Europa

Rusia se estanca en el Donbás

Tras la toma de Mariúpol, Zelenski se compromete a salvar a sus "héroes", mientras Moscú los quiere juzgar por "terrorismo"

Las tropas rusas se empantanan en el Donbás

Los restos de un tanque, camino a la localidad de Viljivka, en la región de Járkov. EFE

Primero las tropas rusas fallaron a la hora de tomar Kiev con una guerra relámpago. Ahora están fracasando en su segundo gran objetivo: asegurarse el control de todo el Donbás, donde se enclavan las autodenominadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, bajo dominio de fuerzas prorrusas. El este y el noreste, donde se emplaza la región de Járkov, se resisten. Cuando ya se superan los 83 días de guerra, el Kremlin ha logrado tan solo la caída a cámara lenta de Mariúpol. El destino de los últimos defensores de la acería Azovstal, evacuados a zona rusa, es incierto. Ucrania quiere intercambiarlos por militares rusos pero el Kremlin los considera «terroristas».

A los reveses militares cosechados por el líder ruso, Vladimir Putin, hay que sumar cómo ha logrado en un tiempo récord que Suecia y Finlandia, países no alineados, pidan su ingreso en la OTAN. La invasión rusa de Ucrania ha sido en ambos casos determinante para que la opinión pública haya cambiado sustancialmente para inclinarse por buscar cobijo en la organización defensiva más poderosa del mundo. Este martes el Parlamento finlandés ha dado su luz verde al ingreso y la ministra sueca de Exteriores, Anne Linde, ha firmado la solicitud. Los dos países emprenderán el proceso a la par. Quedan por vencer las reticencias de Turquía.

Incluso un analista militar ruso Mijail Jodaryonok ha reconocido que las tropas ucranianas están dispuestas a morir por su país, mientras que Rusia cada vez está más aislada internacionalmente. «Todo el mundo está contra nosotros», ha dicho en la televisión rusa. A la vez que el coraje de los militares ucranianos, mejor preparados que en 2014, se suma que están recibiendo armamento sofisticado, sobre todo por parte de Estados Unidos y de algunos aliados como Reino Unido, a la par que generosas ayudas financieras. De ahí que Rusia hable de que se está librando una guerra de proxys en territorio ucraniano.

A pesar de su superioridad militar, la situación sobre el terreno se ha complicado mucho para los rusos. El propio líder ruso, Vladimir Putin, está implicado en la toma de decisiones «como si fuera un coronel», según fuentes militares occidentales, que cita The Guardian. Junto al general Valery Gerasimov, comandante de las Fuerzas Armadas rusas, está siguiendo de cerca la evolución de los movimientos de tropas en el Donbás, donde los rusos se han empantanado.

Mapa ofensiva rusa y contraofensiva ucraniana en el Donbás. Institute for de Study of War. E. I. Gráficos

El intento de cruzar el río Siversky Donets por Bilohorivka llevó a la destrucción de 70 vehículos rusos y la pérdida al menos del equipamiento de un batallón, según fotografías aéreas de la zona de combate. Los combates se intensificaron en Severodonetsk, la ciudad más oriental que defienden con fiereza los ucranianos.

Este martes han bombardeado la ciudad de Okhtyrka, en la región de Sumy, en el este. También han muerto ocho personas en un ataque en Desna, cerca de Chernihiv.

Los rusos están sufriendo numerosas bajas, hasta una tercera parte de sus fuerzas de combate. Sorprendió cómo Putin se refirió a los caídos en combate en su discurso del Día de la Victoria del pasado 9 de mayo, señal de que son más de los que oficialmente se reconocen. Moscú solo ha admitido que 1.351 soldados han perdido la vida y 3.825 resultaron heridos en el primer mes de la guerra. Fuentes occidentales calculan que las bajas son 10 o 20 veces superiores a estas alturas, e incluso hay quienes calculan que llegan a las 30.000 víctimas mortales.

Hasta la frontera rusa

El Ministerio ucraniano de Defensa difundió a través de sus redes sociales cómo sus avances en la región de Járkov llegaron incluso a la frontera rusa. En un video, varios soldados ucranianos de camuflaje posan con una bandera ucraniana en la frontera. «Lo hemos hecho. Estamos aquí», decía uno de los soldados, en un mensaje dirigido al presidente, Volodimir Zelenski.

La contraofensiva ucraniana ha logrado que las tropas rusas se replieguen hacia el sur de Járkov, según ha confirmado el asesor presidencial ucraniano, Oleksy Arestovich. Incluso se registraron ataques de artillería en la región rusa de Belgorov, en la frontera, como confirmó su gobernador, Vyacheslav Gladkov.

El Kremlin habría renunciado a su objetivo de rodear a los soldados ucranianos en el Donbás. Va a focalizarse en capturar Lugansk y de momento ha detenido su intento de tomar Donetsk. «Rusia probablemente ha abandonado el objetivo de completar un cerco a gran escala de las unidades ucranianas… Las tropas rusas tratan de mantener la frontera y de impedir que los ucranianos avancen hacia el norte. Es posible que las tropas rusas traten de mantener sus posiciones en Ucrania y continúen con los ataques de artillería sobre las posiciones ucranianas para evitar que las fuerzas ucranianas alcancen las afueras de Belgorod, una importante ciudad de Rusia y un centro clave del esfuerzo militar ruso», señala el último informe del think tank Institute for Study of War (ISW).

La ofensiva rusa para tomar el Donbás ha fracasado porque no se ha liberado ni un solo asentamiento grande»

igor strelkov, bloguero en isw

Destaca este centro de investigación cómo los blogueros militares rusos ya reproducen análisis en los que dan cuenta de los fracasos militares de las fuerzas del Kremlin. Igor Strelkov, uno de estos blogueros, confirma que «la ofensiva rusa para tomar el Donbás ha fracasado, ya que no se ha liberado ni un solo asentamiento grande». Descarta este analista que el Kremlin pueda conseguir su objetivo antes del verano.

A juicio de Strelkov, las tropas rusas, que sufren de agotamiento, están actuando según «las reglas propuestas por el enemigo». Los soldados rusos carecen de la motivación, y muchas veces de la preparación, de los ucranianos. Es previsible, como anticipa el Ministerio británico de Defensa, que Rusia incremente sus ataques con artillería, como ya hizo en el norte de Kiev. Es decir, estos fracasos del Kremlin probablemente se traducirán en más sangre y más sufrimiento. La batalla será aún más encarnizada.

El jefe del Estado Mayor de la Defensa británico, el almirante Sir Tony Radakin, ha llegado a decir que cree que Ucrania está ganando la guerra porque Putin quería «subyugar a toda Ucrania e imponer su poder en el país», y ha fracasado. En un discurso en el Parlamento, el almirante Radadin dijo que los ucranianos, que veían «amenazada su existencia», van a «sobrevivir como nación». En la misma línea, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo en la cumbre informal de Berlín que Ucrania puede ganar porque Rusia no está consiguiendo ninguno de su objetivos.

Incierto destino de los últimos de Azovstal

La única victoria realmente relevante que de momento se puede atribuir Rusia es la caída a cámara lenta de Mariúpol. La ciudad portuaria ha estado sometida a un asedio brutal. Durante semanas sus habitantes han padecido hambre, sed y frío, y han sufrido continuos bombardeos. La urbe ha quedado devastada.

Su resistencia numantina ha llegado a su fin, aunque los ucranianos siguen sin reconocer que se rinden. Han dejado de defenderse.

En la madrugada del martes, 265 soldados, entre ellos 53 heridos graves, que estaban atrincherados en la acería de Azovstal han sido evacuados a zona rusa, en la región de Donetsk. Ucrania y Rusia negociaron su salida, bajo la mediación de la Cruz Roja y de la ONU. El Kremlin asegura que se han rendido, mientras que Ucrania insiste en que van a negociar su intercambio por militares rusos.

Quedaban aún algunos soldados en la planta siderúrgica, que se ha convertido en un símbolo de la resistencia frente a Rusia, que logra un enclave de gran importancia en el mar de Azov con la toma de Mariúpol. Este martes han salido otros siete autobuses con destino a la zona rusa. El destino de los defensores de la acería es incierto.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha informado en un video de la evacuación y ha asegurado que confía en que los últimos de Azovstal salgan con vida. «Me gustaría enfatizar: Ucrania necesita héroes ucranianos vivos. Este es nuestro principio. Creo que todo el mundo entenderá estas palabras».

En su cuenta de Twitter, el asesor del presidente ucraniano, Mijailo Podolyak, ha comparado la defensa de Azovstal con las Termópilas. Su enconada resistencia ha permitido distraer a las tropas rusas. «Esto ha cambiado por completo el curso de la guerra», señala Podolyak.

Mientras el Vaticano o el presidente turco, Racip Tayyip Erdogan, han intervenido para facilitar la evacuación, el líder checheno, Ramzán Kadirov, y algunos diputados rusos están en contra de que puedan ser devueltos, fruto de un intercambio, e incluso piden su ejecución.

El portavoz de la Duma, Vyacheslav Volodin, les ha llamado «criminales nazis» y ha pedido que no estén incluidos en ningún intercambio de prisioneros. La Fiscalía General de Rusia ha pedido al Tribunal Supremo que reconozca al batallón Azov como «una organización terrorista». Para Moscú son «nazis» y como tales quiere tratarlos. Ucrania está promoviendo una campaña internacional para salvarlos.

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