América Latina ELECCIONES PRESIDENCIALES EN CHILE

Boric versus Kast, historia de dos Chiles (o más)

El candidato conservador a la Presidencia se presenta como el único garante del orden mientras que el aspirante de izquierdas promete un cambio con contenido social

Imagen de Gabriel Boric y José Antonio Kast con la bandera de Chile de fondo

Carmen Vivas

Son dos Chiles los que se enfrentan este domingo en las elecciones presidenciales. El Chile anticomunista contra el Chile antipinochetista. El Chile neoliberal de los Chicago boys y el Chile que mira al bienestar igualitario los países nórdicos. El Chile de los valores católicos tradicionales y el Chile que celebra la legalización del matrimonio homosexual. El Chile que prioriza el orden y encarna José Antonio Kast frente al Chile que quiere el cambio que abandera Gabriel Boric. Pero hay chilenos que esta polarización, lejos de movilizarlos, los deja paralizados y no votan. ¿Lo harán este domingo?

Es una de las incógnitas de esta jornada de resultado incierto en el país que fue considerado «la Suiza de Latinoamérica». Ese «oasis de estabilidad», en palabras del presidente saliente, Sebastián Piñera, se transformó con el estallido social de octubre de 2019 en puro caos. Ese progreso se había construido sobre unos cimientos frágiles: Chile es uno de los países con mayor índice de desigualdad, según el coeficiente Gini, de la OCDE. El tercero después de Sudáfrica y Brasil.

Aún hay restos en Santiago de Chile de aquellos disturbios y muchos chilenos, pequeños comerciantes, especialmente, votarán por el candidato que encarna el orden, José Antonio Kast (Santiago de Chile, 1966). Les importa menos que sea calificado de ultraderechista, algo que a Kast le saca de sus casillas, por tener como modelo a Jair Bolsonaro o a Donald Trump.

Es justo lo que moviliza en su contra a muchos votantes que avalarán a Gabriel Boric (Punta Arenas, 1986) a pesar de su inexperiencia y con la confianza de que será el socialdemócrata que ha querido dejar ver en la campaña de la segunda vuelta. Boric encabeza una coalición de izquierdas llamada Apruebo Dignidad, formada por el Frente Amplio y el Partido Comunista. Ha recibido el apoyo en segunda vuelta de la ex presidenta Michelle Bachelet y de los partidos de la Concertación, el centro izquierda tradicional en Chile.

Cambio versus orden

La desafección con los partidos tradicionales ha llevado a que dos candidatos de posiciones extremas sean los que se disputen la Presidencia. Pero solo votó el 47% de la población. Y de los que acudieron a las urnas poco más del 50% lo hizo por Kast, que logró el 27,9% en primera vuelta, o por Boric, que consiguió el 25,8%. Desde hace días no pueden darse a conocer encuestas, aunque Boric tenía una ligera ventaja en las oficiales. En las que circulan extraoficialmente hay incluso empate técnico. Ninguno de los dos tiene garantizada la victoria.

¿Qué representan realmente? ¿Por qué se decantarán por ellos sus votantes? En una entrevista con Augusto Taglioni, el analista Roberto Izikson lo explica así, según cita Juan Elman en Cenital: «Si Boric representa el 18 de octubre de 2019 mucho mejor que cualquier otro, Kast representa el 18 de octubre de 2021, que es la necesidad de orden y paz para poder vivir tranquilos. De alguna manera lo que tenemos es un nuevo clivaje, que no es necesariamente izquierda-derecha, sino que es cambio vs orden, eso es lo que está en pugna hoy en día y por eso Kast se volvió opción».

Si Boric representa el 18 de octubre de 2019, Kast representa el 18 de octubre de 2021, que es la necesidad de orden y paz para poder vivir tranquilos»

roberto izikson, analista

Kast, abogado de formación, opta a la Presidencia por segunda vez. Es líder del Partido Republicano y procede de la Unión Demócrata Independiente (UDI), una formación conservadora. Hasta ahora no se consideraba una opción de gobierno por ser extremo. Pero ha logrado el apoyo de todos los partidos de centro derecha. «Fuimos un modelo para el mundo y hemos de volver a serlo. No quiero ser un presidente que levante el puño sino un presidente que abra la mano y acoja», decía Kast en el último debate con Boric, que de ganar estas elecciones será el presidente más joven de Chile a sus 35 años.

Sin embargo, Kast no apoyó el acuerdo para acabar con el estallido social del 15 de noviembre. Tampoco Kast es partidario de la convención constituyente y se teme que pida el no cuando de vote en referéndum su propuesta. Boric, que fue líder estudiantil y no ha terminado la carrera de Derecho, avala esta reforma constitucional, que acabará con la Carta Magna de tiempos de Pinochet.

En este último debate, celebrado el lunes 13 de diciembre, Boric insistió en que subiría las pensiones a los chilenos y chilenas, (uno de los temas que llevó a la población a las calles en 2019) y que su objetivo sería el bienestar de los ciudadanos, «donde no dependa del tamaño de la billetera el acceso a la educación, la salud o una pensión digna». Como novedad aseguró que «no le molesta» que le llamen socialdemócrata.

Giro hacia la moderación

Los dos candidatos se han escorado al centro en la campaña de la segunda vuelta. Han moderado sus posiciones de partida. Kast incluso ha dicho que mantendrá el Ministro de la Mujer, conocedor de que las mujeres pueden ser clave en la elección definitiva. A su vez, Boric habla de seguridad ciudadana por primera vez. Y se presenta como un mayor garante de la paz y la estabilidad. «La ley tiene que cumplirse. Hay que respaldar a carabineros en el cumplimento de la ley», dijo el candidato de la izquierda. «La violencia no es el camino», sentenció, a la par que reconocía haber cometido errores en el pasado.

«Son dos candidatos de extremos, muestra del desvío que está viviendo la política tradicional chilena. Hay una polarización del sistema. Kast es un defensor del modelo económico liberal (pensiones, educación y salud privada). Tiene un discurso similar al de Vox. El Frente Amplio es como el Podemos de Chile. Está a favor del intervencionismo y de la mejora del estado del bienestar. Son el resultado de procesos parecidos, que tienen que ver con el agotamiento de los partidos tradicionales. Ahora moderan sus posiciones porque necesitan más apoyos», señala Nicolás Miranda Olivares, doctor en Estado de Derecho y Gobernanza Global y Máster en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Salamanca.

Son dos candidatos extremos, muestra del desvío que está viviendo la política tradicional chilena… Ahora han moderado sus posiciones porque necesitan más apoyos»

nicolás miranda, máster en estudios latinoamericanos en la u. salamanca

José Antonio Kast, hijo de emigrantes alemanes (su padre fue teniente en el régimen nazi) reconvertidos en comerciantes de éxito, es un católico devoto, padre de nueve hijos. Defiende que el sistema económico que llevó a Chile a ser el país más próspero de América Latina. Ha querido identificarse con la ley y el orden y los valores tradicionales. Es contrario al aborto y al matrimonio homosexual, si bien ahora dice que no revocará la ley recién aprobada.

Ha prometido cavar una zanja de tres metros de profundidad en el norte del país para poner freno a la inmigración, principalmente de venezolanos y haitianos. En el norte Kast logró sus mejores resultados en primera vuelta. Kast asocia a Boric con la violencia y el comunismo.

Gabriel Boric ha prometido poner en marcha la agenda social, ese cambio, que demandaban en las calles los manifestantes del estallido: aumentará el gasto público, reformará el sistema de pensiones para que no dependa del sector privado, aumentará los impuestos a los ricos, y dará mayor poder a las mujeres y a las minorías, también a los indígenas.

Boric relaciona a Kast con la dictadura de Pinochet. De hecho, Kast votó a favor de la continuidad de la dictadura en el referéndum de 1988 y defiende sus logros económicos, si bien asegura que reprueba los abusos en derechos humanos. Kast ha dicho en campaña que la dictadura de Pinochet permitió la salida democrática como clara diferencia con respecto al régimen chavista o la dictadura de Nicaragua.

Incertidumbre y angustia

Paulina Astroza, profesora de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la Universidad de Concepción, en Chile, afirma que el escenario está muy abierto este domingo. «Puede ganar cualquiera de los dos. En el ambiente flota la incertidumbre», afirma. Destaca también cómo la campaña ha sido muy floja y muy sucia. «Se parece más a la campaña de Trump que a otras que hemos vivido en Chile. Esto daña la democracia», añade. Sin embargo, cree que la sociedad estaba más polarizada con el estallido social de 2019. «Lo que nos une es la angustia. Gane quien gane. La ciudadanía está inquieta».

Lo que nos une es la angustia. Gane quien gane. La ciudadanía está inquieta»

paulina astroza, profesora de derecho internacional y rrII en la u. de concepción

A su juicio, «Boric tendrá opciones si ha logrado proyectar en la ciudadanía que se inclina hacia la socialdemocracia y no será un populista de izquierdas. Ha acogido estos planteamientos, pero está por ver si eso se traducirá en más votos en las urnas. Muchos tomarán la decisión el mismo domingo».

Si bien en el caso de Boric, la duda será la estabilidad, a quiénes va a recurrir para gobernar, si ganara Kast, Astroza cree que hay un serio riesgo de recorte de libertades. «Es antiglobalista, ani inmigración, soberanista. No será un Piñera 2. Será un gobierno más conservador en valores y más liberal en lo económico». Además, a su juicio, «el triunfo de Kast golpearía la imagen de Chile, sobre todo en Europa. Y como ejemplo para América Latina tendrá un impacto fuerte también».

Sea quien sea el vencedor, hay que tener en cuenta que el congreso está más fragmentado y que ninguno de los dos candidatos tendrá mayoría. «Será un actor muy importante de veto. En términos de gobernabilidad, ninguno puede imponer su discurso», apunta Nicolás Miranda.

Justo el día en que los dos candidatos cerraban la campaña, moría a los 99 años la viuda de Augusto Pinochet, Lucía Hiriart, una figura muy representativa de la dictadura. Kast comentó que le parecía «increíble» el deceso, pero Boric recordó «la profunda división que causó en el país» y expresó «su respeto a las víctimas de la dictadura de la que ella fue parte y símbolo». El azar ha querido que la sombra de Pinochet llegue hasta esta elección presidencial.

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