«EEUU y la OTAN están ignorando las demandas de Moscú». El líder ruso ha hablado por primera vez en semanas sobre la crisis que tiene el foco en Ucrania y lo ha hecho después de su entrevista con el primer ministro de Hungría, Viktor Orban. Putin se refiere a la preocupación del Kremlin por la posible integración de Ucrania en la OTAN y a su exigencia de que la Alianza Atlántica se repliegue y de facto vuelva a sus fronteras de 1997, antes de la ampliación al Este. Estas demandas son inadmisibles para la OTAN.

Putin ha acusado a Estados Unidos de intentar que Rusia lance un ataque con el fin de tener un pretexto para aplicar sanciones contra su país. «Su objetivo es contener el desarrollo de Rusia. Ucrania solo es un instrumento para conseguir su meta. Pueden hacerlo de diferentes maneras, como empujándonos a un conflicto armado y así hacer que sus aliados en Europa endurezcan las sanciones contra nosotros, algo que ya están discutiendo en EEUU», ha dicho Putin. Ha insistido en que el ingreso de Ucrania en la OTAN es una amenaza a la seguridad de Rusia, e incluso del mundo.

«Las puertas de la Alianza están abiertas», aseguró el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, al comentar la respuesta al ultimátum de Moscú. La cuestión es que Ucrania no va a entrar en la OTAN de forma inminente. Ni siquiera se plantea su ingreso en la próxima cumbre que se celebra en Madrid el 29 y 30 de junio. Y plantear que Europa del Este quede ahora fuera de la Alianza Atlántica no entra en los planes de ningún líder occidental. Es decir, lo que plantea el Kremlin es imposible y Putin lo sabe. El líder ruso asegura que está estudiando detalladamente las respuestas de los aliados a las demandas rusas.

A pesar de todo, Putin cree que «el diálogo debe continuar». Es el momento de la diplomacia como confirman todas las reuniones que se han celebrado este martes. Antes de ver al primer ministro húngaro, Putin ha hablado por teléfono con el primer ministro italiano, Mario Draghi, quien le ha advertido de «las serias consecuencias» que tendría un empeoramiento de la crisis.

También ha vuelto a hablar con el presidente francés, Emmanuel Macron, que se ha convertido en el mediador-en-jefe entre los líderes europeos. Ya hablaron el viernes, cuando quedó de manifiesto la distancia que separa las posiciones de Moscú y los aliados, aunque la esperanza está en que queda . Putin ningunea intencionadamente a las instituciones europeas y sus representantes.

Contactos en Kiev

La conversación telefónica que iba a mantener con el primer ministro británico, Boris Johnson, el lunes por la noche, se ha retrasado hasta el miércoles. Boris Johnson ha viajado este martes a Kiev. El premier británico trata de sobrevivir al escándalo del Partygate, ahora pendiente del dictamen de Scotland Yard sobre las fiestas en Downing Street. Mostrar músculo en la crisis con Moscú le viene bien para dar idea de que es un líder que está al mando y un líder necesario.

El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, asimismo se ha entrevistado por teléfono con el jefe de la diplomacia ucraniana, Dmytro Kuleba, a quien ha reafirmado el compromiso de nuestro país en la defensa de la soberanía de Ucrania.

La última vez que había hablado en público Putin fue el 23 de diciembre, cuando dio su rueda de prensa anual. Ya entonces retrataba a Estados Unidos como el auténtico agresor. «Es Estados Unidos quien coloca misiles en nuestra puerta. Y nos demandan garantías. Es al contrario».

A su vez, también han vuelto a conversar por teléfono el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, y el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov. En Ginebra, reconocieron que habían mantenido un encuentro honesto pero desde entonces no ha habido avances. Estados Unidos respondió al ultimátum ruso con un rechazo a ese veto a que la OTAN cierre sus puertas y se repliegue, mientas el Kremlin insiste en que ha de reestructurarse el esquema de seguridad europeo.