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Putin envía dos aviones de combate a Lukashenko y Borrell habla de "ataque" a Europa

MIentras miles de personas se arriesgan a morir de frío en su frontera, la UE se plantea la construcción de muros

Soldados polacos, apostados en la frontera con Bielorrusia, tras las concertinas

Soldados polacos vigilan la frontera con Bielorrusia en la región de Grodno. EFE

La escalada de momento parece imparable. La Unión Europea denuncia un «ataque híbrido» en la frontera polaca, ejecutado por el régimen del bielorruso, Aleksander, Lukashenko, y alentado por el Kremlin. El líder ruso, Vladimir Putin, ha culpado de la crisis migratoria a la Unión Europea y ha enviado dos bombarderos a la zona. Nadie ofrece una salida a los miles de refugiados que están varados en una zona cada vez más gélida. Algunas fuentes indican que en las últimas horas ha muerto un adolescente de frío. Lo único que se pone sobre la mesa es la construcción de un muro.

La canciller alemana, Angela Merkel, ya de salida del cargo, ha hablado con Putin por teléfono pero no se ha atenido a razones. Según su portavoz, Steffen Seibert, Merkel le ha dicho a Putin que «el uso de los migrantes por el régimen de Bielorrusia es inhumano e inaceptable» y le ha pedido que interceda ante Lukashenko. Putin ha hecho caso omiso.

El líder ruso ha respondido a estas tensiones en la frontera con el envío de dos aviones de combate Tu-22M3 que participarán en el sistema de defensa aéreo de Bielorrusia, según la agencia RIA, que cita un comunicado del Ministerio de Defensa. No menciona la crisis migratoria pero sí subraya la tensión en la frontera con la OTAN.

En una rueda de prensa conjunta, el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, y el bielorruso, Vladimir Makei, han dicho que esperan que los europeos no se dejen llevar «por una espiral que puede ser muy peligrosa». Moscú y Minsk han dejado claro que actúan conjuntamente y que se defenderán en caso de «actividad enemiga contra nuestros países».

A su vez, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha rechazado las acusaciones del primer ministro, Mateusz Morawiecki, que apunta a que esta crisis migratoria ha sido orquestada desde Moscú. El portavoz del gobierno ruso ha subrayado que «es evidente que se avecina una catástrofe humanitaria en el contexto de la renuencia de los europeos a demostrar su compromiso con sus valores europeos «. Es decir, el Kremlin aprovecha este drama, que ha ayudado a crear, para echar en cara a los europeos sus propios principios.

La crisis es severa. No es una guerra, pero es un ataque. Utilizan a personas vulnerables para lanzarlas contra un muro»

josep borrell, alto representante de política exterior de la UE

En la misma línea, Lavrov proponía a la Unión Europea que diera fondos a Bielorrusia para hacerse cargo de los refugiados, a los que ha dado todo tipo de facilidades para llegar al país, con la idea de que sea un mero paso hacia Polonia o Lituania. Y atiza el precedente de Turquía, que efectivamente en 2015 estuvo detrás de la crisis migratoria y sacó tajada de ello.

En una intervención en el Parlamento Europeo, el Alto Representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, se ha referido a la «crisis humanitaria, migratoria y geopolítica» que se está viviendo en la frontera entre Bielorrusia y Polonia. Ha hecho un llamamiento para movilizar todos los recursos europeos para afrontar la situación.

«La crisis es severa. No es una guerra, pero es un ataque. Utilizan a personas vulnerables para lanzarlas contra un muro», ha dicho Borrell, según informa Europa Press.

Muro sí, muro no

Mientras tanto, Polonia, que este jueves celebra su fiesta nacional, demanda que se financie la construcción de un muro en su frontera. En octubre, antes de este estallido, doce países de la UE escribieron a la Comisión Europea una carta en la que demandaban cambios en la seguridad fronteriza y proponían una barrera física financiada por la UE. En este grupo están Polonia, Hungría, Austria, Grecia, Lituania y Letonia, entre otros. «La barrera física es una medida de protección eficaz que sirve a los intereses de toda la UE. Esta medida legítima debería ser financiada con cargo al presupuesto de la UE», dice la carta.

En el Parlamento Europeo, el gobierno nacionalista de Ley y Justicia cuenta con el apoyo del Partido Popular en su demanda de un muro. Su líder, Mandred Weber, ha hecho referencia a otros muros o vallas que hay en Europa, como en Ceuta y Melilla para justificarlo.

Los socialistas lo rechazan radicalmente. Según Iratxe García, no son los migrantes la amenaza.

Hasta el momento la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha rechazado que la UE financie muros pero el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, no ha descartado esta opción tras entrevistarse en Varsovia con el primer ministro polaco. «Hemos abierto el debate sobre la financiación por parte de la UE de infraestructuras físicas en las fronteras… Las fronteras polacas y bálticas son fronteras de la UE. Uno para todos y todos para uno», ha dicho Michel.  

Filippo Grandi, Alto Comisionado de ACNUR, ha recordado a la UE que es un «club de democracias» y que dé ejemplo, abandone su política de muros y alambradas, el discurso xenófobo «irresponsable» y las devoluciones en caliente de refugiados.

Borrell ha explicado cómo desde el verano se lleva trabajando con los países de origen para frenar este flujo migratorio. Irak aplicó medidas pero cambiaron las rutas. A su vez, Borrell ha pedido a Polonia y a Bielorrusia que permitan el acceso a los migrantes afectados por este pulso geopolítico. «Las imágenes son chocantes y la situación puede empeorar», ha dicho. Ha insistido en crear un «corredor humanitario».

Von der Leyen y Biden, de acuerdo

En el plano diplomático, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se ha reunido este jueves con el presidente de EEUU, Joe Biden, en la Casa Blanca. Han hablado de la situación en Bielorrusia, que ha calificado como «ataque híbrido» y no crisis migratoria. Ha anunciado que la próxima semana se aprobarán nuevas sanciones contra el régimen de Lukashenko. Incluso se plantea la prohibición de vuelos de compañías aéreas relacionadas con este transporte de refugiados.

La UE ya ha impuesto sanciones a 166 individuos relacionados con el régimen de Minsk, incluidos Lukashenko y su hijo. Son medidas en respuesta por la severa represión del presidente, que se atribuyó la victoria en las últimas elecciones, sin reconocimiento independiente, contra la disidencia.

En Minsk, aún hay miles de refugiados que esperan su momento para acercarse a la frontera. Según denuncia la periodista crítica bielorrusa Hanna Liubakova están en las calles de la capital y nadie les informa de la situación real en la frontera.

Son las verdaderas víctimas de este pulso entre Moscú y la Unión Europa, que se juega a través de Bielorrusia y Polonia. El Kremlin ya ha logrado que Minsk sea una pieza de su tablero y está poniendo contra las cuerdas a Bruselas.

En la frontera están escoltados por los soldados bielorrusos que les impiden retroceder y ven enfrente a los uniformados polacos, unos 15.000, que tienen órdenes de no dejar pasar a nadie. Los polacos han establecido una zona de exclusión en los alrededores de la frontera y no dejan acceder ni a ONG ni a periodistas. Apenas tienen alimentos salvo lo que van encontrando en el bosque que han dejado los que se han atrevido a dar el salto al otro lado.


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