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Scotland Yard investiga si las fiestas de Boris Johnson violan las normas del confinamiento

La policía de Londres se anticipa al informe de Gray al abrir el caso, lo que perjudica aún más al primer ministro

Boris Johnson, primer ministro, en el 10 de Downing Steet

El primer ministro británico, Boris Johnson, sale de Downing Street. EFE

La policía ha tomado cartas en el asunto de las fiestas en Downing Street, el conocido como Partygate que ha llevado al borde del abismo político al primer ministro británico, Boris Johnson. «Puedo confirmar que la Met (policía de Londres) está investigando una serie de eventos que tuvieron lugar en Downing Street y Whitehall en los últimos dos años en relación con posibles infracciones de la normativa sobre el covid-19», ha dicho la número uno de Scotland Yard, Cressida Dick ante la asamblea local de la ciudad.

En concreto, la policía está estudiando ocho de las 16 fiestas que se habrían celebrado, según las informaciones recopiladas por Sue Gray, la funcionaria encargada por el primer ministro. En función de lo que dijera el informe el caso pasaría a la policía, pero ya ha pasado directamente a ser una investigación criminal. ¿Se ha saltado la ley Boris Johnson para el confinamiento que él mismo decretó?

No es solo una cuestión de buena o mala conducta. Es un primer ministro cuyo comportamiento es objeto de una investigación criminal, si bien Scotland Yard señala que su investigación es sobre las fiestas en Downing Street, no sobre el primer ministro en sí. Boris Johnson ha dicho que desea, sobre todo, que haya «claridad» y ha recibido positivamente este paso de la policía de Londres.

Boris Johnson había encargado a una alta funcionaria, Sue Gray, la investigación interna sobre estas fiestas. Las conclusiones se conocerán en breve. Downing Street ya tiene el resultado, según los medios británicos. Sky News ha revelado que hay fotos de las fiestas en las que se ve a Boris Johnson y gente a escasa distancia con botellas de vino.

Hasta ahora Boris Johnson se había escudado en esta investigación interna para hacer frente a la presión de los miembros de su partido más críticos. La presión va a incrementarse, como prueban las declaraciones del ex ministro del Brexit, David Davis, en su cuenta de Twitter. «Con la investigación policial, esta pesadilla va a peor», señala Davis.

Este diputado conservador fue quien dijo en el Parlamento a Boris Johnson: «Por amor de Dios, váyase», en su última intervención, cuando se conocían algunas fiestas menos que ahora.

Un cumpleaños en Downing Street

La última revelación, exclusiva de ITV, indica que Boris Johnson celebró su cumpleaños el 19 de junio de 2020 en una fiesta que le preparó su esposa, Carrie, con quien se ha casado ya en el poder, y a la que asistieron unas 30 personas. Reino Unido estaba en pleno confinamiento. Ni siquiera la Reina celebró su aniversario en esas circunstancias.

La excusa del premier, expuesta a través de su portavoz, es escandalosamente pobre: solo estuvo diez minutos en la fiesta con sus colaboradores y dedicó más tiempo a la celebración privada. Otro de sus acólitos ha dicho que Boris Johnson no tiene culpa de que le ofrecieran un pastel en ese evento, o que le cantaran «happy birthday».

En el evento estaba incluso la decoradora Lulu Lyte, quien reformó su apartamento en Downing Street. La financiación de estas obras también ha causado problemas a Johnson.

Las revelaciones en la prensa más afín al primer ministro, como el Daily Telegraph, donde colaboró como columnista, indican la gravedad del escándalo. Este diario, conocido como Torygraph por su afinidad con los tories, citaba este lunes a fuentes conservadoras que daban por hecho que Boris Johnson no terminaría como primer ministro esta semana.

Quien habría sacado a relucir estos excesos del primer ministro es nada menos que Dominic Cummings, quien fuera su asesor en la campaña del Brexit. Ha rechazado ser interrogado en la investigación de Grey, pero ha testificado por escrito.

La venganza de Cummings está en marcha. Y no parece que el astuto spindoctor vaya a parar hasta ver a Boris Johnson salir de Downing Street, como tuvo que hacer él. Le hizo subir y está dispuesto dejarle caer.

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