. Uno de sus fichajes estrella hace ya años fue el ex canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, que poco después de dejar el cargo se convertía, a petición de Putin, en presidente del Consejo de Vigilancia de Nord Stream AG. Putin le habría convencido de que se trataba de un «proyecto europeo», según informó Deutsche Welle.

En 2017, el gobierno ruso ofreció a Schröder ser presidente del Consejo de Administración de Rosneft, la compañía petrolera cuyo accionista mayoritario es el Estado ruso. Está en la lista de sancionados de la UE por la anexión de Crimea. Schröder y Putin son amigos. En palabras del opositor Alexei Navalny, Schröder sería «el chico de los recados de Putin».

Pero Merkel, que poco tiene que ver con el líder socialdemócrata a quien derrotó en las urnas en 2005, también ha acabado defendiendo el Nord Stream 2. Prefiere negociar directamente con el Kremlin, antes que estar expuesta a que por conflictos intermedios, corten el gas a su población. A su vez, Merkel decretó el cierre de las centrales nucleares después de la catástrofe de Fukushima, lo que aumentó la dependencia del gas.

Alemania buscaba peso en el mercado de la energía en 2005 y Rusia quería garantizarse a un aliado de excepción en Europa y de paso aislar a Europa del Este. Ese interés común es lo que unió a Schröder y Putin. Desde entonces, han forjado un pacto de sangre reforzado por negocios comunes. A Alemania estratégicamente le favorece. Francia tiene su energía nuclear. Alemania, gracias a ese gasoducto, sería la vía de entrada del gas ruso.

«El Nord Stream 2 no es, como dice Rusia, un proyecto exclusivamente comercial. Moscú quiere obtener provecho económico, lo que es lógico, pero no se queda ahí. También persigue objetivos políticos. A Rusia le conviene que Europa sea dependiente energéticamente porque quiere debilitarla», afirma Nicolás de Pedro, investigador senior en The Institute for Statecraft.

Grazprom es un suministrador no fiable. Contar con Nord Stream 2 puede ser una buena idea para Alemania, pero no lo es para Europa»

nicolás de pedro, the institute for statecraft

«Gazprom es un suministrador no fiable. Contar con Nord Stream 2 puede ser una buena idea para Alemania, que juega su carta nacional, beneficia a su industria, pero no lo es para Europa, que debería tener varios suministradores y no dar a Rusia una posición dominante», añade Nicolás de Pedro, quien recuerda cómo el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, ha llegado a decir que no reconoce a Europa «como actor político».

El amigo americano

Estados Unidos observa el incremento de precios de la energía que sufre Europa con preocupación. En Bruselas, Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional, dijo la semana pasada que la Casa Blanca quiere trabajar con Europa para evitar que una crisis que pueda hacer que la economía global se estanque cuando empezaba a recuperar fuelle tras la pandemia del coronavirus.

Sullivan se vio con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el jueves pasado. Dijo que no iba a especular sobre el papel de Rusia en la subida de los precios. «Rusia históricamente ha usado al energía como herramienta coercitiva y como arma política. Dejo a los otros que juzguen si es el caso ahora», afirmó Sullivan, según informa Politico.

El problema para la Unión Europea es la dependencia energética. Europa debería diversificar sus fuentes de energía. Está incrementando las importaciones de gas licuado, en especial desde el mercado estadounidense.

«Europa tiene dos opciones principalmente si necesita más suministros: Rusia o importar gas licuado. Durante esta crisis no ha funcionado bien ninguna de estas opciones», decía Tom Marzec-Manser, de la consultora ICIS, al Financial Times. Para muchos lo que vemos ahora es una crisis derivada de la transición energética. A medio plazo, reducir la demanda y buscar fuentes alternativas es crucial.