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El español que asiste a las víctimas olvidadas de la guerra: "En una noche hubo 81 partos en los refugios de Kiev"

El español Jaime Nadal, representante del Fondo de Población de la ONU, desde un refugio en Kiev.

El español Jaime Nadal, representante del Fondo de Población de la ONU, desde un refugio en Kiev. UNFPA

Lleva días intentando recomponer su equipo, desperdigado desde que el jueves Rusia lanzara la invasión contra Ucrania. «Este martes hemos conseguido celebrar la primera reunión del equipo de respuesta a la crisis», reconoce Jaime Nadal en declaraciones a El Independiente. El español es el representante en Ucrania del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), un organismo de la ONU dedicado a la salud sexual y reproductiva.

Afincado en el país desde hace dos años y medio, Nadal afronta estos días sus jornadas más críticas. «Es una situación complicada, de mucha presión ambiental. Existe por momentos una calma muy tensa pero se prevé lo peor», admite desde Kiev. La capital, sometida a bombardeos, es uno de los objetivos de las tropas rusas, que han intensificado la ofensiva en las principales ciudades del país, con la captura en las últimas horas de Jersón, en el sur del país. Autoridades ucranianas, no obstante, insisten en que la urbe es escenario de enfrentamientos pero desmienten que haya caído en manos rusas.

«Nos preocupa la situación de las mujeres embarazadas, que han perdido por completo el acceso a los servicios médicos. En la noche del sábado hubo ochenta y un partos. Dieron a luz en sótanos o estaciones de metro de Kiev, carentes completamente de la más mínima salubridad en muchos casos y sin ningún tipo de asistencia médica, en condiciones absolutamente deplorables», denuncia el funcionario de la ONU, alarmado por el rápido deterioro de la situación. Más de 670.000 ucranianos han dejado el país desde el inicio de la ofensiva. La ONU estima que unas 4 millones de personas podrían abandonar territorio ucraniano con destino a la Unión Europea.

Liza, de 24 años, huyó de la ciudad ucraniana de Odesa en dirección a la frontera moldava. UNFPA Moldova/Eduard Bîzgu

«Estamos empezando a evaluar cuál es la situación a través de nuestra red de trabajo que incluye hospitales en el este y sureste del país. Hemos detectado que la mayoría de los centros de salud y hospitales siguen funcionando a pesar de todos los problemas que ya conocemos. El problema no es tanto el funcionamiento de esos centros de salud sino el acceso por parte de una población que obviamente no consigue a salir a la calle para acceder a los servicios básicos de salud», explica.

Desconocemos las consecuencias en las mujeres de las situaciones de estrés y ansiedad que se están produciendo

Su misión es precisamente «intentar garantizar que las mujeres, incluso en estas circunstancias, tengan acceso a servicios que les permitan no poner en riesgo su vida». «Es probable que ese número de partos sea similar en los días siguientes pero no disponemos aún de las cifras», indica. «Hay otras cuestiones que desconocemos. En situaciones de este tipo estrés y ansiedad ambiental resulta más probable que los abortos espontáneos se multipliquen y que se produzcan prolapsos por los esfuerzos físicos de subir y bajas escaleras».

Kits de dignidad

«Tampoco sabemos el número de mujeres que pueden haber fallecido por estos motivos. Normalmente no se cuenta en las estadísticas de las víctimas de la guerra pero, sin embargo, lo son. Algo similar se podría decir del proceso de desplazamiento de la población hacia el oeste del país, hacia los países de la Unión Europea y Moldavia», agrega Nadal, que permanecerá en el país coordinando la respuesta humanitaria. El personal no esencial de la ONU junto a los familiares de los funcionarios están siendo evacuados.

«Si algún sentido tiene nuestro mandato es en estas circunstancias. La idea es seguir en el país y seguir trabajando para que las mujeres y las niñas tengan acceso a servicios que no pongan en riesgo sus vidas y que tengan la debida protección», desliza el español. «Estamos coordinando con las autoridades sanitarias locales para el envío de material quirúrgico y medicinas en cuanto existan corredores humanitarios que nos permitan llevar a cabo este tipo de acciones con garantías», comenta.

Tienda de campaña dispuesta por el Fondo de Población de la ONU para asistir a los refugiados ucranianos en la frontera.
Tienda de campaña dispuesta por el Fondo de Población de la ONU para asistir a los refugiados ucranianos en la frontera. UNFPA

«Nuestros equipos en el este del país contaban con unidades móviles que antes de este conflicto iban por los núcleos dispersos de población, proporcionando asesoramiento y apoyo psicosocial a nivel comunitario para mujeres que eran víctimas de violencia sexual y de género. Estamos trasladando esos equipos al oeste del país», señala. Según estadísticas de la ONU publicadas en 2019, un 75 por ciento de las ucranianas mayores de 15 años habían sufrido algún tipo de violencia física o sexual. Una realidad sombría que podría aumentar en mitad del conflicto.

Se está haciendo una eternidad. Es una semana que parece un año

Otras de las labores en las que trabajan los efectivos que coordina Nadal es la distribución de «kits de dignidad» entre las mujeres que protagonizan el éxodo, huyendo de la contienda y el incremento de las hostilidades. «Incluyen cosas básicas para que las mujeres puedan preservar su dignidad en una situación como ésta. Elementos tan básicos como unas compresas, ropa interior o jabón que les ayudarán en un desplazamiento que nadie sabe muy bien cuánto puede prolongarse a pesar de las facilidades que se están dando en la frontera con la UE».

Destinado previamente en Egipto, Nadal titubea cuando se le interroga por la dureza de estos días. «Digamos que son complicados aunque he estado en otras coyunturas complicadas. 2013 en El Cairo también lo fue. Duró un poco menos. Esta experiencia actual es muy corta pero se está haciendo una eternidad. Es una semana que parece un año», murmura.

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