Alemania desplegará 25.000 soldados a principios de 2022 con el fin de ayudar en la logística de la campaña de vacunación. El general Carsten Breuer, de 56 años, estará a cargo de la unidad de crisis para combatir la expansión del Covid-19. Alemania es uno de los países de Europa con peores datos y el nuevo gobierno que encabezará el socialdemócrata Olaf Scholz ya se ha puesto manos a la obra, aunque hasta el lunes 6 de diciembre el canciller in pectore no recibirá la bendición del Bundestag.

El general Breuer ya ha participado este martes en la mesa redonda con los ministros presidentes de los Länder sobre la crisis del coronavirus a quienes le ha presentado como quien estará al frente del Estado Mayor de Crisis de la Cancillería. Ya se ha puesto manos a la obra desde un pequeño despacho en la sede del gobierno federal. Falta aún por saber quién estará al frente del Ministerio de Sanidad en sustitución del conservador Jens Spahn.

El gobierno federal saliente, del que formaba parte Scholz como vicecanciller y ministro de Finanzas, ya tenía un equipo de crisis dirigido por un general de la Bundeswehr, pero no ocupaba el mando. Su tarea estará muy focalizada en la vacunación, según ha informado Die Taz.

La vacunación en Alemania tiene índices sorprendentemente bajos, en comparación con países como España o Portugal. Ronda el 68%. Hay varias razones que explican que la vacunación vaya tan lenta y sea baja en términos relativos. No se ha dado prioridad por edad y vulnerabilidad, como en España, por ejemplo. Además, en Alemania las pseudociencias tienen un predicamento sorprendente.

La primera pista sobre la designación de un general al frente del equipo de crisis para Christian Lindner, quien será ministro de Finanzas, el pasado domingo. Pero no dio el nombre. La designación del general Breuer ha sido muy bien acogida.

El ‘general Corona’

El general Breuer es un profundo conocedor de las Fuerzas Armadas, en las que lleva desde 1984, pero también tiene experiencia en política, ya que fue quien redactó, por encargo de la entonces ministra de Defensa, Ursula von der Leyen el Libro Blanco, un documento que define la misión de la Bundeswehr. Tiene experiencia en misiones en el exterior como Kosovo y Afganistán.

Lleva desde 2018 en el Mando de Tareas Territoriales, que se encarga de la cooperación de las fuerzas militares con las organizaciones civiles. Es decir, ya tiene experiencia en la lucha contra el coronavirus. La Bundeswehr ha ayudado a crear centros de vacunación, a hacer rastreos y atender a población de más edad. Desde Der Spiegel, ya le llamaban el General Corona.

«Aporta muy buen nivel de conocimiento y preparación», ha dicho a Deutschlandfund Egon Ramms, general fuera de servicio. Quienes le conocen elogian su control de la situación y su capacidad para tomar decisiones de forma rápida. De hecho, ya habría advertido en octubre de la gravedad de esta cuarta ola.

Hasta ahora no se había recurrido en crisis similares a nombrar a un militar al mando del equipo de crisis, que seguirá directrices políticas. De ahí que haya quienes vean una operación de relaciones públicas, con el fin de transmitir la imagen de un gobierno que retoma el control. Hasta ahora en otras catástrofes, como el temporal de 1962 en la costa del Mar del Norte, o las inundaciones de este verano pasado, el ejército ha participado pero sin estar a cargo. Es un papel similar a la Unidad Militar de Emergencias (UME) en España.

La razón la explicó primero el liberal Lindner. La logística va a ser crucial en esta fase en la que se requiere vacunar masivamente a la población. El canciller in pectore, Olaf Scholz, aboga por la vacunación obligatoria, si bien descarta que se vaya a aplicar de nuevo el confinamiento. La cumbre con los Länder se celebra de nuevo este jueves.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dicho que es necesario poner sobre la mesa la medida de la vacunación obligatoria, de modo que en 2022 es probable que se despeje el camino para este plan.

Precedentes en Italia y Portugal

Como modelo de los despliegues del Ejército en situaciones de emergencia, se alude a Italia, donde el primer ministro, Mario Draghi, designó en marzo al general Francesco Figliuolo, comisario especial de la Covid. Su objetivo era aumentar la tasa de vacunación en Italia. Y lo ha logrado. Italia ya roza el 75%.

También en Portugal se asocia el éxito de la campaña de vacunación al contralmirante de la Marina Henrique Gouveia e Melo, quien pasó de estar al frente de fragatas y submarinos a dirigir este operativo. Gouveia e Melo recurrió a las instalaciones deportivas en las que se puso en práctica un plan para vacunar lo más rápido posible.

«Hemos ganado una batalla, pero no sé si hemos ganado la guerra contra el virus. Esto es una guerra mundial», dijo Gouveia e Melo en septiembre. Acertó. Portugal acaba de imponer de nuevo el estado de calamidad, a pesar de que con el 87% es el país con más alta tasa de vacunación de Europa.

Al contralmirante Gouveia e Melo le ha reemplazado el coronel Carlos Penha Gonçalves, doctor en inmunología e investigador del Instituto Gubelkian. Su próximo reto es superar el 90% de población vacunada.