Para saber qué pretende Vladimir Putin en Ucrania nada mejor que leer a Vladimir Putin. Así podremos averiguar por qué Putin se enroca con Ucrania una vez más y pone en jaque a Occidente. «El muro que ha surgido en los últimos años entre Rusia y Ucrania, las partes de lo que es esencialmente el mismo espacio histórico y espiritual, es a mi juicio nuestra gran desgracia y tragedia común. Es, en primer lugar, consecuencia de nuestros propios errores cometidos en épocas diferentes. Pero también es el resultado de los esfuerzos deliberados de aquellas fuerzas que siempre han tratado de socavar nuestra unidad». Es un párrafo de un artículo de más de 5.000 palabras titulado Sobre la unidad histórica de rusos y ucranianos, que se dio a conocer en julio pasado.

Gideon Rachman, columnista en el diario Financial Times, compara la visión que plasma Putin en este texto con la de un marido abusador ya que combina declaraciones de amor con amenazas si no hay reciprocidad en los sentimientos. «A veces retrata a los ucranianos como hermanos de sangre y otras como neonazis», señala Rachman con acierto.

El muro que ha surgido en los últimos años entre Rusia y Ucrania es a mi juicio nuestra gran desgracia y tragedia común»

vladimir putin, presidente de rusia

Esa obsesión de Putin con Ucrania tiene sus raíces en su creencia en que los líderes soviéticos cometieron la mayor de las barbaridades al permitir la secesión de los estados que formaban parte de la Unión Soviética. Aquello, según Putin, fue un auténtico robo. Y como Ucrania se convirtió en un Estado fallido, quedó expuesta a la influencia de Occidente. Esto lo aprovecha Occidente que quiere utilizar a Ucrania como «trampolín hacia Rusia». Por eso el líder ruso ve la posibilidad de que Ucrania entre en la OTAN como una amenaza, no ya militar, sino política. Y Ucrania, a ojos de Putin, es Rusia.

Los servicios de Inteligencia de EEUU han advertido de que Rusia está preparando una invasión de Ucrania a principios de 2022, según informaciones contrastadas por la cadena de televisión CBS. El Kremlin ha emplazado unos 100.000 soldados en la frontera con el país vecino, con el que ya libró una guerra en 2014 que derivó en la anexión de Crimea y el control de la zona del Donbás, donde Moscú apoya a los separatistas. Según estimaciones de la ONU, esta guerra soterrada ya ha costado 14.000 vidas. Mas de un millón y medio de personas se han visto obligadas a dejar sus hogares.

En la cumbre virtual que tuvo lugar el martes entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el estadounidense, Joe Biden, la demanda de Moscú fue clara: quiere garantías de que la OTAN no va a ampliarse hacia el Este. Es una «línea roja» para Putin. El Ministerio ruso de Exteriores ha pedido a la Alianza Atlántica que retire la propuesta a Ucrania y Georgia de ingresar en la organización. Y lo dice «en aras de los intereses fundamentales de la seguridad europea».

«Putin quiere quedarse con Ucrania y que la seguridad europea se decida como en tiempos de la guerra fría: a un lado, Estados Unidos, y al otro, Rusia. En esa ecuación no cuentan los ucranianos ni los europeos, ni muchos otros. El Kremlin quiere cambiar la arquitectura de la seguridad europea. Lo que demanda en realidad es derecho de veto sobre lo que se puede hacer en Ucrania, ahora, pero luego será Polonia, los Bálticos. Si se cede en Ucrania, será nefasto, y además los ucranianos no están dispuestos a rendirse», afirma Nicolás de Pedro, investigador senior en The Institute for Statecraft.

Coincide Gideon Rachman, columnista del Financial Times, en que Estados Unidos y la OTAN deberían tener cuidado con hacer concesiones a Putin. «Hay dos razones por las que han de ser reacios a esta demanda: en primer lugar, Ucrania es una nación soberana. Debería tomar sus propias decisiones sin que las superpotencias hagan tratos por encima de ella. En segundo lugar, hay que ser prudentes. Si se acepta lo que exige Moscú, ¿eliminaríamos la posibilidad de una guerra? En su artículo Putin deja claro que la independencia de Ucrania es una aberración, de modo que habría más demandas», señala el experto en política internacional.

¿Amenaza real o escenificación?

¿Está dispuesto realmente Putin a invadir Ucrania o está tensando la cuerda para ver qué consigue de esta forma? Carmen Claudín, investigadora senior en el CIDOB, se inclina a pensar que es una puesta en escena «Son capaces de entrar, por supuesto, pero me parece que es una maniobra para sacar músculo. Quieren dejar bien claro que están ahí, que pueden entrar. Todo de depende del cálculo de réditos que haga Putin. No va a ser un paseo militar como lo de Crimea. El Ejército ucraniano está mejor preparado, gracias a la OTAN y a EEUU. Y la sociedad ucraniana está detrás. Una aventura así puede salirle muy cara», señala Claudín. «Rusia quiere demostrar que no es la Rusia arrodillada de los 90 sino una gran potencia, sobre todo para que tomen nota Ucrania, Georgia, Moldavia… «, añade.

La OTAN no representa un peligro militar para Rusia pero sí político. Sociedades como la ucraniana votan por gobiernos a quienes piden que se acerquen a la UE, y eso el Kremlin lo ve como una injerencia»

carmen claudín, investigadora en cidob

El mensaje oficial que lanza el Kremlin es el veto a que Ucrania entre en la OTAN. El secretario general, Jens Stoltenberg, ha respondido que el ingreso depende de la voluntad soberana de Kiev y de que lo acepten los 30 miembros de la Alianza. Pero en realidad más que la amenaza militar es el cambio político lo que de verdad preocupa al Kremlin. «La OTAN no representa un peligro militar para Rusia pero sí un peligro político. Sociedades como la ucraniana votan por gobiernos y dirigentes a quienes piden que se acerquen a la UE y que hagan reformas para que el país respete el estado de derecho, algo que el Kremlin considera una injerencia occidental», señala la investigadora del CIDOB.

¿Y qué pasa si Putin no consigue lo que pretende con su puesta en escena? Nicolás de Pedro cree que en ese caso Putin está dispuesto a todo. «La situación es más peligrosa de lo que muchos piensan. No descartaría que ejecute una operación de castigo devastadora durante unas semanas y que machaquen a los ucranianos más allá del Donbás», apunta el investigador especializado en espacio postsoviético.

Este conflicto plantea un desafío al presidente de EEUU en un momento complicado en el exterior y con debilidades domésticas sin resolver, atizadas por la eterna crisis por la pandemia. Retiró las tropas de Afganistán en agosto en una operación desastrosa para focalizarse en Asia-Pacífico, con el telón de fondo del enfrentamiento con China, cada vez más presente. Tener abierta otar vía de agua es preocupante para Washington. Su conversación con Putin no achantó al líder del Kremlin.

Biden ha dejado claro que no desplegará efectivos en Ucrania. La OTAN está ante un serio problema porque los aliados no actúan sino es bajo el liderazgo (y ejemplo) de Washington»

mariano aguirre, chatham house

«En el marco de la tendencia de EEUU a retirar tropas de conflictos externos, como ha hecho en Afganistán e Irak, Biden ha dejado claro que no desplegará efectivos en Ucrania. A la vez exige a los aliados que se hagan cargo si Rusia invade. Esto conduce a la OTAN a un serio problema porque los aliados no actúan si no es bajo liderazgo (y ejemplo) de Washington. Ante esto, la receta de la Casa Blanca es que los europeos amenacen económicamente a Rusia y, en particular, que Alemania corte el acuerdo que tiene con Rusia para comprarle recursos energéticos. Es un sinsentido. Biden aceptó el acuerdo hace pocos meses. Putin conoce estas contradicciones y puede sacar beneficios agudizándolas», dice Mariano Aguirre, miembro asociado de Chatham House.

Alemania es clave

¿Qué deberían hacer los aliados para detener a Putin? Carmen Claudín considera que las sanciones son efectivas y también por el impacto en la imagen de Moscú. Y está convencida de que lo que más impacto le causaría al Kremlin, además de sanciones financieras cualitativamente superiores, sería paralizar el Nord Stream 2, el gasoducto que va directo de Rusia a Alemania.

«Los europeos necesitan el gas ruso porque no han conseguido diversificar el suministro de gas pero para Rusia Europa es el mayor mercado. Fue significativo ver cómo cuando Aleksander Lukashenko dijo en plena crisis con Polonia por los refugiados que Bielorrusia había colocado en la frontera que cortarían el gas ruso, Putin salió al paso descartando esa opción», afirma Claudín.

Hay que ayudar a Ucrania en todo lo posible porque le asiste su legítimo derecho a la defensa y aplicar medidas económicas que afecten realmente a Rusia y a la élite del Kremlin»

nicolás de pedro, the statescraft

Coincide con la investigadora Nicolás de Pedro, quien cree que el mensaje que habría que lanzar a Moscú sería «ayudar a Ucrania en todo lo posible porque le asiste su legítimo derecho a la defensa, sancionado por la Carta de Naciones Unidas, y aplicar medidas económicas que afecten realmente a Rusia y a la élite del Kremlin. Han de sentir la presión». De Pedro está convencido de que no solo afecta a los países limítrofes con Rusia, también a los nórdicos, y a toda Europa. «Cuanto más cerca están, más claro lo ven», añade.

El papel de Alemania es clave. Y en Berlín hay un nuevo gobierno, encabezado por el canciller Olaf Scholz, y formado por primera vez por liberales, verdes y socialdemócratas. Annalena Baerbock, colíder de los Verdes, es la ministra de Exteriores, y al menos hasta ahora, ha sido muy clara sobre el apoyo a la democracia en Bielorrusia y en Ucrania frente a los abusos del Kremlin.

El acuerdo de coalición, que consta de 177 páginas, da relevancia a la relación con Ucrania y Bielorrusia. «La intervención rusa en favor de Lukashenko es inaceptable», defiende el nuevo gobierno semáforo de Berlín. Y se compromete a apoyar la «integridad territorial y la soberanía» de Ucrania.

Como señala Timothy Garton Ash en un artículo titulado De Hungría a China, los principales desafíos de Alemania están en el Este, en The Guardian, «Alemania es un actor clave en la orquesta europea y occidental. ¿Está preparado el canciller Scholz a decir claramente al líder ruso, al menos en privado, que si Rusia va a invadir Ucrania de nuevo, el Nord Stream 2 será el mayor fiasco submarino jamás conocido? Eso disgustaría mucho al ex jefe del partido de Scholz, Gerhard Schröder, que es el presidente de Nord Stream 2, pero sería una señal de que el nuevo gobierno tiene un compromiso democrático, europeísta y por Occidente rotundo».

Garton Ash reconoce que tanto en la relación con Rusia como con China el gobierno tiene dos dificultades: el empresariado que solo ve los negocios con Moscú y Pekín, y la opinión pública, que no vislumbra el riesgo que comporta el mundo en que vivimos.