Este año el número 10 de Downing Street no va a celebrar festejos navideños por el ascenso de casos relacionado con la variante ómicron del coronavirus. El anuncio del portavoz del primer ministro británico, Boris Johnson, ha sonado a broma de mal gusto a los ciudadanos. En esta ocasión no les aconsejan renunciar a sus celebraciones. Hace un año, el 18 de diciembre, mientras la población estaba confinada, el entorno del primer ministro celebraba por todo lo alto las Navidades sin respetar las normas impuestas a los ciudadanos.

Boris Johnson, que está en sus horas más bajas como jefe del gobierno, no asistió pero estaba al tanto. Ha lamentado lo sucedido pero ha echado balones fuera y trata de seguir adelante. Y, según The Times, no fue la única juerga. Hubo una media docena. En los sondeos, el primer ministro se hunde: un 66% de los británicos tienen una opinión desfavorable sobre Johnson y solo un 24% favorable.

Este martes ha sufrido la peor derrota en una votación parlamentaria sobre nuevas medidas contra el Covid desde que llegó al poder. Noventa y nueve diputados tories se rebelaron contra el primer ministro. La prensa británica este miércoles repite las palabras «rebelión» y «humillante» para describir lo sucedido en la Cámara. El nuevo plan salió adelante con el voto de la oposición laborista, según informa The Guardian.

Primero Johnson y su entorno negaron los hechos pero tuvieron que reconocerlos cuando ITV difundió una simulación de rueda de prensa sobre una posible filtración del festejo se ha llevado por delante a una asesora del primer ministro, Allegra Stratton, quien ha reconocido su gran error, «algo que nunca olvidaré». En ese ensayo de comparecencia, Stratton se ríe sobre el embrollo sin pudor. Pero los medios británicos han ido más allá porque han revelado que Boris Johnson no cumplió con las normas en un encuentro en su residencia.

Además no es Allegra Stratton quien está al frente del gobierno del Reino Unido. Es Boris Johnson, quien ganó con holgura las elecciones legislativas celebradas hace dos años. En el último sondeo de Opinium sobre su popularidad, un 53% de los británicos está a favor de su dimisión, mientras un 28% defiende que se mantenga en el poder. Nunca antes había estado tan hundido.

Por supuesto, el líder laborista, Keir Starmer, ha pedido su renuncia. «No está preparado para el cargo y como no lo está, no va a dimitir, así que la cuestión es si los miembros tories del gabinete, los diputados tories, están dispuestos a lidiar con esto?» Los conservadores han perdido diez puntos en relación a lo que lograron hace dos años. Es cierto que la mayoría se decantaría ahora por la abstención, de modo que son más fáciles de recuperar.

Boris Johnson se ha beneficiado del cambio sociológico que hubo después del Brexit, cuando el Partido Conservador se convierte en el partido de la gente humilde del norte de Inglaterra»

tian baena, politólogo

«Los partidarios de Boris Johnson ahora, curiosamente, son los que apoyaron el Brexit, los obreros del norte de Inglaterra, con poco nivel de estudios. Boris Johnson es élite pero conecta por su forma de ser con este electorado. Se ha beneficiado del cambio sociológico que hubo después del Brexit, cuando el Partido Conservador se convierte en el partido de la gente humilde, del norte de Inglaterra», señala Tian Baena, politólogo. Y es a ellos a quienes ha decepcionado.

En esta ocasión, ya no se trata del Brexit y sus consecuencias, o de la crisis económica, o del coronavirus y sus diferentes oleadas, sino que se trata de saltarse las normas que a muchos les han costado unos enormes sacrificios: no poder despedirse de sus seres queridos, o estar lejos de ellos durante muchos meses, perder el empleo o gran parte de los ingresos, estar trabajando de sol a sol para atender a los otros…

Prueba de que este escándalo ha tocado la fibra sensible del votante británico son las portadas, editoriales y viñetas del Daily Mail y el Daily Telegraph, dos diarios populares afines a los conservadores. De hecho, Boris Johnson estuvo publicando columnas en el Telegraph hasta que asumió el cargo de ministro de Exteriores. Cobraba 275.000 libras al año.

La mayor mentira de Boris

La gran invención sobre la que se montó la campaña del Brexit tiene el sello de Boris Johnson y su entonces asesor, Dominic Cummings. Repitieron una y mil veces cómo el Reino Unido tenía que abonar 350 millones de libras a la semana a la Unión Europea, un dinero que ellos aseguraban que destinarían al desvencijado sistema de salud británico.

Pero todo aquello fue un montaje para poner contra las cuerdas al entonces primer ministro, David Cameron. Nunca pensó Boris Johnson que tendría que gestionar las consecuencias de la salida del Reino Unido de la UE. Nunca creyó que fuera a suceder.

Lo que ocurre ahora es la demostración de que Boris Johnson tiene un problema con la verdad y la realidad. Por eso cuando la realidad del Brexit se manifiesta, reacciona como si no hubiera firmado lo que firmó»

enrique feás, investigador en elcano

Según Enrique Feás, investigador senior en el Real Instituto Elcano, «lo que ocurre ahora es la demostración de que Boris Johnson tiene un problema con la verdad y la realidad. De este modo, cuando la realidad del Brexit se manifiesta en todo su esplendor (controles en el mar de Irlanda, o la falta de abastecimiento…), reacciona como si no hubiera firmado lo que firmó. Primero se vanaglorió del acuerdo y luego dice que es inaceptable. Son siempre los demás los que han de cumplir los acuerdos».

«En el caso del Brexit, ahora dice que el Tribunal de Justicia no puede regir, cuando sabe que es inaceptable. Así plantea el problema en término de enfrentamiento de soberanías, pero no en la gestión del detalle, porque a él le gusta la épica, no la gestión», apunta Feás.

En el terreno internacional su credibilidad está bajo mínimos y la relación con Estados Unidos también se resiente porque la Administración actual está preocupada por las consecuencias en Irlanda del Norte si el tratado descarrila.

Bueno para titular, malo para gestionar

Antes de dedicarse a la política Boris Johnson, fue periodista, en concreto, corresponsal en Bruselas del Daily Telegraph. Quienes coincidieron con él aún se acuerdan porque era especialista en tergiversar los hechos y en idear titulares sensacionalistas, siempre contra la Unión Europea.

Anna Bosch, que fue corresponsal en Londres de RTVE cuando Boris Johnson fue alcalde de Londres, recuerda cómo «sus colaboradores decían que era bueno vendiendo titulares pero no se implicaba en la gestión y sigue así, pero ahora como primer ministro sus retos son mayores y sus fracasos tienen más trascedencia».

La mayor barrabasada que ha cometido Boris Johnson ha sido el Brexit pero el ‘partygate’ ha herido los sentimientos más profundos de la población que le votó»

anna bosch, ex corresponsal de rtve

Según Anna Bosch, «la mayor barrabasada que ha cometido Boris Johnson es el Brexit, pero el partygate ha llegado a los sentimientos más profundos de la población que le votó. Lo han vivido como un agravio personal». Estos votantes ven lejano lo que pueda suceder en Irlanda del Norte pero han vivido en carne propio los estragos del coronavirus, mientras sus gobernantes y sus amigos estaban de juerga.

La táctica a la que suele recurrir Boris Johnson en situaciones críticas es siempre la misma, como recuerda un artículo de esta semana del Financial Times. En inglés literal, sería «la táctica del gato muerto». Diríamos en español extender una cortina de humo. Pero imaginar cómo Boris coloca un gato muerto en medio de una mesa es más gráfico. Esta vez, la cortina de humo ha sido el plan B para abordar la variante ómicron, es decir, nuevas medidas que evitan el confinamiento. También le ha ayudado el hecho de que acaba de ser padre de una niña. Es su segundo hijo con su actual esposa, Carrie Symonds, y el séptimo de sus vástagos.

Sin embargo, no parece suficiente. «Boris Johnson en cierto modo ha tenido la suerte de no tener que rendir cuentas como gobernante. Siempre ha encontrado a quién culpar, ya sea la pandemia o la UE. Ahora ha quedado en evidencia que no sabe rendir cuentas. Su modus operandi es echar a los leones a quienes están a su alrededor», señala Astrid Portero, consultora política.

«Tiene difícil remontar esta crisis porque lleva tiempo sin norte. Recordemos el discurso en el que perdió los papeles ante los empresarios y empezó a hablar de Peppa Pig. Boris Johnson nunca reconoce sus errores. Y esta vez no le va a bastar con la dimisión de sus asesores. Es la primera vez en el gobierno de Johnson que más de la mitad de sus votantes no está contento con Boris Johnson», añade Astrid Portero. 

Según un aliado de Johnson, que cita el Financial Times, el primer ministro está sepultado por un montón de gatos muertos y no podrá afrontar muchos errores de este calado.

Y, como apunta Anna Bosch, recordemos que en el Reino Unido los diputados comparecen cada fin de semana en su circunscripción ante su electorado. «Y también que los conservadores no saben lo que es la lealtad. Que se lo digan a Margaret Thatcher».