La tensión vuelve a incrementarse entre Rusia y la OTAN. El Kremlin ha acusado a Estados Unidos de ignorar sus demandas sobre seguridad y ha amenazado con una respuesta «técnico-militar» en una carta a la que ha tenido acceso el diario ruso Kommersant.

«En ausencia de disposición de la parte americana para proporcionar garantías legales, firmes y vinculantes sobre nuestra seguridad por parte de EEUU y sus aliados, Rusia se verá forzada a reaccionar, incluida la aplicación de medias de carácter técnico-militar».

Es la respuesta que tenía pendiente el Kremlin a la propuesta de los aliados de negociar sin aceptar las líneas rojas que plantea Rusia. Es decir, cerrar la puerta de ingreso en la OTAN a Ucrania y retirar tropas de Europa Central y Oriental.

A su vez, Rusia ha expulsado al número dos de la embajada de EEUU en Moscú, Bartle Gorman, en lo que Washington ha considerado como un «paso hacia la escalada», también en su dimensión diplomática.

La decisión coincide con un momento crítico: el presidente de EEUU, Joe Biden, insiste en que la invasión es inminente, a pesar de que Rusia mantiene que estaba iniciando la retirada. «Toda la información que tenemos indica que están preparados a entrar en Ucrania y atacar. Mi sensación es que esto pasará en los próximos días», ha dicho Biden a los periodistas en la Casa Blanca.

También ha informado el jefe de la diplomacia de EEUU, Antony Blinken, al Consejo de Seguridad de la ONU de cómo Rusia llevará a cabo la invasión «en los próximos días». Según Blinken, Moscú pretende tomar Kiev y otros enclaves estratégicos de Ucrania. Mantiene que buscará «un pretexto» para justificar su intervención, bien un falso atentado, alguna evidencia falsa de genocidio de rusos en el Donbás o un ataque ficticio con armas químicas, según informa la agencia Efe.

Para la OTAN lo que Moscú presenta como el inicio de un repliegue es un mera recolocación de efectivos. Además, fuentes aliadas destacan que dejan los equipos y el material de combate con lo cual sería fácil regresar y atacar.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo el miércoles que no había señales de que las tropas rusas estuvieran dando marcha atrás, y que si Rusia lleva a cabo una agresión, las sanciones serán durísimas. Además, la OTAN estudia desplegar cuatro batallones de combate en Rumanía y Bulgaria, bajo mando francés.

Ataques en el este de Ucrania

A su vez, la situación en el este de Ucrania se ha agravado mucho este jueves hasta el punto de que el Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad de la UE, Josep Borrell, ha declarado que «los bombardeos en algunas partes de la frontera de Ucrania ya han comenzado«, pero no habrá sanciones hasta que «el nivel de intensidad de la agresión lo requiera».

Estos ataques serían operaciones de bandera falsa, según los aliados, que buscan provocar una reacción. Así lo ha dicho el secretario de Defensa de EEUU, Lloyd Austin, que se encuentra en la cumbre de ministros de la OTAN en Bruselas. En la misma línea se ha manifestado el primer ministro británico, Boris Johnson. La ministra británica de Exteriores, Liz Truss, ha visitado este jueves Kiev, donde ha expresado su solidaridad con Ucrania.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenski, ha informado al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, sobre el bombardeo en Stanytsia Luganska. «Hoy 17 de febrero los ocupantes han violado el alto el fuego en 29 ocasiones. Un militar ucraniano ha resultado herido. Tres empleados de un jardín de infancia resultaron heridos. También dispararon contra el pueblo de Vrubivka, donde los proyectiles alcanzaron una escuela, y rompieron un gasoducto», dijo Zelenski, en su conversación con Charles Michel, según informa www.ukrinform.es. La OSCE ha confirmado el incremento de ataques en la zona.

Borrell ha señalado que no hay evidencias de la retirada de tropas rusas pero que sí hay pruebas de combates y fuertes bombardeos en algunas partes de la frontera. El jefe de la diplomacia europea ha señalado que «hay mucha desinformación por parte de Rusia para crear una atmósfera de ataques contra rusos» en esa zona de Ucrania.

También se ha referido Borrell, antes de la reunión con los Veintisiete, al riesgo que entraña que la Duma haya instado al líder ruso, Vladimir Putin, a reconocer la independencia de Donetsk y Lugansk, un hecho que daría pie a Moscú a entrar en ayuda de los separatistas rusos con el argumento de la protección de la comunidad rusa.