Europa BILL BROWDER, ENEMIGO NÚMERO UNO DE PUTIN Y PROMOTOR DE LA LEY MAGNITSKY

"Putin es imparable y no tiene límites: es un capo mafioso con el botón nuclear"

El inversor que ha sufrido la persecución del líder del Kremlin sostiene que hay que bloquear totalmente a Rusia para provocar su ruina, sancionar a los oligarcas, testaferros de Putin, y ayudar a Ucrania para que venza en el campo de batalla

Imagen de Bill Browder con la imagen de Putin detrás sobre un papel rasgado

Carmen Vivas

Suele presentarse como «el enemigo número uno de Putin». Quizá suene exagerado pero es seguro que figura en la lista negra del líder ruso. Como promotor de la Ley Magnitsky, Bill Browder, CEO de Hermitage Capital, se ha enfrentado al líder ruso con riesgo de su vida. Serguei Magnitsky era su abogado y perdió la vida en una cárcel rusa en 2009 por trabajar para este exitoso inversor, autor de la obra autobiográfica Notificación Roja. La Ley Magnitsky tiene como objetivo sancionar a los ciudadanos extranjeros que hayan cometido violaciones de los derechos humanos. Bill Browder descubrió el talón de Aquiles de Putin, los oligarcas que tienen a su nombre su fortuna y todos los que son cómplices de sus atrocidades.

«Para derrotar a Putin hay que acabar con él financieramente y en el campo de batalla», sostiene Browder, quien cree que sería un error darle una salida. La invasión de Ucrania viene a confirmar que Browder no se extralimitaba al llamar la atención al mundo sobre el peligro que entraña el líder ruso. «Putin va a ir todo lo lejos que quiera porque no tiene moral ni sentido de la responsabilidad… Está dispuesto a todo: después de Ucrania puede atacar Polonia o incluso llegar a Alemania y no dudará en utilizar las armas nucleares. Disfruta haciendo daño».

Nacido en 1964 en Massachusetts, su abuelo, Earl Browder, fue el mayor comunista de Estados Unidos, fundador del Partido Comunista Americano. Hijo y hermano de científicos de primer nivel, sostiene con sentido del humor que para destacar en su familia, y de alguna manera vengarse por tanta excelencia, se propuso ser el mayor capitalista de Europa Oriental. Y empezó sus primeros pasos justo después de la caída del Muro de Berlín.

En 2005, Hermitage Capital era el fondo de inversiones extranjero más importante de Rusia. Cuando Browder empezó a actuar por su cuenta, Putin le puso en su punto de mira. Como no pudo llegar a él, acabó con su abogado. Al principio llegó a creer en el mensaje anticorrupción que vendía Putin. «Tenía la impresión equivocada de que era honesto y de que quería luchar contra los corruptos. Pero luego se hizo un oligarca», nos contaba hace un par de años. El 12 de abril se publica su libro Freezing Order, donde prueba cómo Putin es un delincuente financiero.

Durante los últimos 20 años su principal objetivo ha sido robar todo lo que ha podido a los rusos. Su fortuna debe de superar los 200.000 millones de dólares. Es el hombre más rico del mundo»

«En la obra pruebo cómo Vladimir Putin es un delincuente financiero puro y duro. Creo que en gran parte todo este lío se explica por su corrupción y sus crímenes financieros. A Putin le gusta hacer daño y le encanta acumular dinero. Está obsesionado con el dinero. Durante los últimos 20 años su principal objetivo ha sido robar todo lo que ha podido a los rusos. Es difícil calcular a cuánto asciende su fortuna pero estimo que debe superar los 200.000 millones de dólares. Incluso puede ser mucho más que eso. Es el hombre más rico del mundo. Ha robado todo lo que ha podido a la población y al Estado ruso», explica en conversación telefónica via zoom desde Londres, donde vive desde que fue deportado desde Moscú en noviembre de 2005. Bill Browder está casado con la empresaria rusa Elena Molokova con quien tiene un hijo, Joshua. Defiende que hay que condenar a los rusos que están con Putin, no a todos los rusos, pero reconoce que la mayoría ha dejado el país.

Bill Browder lleva más de tres lustros desafiando a Vladimir Putin. Cuando Serguei Magnitsky, quien defendía su causa frente al Kremlin murió en prisión en noviembre de 2009, tras ser víctima de abusos durante casi un año, se comprometió a librar la batalla para que se hiciera justicia. Ha logrado que la Ley Magnitsky se apruebe en 34 países de todo el mundo. En 2012 dio el paso Estados Unidos. Lamentablemente en España aún no ha tenido éxito. Quizá después de la guerra en Ucrania haya ocasión de que los partidos políticos españoles se comprometan con esta causa justa.

Un hito fue que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminara en agosto de 2019 que Rusia había violado «el derecho a la vida» de Serguei Magnitsky. La Justicia europea avalaba así la versión de Browder sobre la muerte de su abogado, es decir, fue víctima de abusos y no recibió la atención médica requerida, y establecía una pequeña compensación para su familia. «La Ley Magnitsky ha sido muy útil y marca el camino. Es una manera muy potente de perseguir a los oligarcas. Hay que seguir ese camino”. 

Putin no tiene líneas rojas

Bill Browder está convencido de que Putin irá todo lo lejos que quiera. «No tiene límites ni sentido de la responsabilidad por los rusos ni por nadie. Solo piensa en su supervivencia política y personal. Si para mantenerse, tiene que matar a un millón de personas, lo hará. Si para ello tiene que utilizar armas nucleares y químicas, lo hará. No va a contenerse. Es realmente como un jefe mafioso con un botón nuclear». 

Después de investigar su proceder durante años, Browder concluye que es un hombre que goza con el dolor ajeno. Como ha estado dos años aislado, por el confinamiento impuesto por el coronavirus, ahora reacciona con mayor fiereza. Durante este tiempo no ha podido causar daño. «Vive en un búnker. Totalmente protegido. A Putin le encanta hacer sufrir a la gente. Es muy sádico. En estos dos últimos años no ha podido hacer sufrir a nadie por el confinamiento. Y después de esa fase ha desencadenado la guerra de agresión contra Ucrania». 

Putin no tiene su inmensa fortuna a su nombre, sino que está a nombre de otros, ese es el papel de los oligarcas y a los oligarcas los tenemos identificados»

Putin lleva años acaparando dinero sin límites, otra de sus obsesiones, como ha documentado Bill Browder en Freezing Order, que está ya traduciéndose al español pero sin fecha de publicación. «Putin no tiene su inmensa fortuna a su nombre, sino que está a nombre de otros. Así mantiene las formas porque es el presidente. Recurre a testaferros. Ese es el papel que tienen los oligarcas y a los oligarcas los tenemos identificados. No es un misterio».

De ahí que Browder destaque cómo hay que perseguir a los oligarcas de forma implacable. Mucho más de lo que se está haciendo. «Ahora estamos haciendo más porque antes no hacíamos nada. Occidente ha sancionado tras la invasión de Ucrania a una docena pero son al menos un centenar. Son listos y muy escurridizos. Están preparados para estos ataques a su dinero. Tienen el dinero escondido de diversas maneras con una maquinaria financiera compleja. Pero siempre hay manera de seguir la pista, dejan un rastro y no es imposible seguirlo. Algunos están en Londres, Moscú, Nueva York… Es fácil encontrarlos porque viven en grandes mansiones, tienen yates descomunales, aviones privados… Es imposible ser un oligarca y estar de incógnito porque les gusta presumir de lo que tienen», señala. 

Entre los sancionados están Roman Abramovich, quien fuera dueño del Chelsea FC, Alisher Usmanov, que posee un conglomerado, USM Holdings, al que pertenece MegaFon, la segunda red móvil más importante de Rusia, y también Igor Sechin, que dirige la petrolera Rosneft.

Cuestión de supervivencia

«Los oligarcas jamás harán nada contra Putin. Están aterrorizados ahora. Saben que si se ponen contra Putin los encarcelaría o los mataría. Le tienen miedo. Se juegan la vida. Lo saben bien. Pero hay que tener claro que hay que sancionar a los oligarcas porque tienen el dinero de Putin, no para que se rebelen contra él», subraya Browder.

Nunca se van a colocar en su contra porque sería su fin. Todo aquel que ha osado colocarse enfrente de Putin antes o después ha terminado en la cárcel, como el opositor Alexei Navalni, o muerto, como Serguei Magnitsky, y en el mejor de los casos, como es el suyo o el de Mijail Jodorkovsky, se han visto forzados a no volver a pisar Rusia. Pero casos como el del ex oficial de inteligencia envenenado Serguei Skripal, en Salisbury, muestran que tampoco están completamente a salvo.

El propósito de las sanciones es impedir que dedique dinero a financiar la guerra. Hay dos forma de hacerlo: perseguir su dinero y sancionar a los oligarcas. Y también impedir que el dinero llegue a Rusia»

Quien crea que Putin va a ceder en algún momento no le conoce, a juicio de Browder. Va a por todas porque lucha por su supervivencia política y personal. Sostiene el inversionista que «una vez que ha empezado con la invasión de Ucrania no va a detenerse por muy duras que sean las sanciones. El propósito de las sanciones es impedir que dedique dinero a financiar esta guerra. Hay dos formas de hacerlo. Por un lado, hay que perseguir su dinero a través de los oligarcas que son sus testaferros. Y por otro lado, hay que impedir que el dinero llegue a Rusia. Las reservas del Banco Central han sido congeladas y las compañías deben interrumpir sus operaciones. Lo están haciendo poco a poco. Hemos de bloquear totalmente las finanzas de Rusia. Así Rusia estará condenada a la ruina». 

Después de años de inacción con Putin, han empezado a darse pasos pero queda mucho aún por hacer para derrotar económicamente al líder ruso. «Seguimos comprando energía. Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y todos los que estén contra la guerra han de dejar de comprar energía a Rusia. Hemos de sancionar a más oligarcas porque son un centenar y la mayoría siguen sin castigos. Además, hay que desconectar a todos los bancos, ahora son solo un 70%. Y hay que impedir que las empresas extranjeras sigan operando en Rusia. Para ello, los países que condenan la invasión de Ucrania han de dejar de tratar con estas compañías que continúen vinculadas al Kremlin», sentencia totalmente convencido.

En su cuenta de Twitter, Browder destaca cómo desde el 24 de febrero la Unión Europea ya ha hecho llegar más de 17.000 millones de euros a Rusia con compras de gas, petróleo y carbón. Con esos fondos, Putin alimenta su maquinaria de guerra.

La supervivencia de Europa, en juego

Reconoce que los europeos van a sufrir mucho más si se cortan todos los lazos con Moscú, pero también la Unión Europea está más expuesta al peligro que supone Putin. «La supervivencia de Europa está en juego. Putin va a continuar, de eso no tengo ninguna duda. Su siguiente paso después de Ucrania será Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, Estonia, y Alemania. O puede desencadenar una guerra nuclear. O todo esto combinado. Ese es su juego».

De ahí que respalde sin dudas la demanda de los ucranianos, encabezados por su presidente, Volodimir Zelenski, de establecer una zona de exclusion aérea. «Deberíamos hacerlo. Si no lo hacemos, seguiremos viendo masacres. En Mariúpol hemos visto cómo atacan edificios en los que se protege la gente. Y lo hemos permitido. No deberíamos permitirlo”. Este viernes, las autoridades de esta ciudad portuaria han dicho que en el bombardeo al teatro murieron al menos 300 personas. Mariúpol se ha convertido en una ciudad mártir, sometida al asedio de las tropas rusas. Unas 100.000 personas tratan de sobrevivir al hambre, sed, frío y a los ataques rusos.

No tiene ninguna duda de que Putin debería acabar ante un tribunal internacional juzgado por crímenes contra la humanidad. «Lleva años cometiendo crímenes en Chechenia, Georgia, Siria… Es un asesino en serie», sentencia Browder.

En cierta manera, le ha sorprendido el coraje de los ucranianos, si bien reconoce que por su experiencia sabe que los rusos no son tan buenos como se creen, o como creemos. «Son terribles con el lavado de dinero, los asesinatos… Es fácil desmantelar sus tramas financieras y criminales. Cometen muchos errores. Y en Ucrania hemos visto que tampoco son tan buenos en el terreno militar. No tenían combustibles, los soldados estaban hambrientos», afirma. Browder se ha convertido en un admirador de Zelenski, quien a su juicio, no solo ha ganado la batalla mediática, sino que «está ganando la batalla moral, ya que afronta un gran riesgo personal al encabezar la lucha por la libertad de su país. Es un auténtico líder y no hay muchos así en el mundo».

En este nuevo orden global que se está gestando quienes apoyan a Zelenski y a los ucranianos están luchando por principios. «El mundo se ha dividido entre los regímenes autoritarios y los liberales. Es un pulso entre estos dos mundos. Por primera vez luchamos por los principios de democracia y libertad de una forma contundente. Es el mensaje contra los autoritarios y no les será fácil plantar cara».

¿Y qué papel desempeña China? «Querrán sacar partido pero no quieren ser vistos como los que sacan partido. Si lo hacen, les costará dinero. Habrá sanciones. No quieren que les sancionen. Pero si financian la guerra no solo los gobiernos sino la gente debería boicotearlos. De momento no parece que vayan a intervenir». 

Putin ha arruinado el futuro de Rusia, que seguirá aislada hasta que Putin deje de ser presidente. Serán como los alemanes después de la Segunda Guerra Mundial»

Esta guerra en Ucrania marca un antes y un después en Rusia, un país que Putin ha convertido en «un Estado paria». Según Browder, «Putin ha arruinado el futuro de Rusia de una manera dramática. En primer lugar, Rusia seguirá aislada hasta que Putin deje de ser presidente. Y además después tendrán que pagar indemnizaciones por los crímenes que han cometido contra los ucranianos. No van a volver a ser reconocidos durante mucho tiempo. Serán como los alemanes después de la Segunda Guerra Mundial». 

¿Tiene la esperanza de que sea el principio del fin de Putin? «Pienso en Kim Jong un en Corea del Norte. Continúa como lo hizo su padre. Mi lado pesimista me dice que lo más probable es que Putin puede sobrevivir a todo esto. Pero también pienso que ha ido demasiado lejos esta vez y de alguna vez acabará pero no sé si es el escenario más probable. No veo un golpe interno. Veo más probable una revuelta, que la gente con hambre y desesperada, se levante en las calles. Pero quizá no pase. Me viene a la cabeza Corea del Norte”.

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