Internacional

Campos de concentración y deportaciones a 9.000 kilómetros: la última denuncia de Ucrania

Amnistía Internacional asegura que de confirmarse las denuncias se trataría de "crímenes de guerra"

Imagen compartida en Telegram por Lyudmyla Denisova, Comisionada de Derechos Humanos del Parlamento de Ucrania

Imagen compartida en Telegram por Lyudmyla Denisova, Comisionada de Derechos Humanos del Parlamento de Ucrania

Estancados los avances en la guerra entre Ucrania y Rusia, el gobierno de Volodimir Zelensky ha sacado en las últimas horas nueva artillería: acusa a Rusia de crear campos de concentración y de deportar a civiles ucranianos a Vladivostok, a más de 9.000 kilómetros de la frontera. No obstante, estas denuncias no han podido ser corroboradas todavía por Amnistía Internacional.

«Rusia sigue apoyando las actividades de los llamados campos de filtración, entre ellos cerca de Mariúpol. Aunque el nombre apropiado es realmente diferente: son campos de concentración. Como los que construyeron también los nazis en su momento», lanzó Zelensky en su último discurso a la nación, pronunciado el fin de semana.

Y poco después, la comisionada de Derechos Humanos del Parlamento de Ucrania, Lyudmyla Denisova, ofrecía en su canal de Telegram más detalles sobre cómo se estaban realizando esas deportaciones forzosas por parte de la Rusia de Vladimir Putin. Según explicó, «Rusia están forzando a nuestros ciudadanos a pasar por una ‘filtración’ que dura varios días. Hay cuatro campos de filtración cerca de Mariúpol, donde los ucranianos son retenidos antes de ser deportados a Rusia. Son interrogados durante muchas horas, se les revisan documentos, teléfonos, efectos personales, les toman fotos y huellas dactilares. Están buscando cuidadosamente funcionarios públicos, representantes de las Fuerzas Armadas, del Servicio de Seguridad y de la Policía».

«Según los resultados del filtrado, a quienes lo superan se les dan papeles. Pero se desconoce el destino de los ciudadanos que no pasaron el filtro«, añade Lyudmyla Denisova. De acuerdo a la información que maneja esta comisionada, en los últimos días hubo 308 ucranianos que fueron deportados a Vladivostok, una ciudad que está en el otro extremo de Rusia, cerca de la frontera con Corea del Sur. Había 90 niños, además de mujeres, personas discapacitadas y estudiantes.

La enorme distancia entre Mariúpol y Vladivostok

«Los campos de filtración son como guettos»

Cuando el tren llegó a la otra punta del país, las personas fueron llevadas a un alojamiento temporal en la zona de Vrangel y les dieron nuevos documentos para reemplazar el pasaporte ucraniano. Además, según la versión ucraniana, les han prometido el pago de 10.000 rublos (unos 127 euros al cambio actual). Denisova publicó además fotos de la llegada de los civiles a Vladivostok, en donde los rusos realizaron una bienvenida con muchos medios de comunicación, según denuncia la comisionada.

La BBC contactó con varios ucranianos que pasaron por esos campos de filtración. «Eran verdaderamente como campos de concentración, «, señala Oleksandr a la cadena británica. «Es como una prisión». Según su testimonio, cualquier persona sospechosa de ser un «nazi ucraniano» es llevado a Donetsk para una nueva investigación o para asesinarlo.

Valentyna, otra ciudadana ucraniana contactada por la BBC, asegura que esos campos de filtración «son como guettos«. «Los rusos dividen a la gente en grupos. Es muy peligroso para aquellos que son sospechosos de tener contactos con el Ejército ucraniano, la defensa territorial, periodistas o con trabajadores del gobierno».

La comisionada de Derechos Humanos del Parlamento de Ucrania, Lyudmyla Denisova, pide a la ONU que investigue sobre los campos de filtración y los traslados forzosos, algo prohibido según el artículo 49 de la Convención de Ginebra.

No obstante, desde Amnistía Internacional aseguran que todavía no han podido corroborar con sus propias fuentes la veracidad de estas denuncias. «No podemos decir que haya ocurrido, pero tampoco se puede descartar. Si esas denuncias son ciertas, estaríamos hablando de algo gravísimo, de crímenes de guerra, como los que sí hemos podido comprobar en Bucha«, señala un portavoz del organismo.

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